El proyecto de digitalización de libros emprendido por Google es un camino pedregoso. Las gestiones de los diferentes equipos locales de la compañía en medio mundo generan entusiasmo y recelo a partes iguales y es sobre todo en Francia (una vez más) donde el ruido suena más alto.
El penúltimo en terciar ha sido el Presidente de la República, tajante como suele.
No nos vamos a dejar desposeer de lo que generaciones y generaciones han producido en lengua francesa simplemente porque no seamos capaces de movilizar el dinero suficiente. No nos vamos a dejar desposeer de nuestro patrimonio en beneficio de un gran operador por muy simpático que sea, por muy importante que sea, por muy americano que sea.
Nicolas Sarkozy
De paso por París, la número 3 de Google ha contestado al Gobierno galo.
La ventaja de este trabajo es precisamente la conservación del patrimonio. Los libros mueren. Hasta ahora somos la empresa que más ha avanzado en esta dirección. Dicho esto, nada impide a otros actores emprender este trabajo de conservación.
Marissa Meyer
La vicepresidenta del buscador ha dejado también, bromeando, otra perla.
No entiendo qué nos reprocha el ministro de Cultura (francés). Después de todo, conservando su patrimonio, estamos haciendo su trabajo.
No tengo muy claro qué tal habrá sentado la broma en El Elíseo.