La falsificación de la web de su banco o de la tienda online en la que compra habitualmente puede ser muy mala e incluir elementos que deberían alertarle sobre el engaño que pretenden colarle, pero en muchos casos no detectamos las pistas que podrían salvarnos del desastre. Un estudio reciente señala que hasta el 90% de las víctimas potenciales son incapaces de ver la amenaza. El problema, al parecer, está en la mirada, no en los conocimientos técnicos del internauta, en fijarse en la presencia del candadito o el ‘https”™ en la dirección.
Un artículo de Neuron vinculado por F-Secure afirma que si no miras algo de forma habitual al final acabas por no verlo. Se trata de un problema de diseño del cerebro humano que afecta a su percepción de la realidad y que podría relacionarse también con la evolución de la publicidad. Puede que como muchos otros usted también haya pasado a formar parte del grupo de internautas que, como dice el Eyetrack de Poynter, no ve la publicidad de banners situados en la cabecera de las páginas. Es cuestión de hábitos, de acostumbrarse a ignorar lo que no interesa, por eso los modelos publicitarios cambian constantemente, para seguir llamando nuestra atención.
Será cuestión de estar alertas, y esperar que nuestro cerebro esté preparado, no?