Las obras creadas por los hombres revierten en ellos. El tiempo devuelve a la comunidad la creatividad de sus abuelos (o de sus iguales). Los derechos de propiedad intelectual expiran y entonces, estas creaciones pasan al dominio público permitiendo así un nuevo uso al margen de pagos, propiedades y exclusivas.
Los plazos de esta devolución difieren por países, pero al final aseguran un uso universal que garantice los derechos morales al margen de los monetarios.
Y toda esta introducción apenas para ofrecer este enlace en el que se listan decenas de películas, documentales y dibujos animados cuyos derechos han caducado permitiendo así su reproducción al margen de licencias y de dudas sobre legalidad, citas y demás complicaciones. Hay como para pasar horas y horas revisando clásicos del cine, no me digan que no les aseguramos la diversión para este agosto vecino.
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El sector de las nuevas tecnologías vive un momento dulce de crecimiento que (poco a poco) se va traduciendo en más y mejor empleo. El ritmo de contrataciones sube (en Estados Unidos un 10% entre abril y mayo) y subirá más. ¿Y todavía no te has colocado? Bueno pues nosotros no somos nadie para aportar motivos, pero los de ComputerWorld si pueden aportar alguna pista que ayude a firmar ese contrato 2.0…
El primer titular es de cajón: se acabó la locura de la burbuja, nadie paga ya cantidades indecentes de dinero sin comprobar antes el talento y las habilidades (aquello ya tuvo su factura). Pero quizá lo más interesante del artículo es la aseveración de que si quieres currar en algo relacionado con la Red, busques el contrato (también) fuera de Internet. Katherine Spencer Lee asegura que los profesionales de las tecnologías de la información depositan demasiada fe en la Red como fuente de casi todo cuando, realmente, la búsqueda por este medio sólo es un paso más de la estrategia.
Ah, y finalmente: usa el teléfono. Dar la paliza tras mandar el CV o tener una entrevista es un paso importante para lograr el empleo (o eso dicen).

Cada enfrentamiento militar de los últimos años ha venido acompañado por un coro de voces de protesta que ha encontrado en la Red y sus herramientas un altavoz para la queja más o menos masiva. En esta nueva plaza discuten todos los bandos y el ingenio se sofistica hasta llevar los mensajes (y la propaganda) a escenarios como, por ejemplo, los videojuegos.
La reciente crisis de Oriente Próximo nos deja un par de ejemplos heladores que hemos encontrado en WaterCoolerGames: en ambos casos la misión es la de acabar con Nasrallah, líder de Hezbolá, por medios tales cómo un bombardeo, una cabeza de cerdo o una paloma (de la paz) muerta”¦
Otros experimentos huyen del humor para exponer, con frialdad estadística, los resultados de esta operación militar sobre el Líbano o de la ocupación estadounidense de Irak: cuenten ataúdes, comparen las desgracias.

Asumiendo la perogrullada de que Google es ahora mismo el enemigo a batir en la Red, y que casi todo le sale bien, no está de más dimensionar su verdadero tamaño (o el de sus satélites). El buscador es un líder indiscutible, consolidado y rentable. Su correo sacudió a la Red y cambió el estándar de buzón personal de apenas unos megas a una capacidad que tiende a ser ilimitada. Pero quizá, exceptuando estos dos servicios, el resto de herramientas del gigante no ha cuajado de manera masiva (ni quizá minoritaria).
Muchos proyectos en beta, una política de comunicación algo difusa y demasiada confianza en la fuerza de la comunidad como difusor de mensajes, han provocado que muchas herramientas de Google vivan siempre una evolución similar: son coreados, aplaudidos y difundidos masivamente el día de su lanzamiento, pero pasado este tiempo de salida, casi pasan al olvido de los usuarios.
Si miramos estas estadísticas sobre el uso de la mensajería instantánea podemos ver que el servicio de mensajería de Google, Gtalk (la gran promesa hace unos meses) no sólo no se ha consolidado como una alternativa a los dominadores del mercado, sino que su uso es perfectamente residual. Cierto que el cuadro es mejorable, pero marca una tendencia que podría repetirse con el agregador de contenidos, el servicio de “˜blogs”™ y probablemente el calendario (entre otras).
Así, Google ha creado un modelo de negocio en el que deja vivir pequeñas herramientas (al margen de su esqueleto enorme) que sólo aprovechan una comunidad muy pequeña de usuarios que, además, debe de ser bastante cerrada ya que no hace crecer estos servicios de manera masiva”¦. Entonces, o la comunidad no es tan grande, o sólo se leen entre ellos. ¿Cómo de grande es entonces el plan de dominación mundial?
En España llevamos ya varias semanas quejándonos de los apagones de luz, no podemos decir que sea noticia, pasa todos los años. En California también es relativamente habitual que en verano se corte la luz debido a los picos de uso (provocados por el calor y el abuso de los sistemas de climatización). La globalidad, que es así de curiosa, ha provocado que la ola de calor en EE UU haya tenido una repercusión planetaria gracias a la Red: MySpace se ha caído.
Durante casi 12 horas la comunidad más ágil de Internet ha tenido que echar el cierre en las narices de sus millones de usuarios ya que el apagón les ha tirado abajo sus servidores. Las reacciones de los primeros momentos han sido similares a las que se dan cuando se cae, por ejemplo, el Messenger: un clima de estupor general y cierta sensación de silencio global”¦ La avería (por fortuna para la comunidad) ha sido leve (y para entretener la espera han colgado en la portada un pequeño juego de PacMan en flash).
Pero si MySpace ha de ser noticia hoy, por algo más que la ausencia de generadores autónomos, sin duda es por este titular: “˜Marines Use MySpace to Recruit“™. Cuando servidor piensa en las patrullas de reclutamiento de los Marines de Estados Unidos le vienen a la cabeza dos imágenes: la caseta que tienen en Times Square (llena de soldados sonrientes repartiendo folletos a los turistas) y otra escena igual de bizarra del documental Fahrenheit 9/11 en la que los oficiales van a pescar tropa a un colegio de una zona deprimida en la que sólo salen chavales negros.
Que este cuerpo del Ejército de Estados Unidos abra su campo de acción a una comunidad como MySpace sólo es una confirmación más de la enorme potencia de este servicio. Ahora mismo el perfil de los marines tiene 12,000 amiguitos activos y en los seis meses que lleva activo, 430 chavales han pedido una cita con un reclutador de carne y hueso a través de la web.
Cuando pasas de ser una pequeña aplicación a un gigante, lo normal es que te protejas de posibles enemigos (reales o imaginarios). Este tipo de aforismos se suelen cumplir en la Red con cierto ruido de cacharrería y, parece, MySpace y YouTube no van a escapar al tópico.
La mayoría de las veces las páginas de “˜Terms&Conditions”™ son como los prospectos médicos, dan mucho miedo y parece que para curarte de algo te van a poner a los pies de otros males peores. Yo no suelo leerlos (y casi mejor así, ignorante”¦). Según vemos en Wired, YouTube ha modificado la suya con un texto que no acaba de gustar a casi nadie: en resumen, se reservan el derecho de hacer lo que quieran con todo lo que cualquier usuario suba a su página. ¡Ay! Si esto duele, piensen en lo que pasaría si alguien comprase el web ¿se convertiría también en propietario de esos derechos?
MySpace ya ha tenido algún problemilla con este tipo de cláusulas abusivas (es más, su página de “˜about“™ ha desaparecido) y ahora parece que será YouTube el que tendrá que aclarar su sistema de gestión de derechos para no convertirse en una especie de ogro para todos esos pequeños artistas que confían a estas plataformas su futuro artístico.
Esta estupenda oportunidad (poneros en mi piel) me va a permitir vivir de forma anticipada una media jubilación o, en todo caso, me brindará el lujo de elegir realmente lo que quiero hacer. En el programa del mes que viene figuran: gandulear, ocuparme de los míos, ver crecer a mi hija y ofrecerle lo que yo no tuve (una casa y ninguna preocupación de dinero). Y más simplemente todavía: sólo vivir y ser feliz.
El que habla es Patrice Cassard que, con 35 años, escribe hoy en su “˜blog“™ que se jubila. Con una bola en el estómago, el que ha sido uno de los emprendedores más interesantes de Europa en los últimos meses deja la gestión de su negocio a un pez (más) grande. Patrice es el hombre detrás de “˜La Fraise“™ una tienda de camisetas que ha servido de modelo a muchas otras y que se había convertido en un ejemplo de economía 2.0. Patrice decidió desde un principio apoyarse en la comunidad, alimentar su blog no sólo con los logros de la empresa sino también con las dudas, las cuentas reales y las anécdotas de un empresario más o menos primerizo. Además supo encontrar el equilibrio necesario para tener un flujo constante de creatividad que garantizaba que sus clientes seguían siendo fieles y podían ser cada vez más.
Pero ahora lo deja, en un post escrito con el mismo tono emotivo con el que habla de sus manías, su perro, sus vacaciones en EE UU o las evoluciones de su hija, Patrice ha contado que vende “˜La Fraise”™ a SpreadShirt, uno de los gigantes textiles de la Red. Los motivos no son sorprendentes, su aventura había crecido hasta los límites de su capacidad de gestión y no se ve con ánimo de engordar él la tienda. Lo deja con algo de miedo, dando detalles de la negociación y asegurando que la transición será delicada para que todo siga igual. Lo deja recordando que empezó con 8.000 euros y que ahora le garantiza un futuro a los suyos y se reserva la posibilidad de lanzarse a una nueva aventura. Lo deja con el aplauso, el cariño y el buen tono de casi todos los que desde hace horas lo felicitan.
¿La burbuja 2.0 empieza a alumbrar nuevos millonarios también en Europa?
Disclaimer: no tenemos nada que ver con “˜La Fraise”™, pero tenemos varias camisetas suyas (pagadas religiosamente).
En octubre del año pasado J Allard presentaba en Ámsterdam su juguete favorito, la Xbox 360, y durante los dos días frenéticos que duró el X05 no paró de hablar de la Red. Se le preguntó por la máquina, su procesador, los juegos, la usabilidad del mando, la capacidad del disco duro, sobre todo lo imaginable, pero Allard sonreía y volvía a hablar del servicio Live, la plataforma “˜online”™ de Xbox. Confiaba completamente en este servicio, lo alababa, lo dibujaba como el mayor éxito de la historia de los videojuegos y apostaba por la conectividad como la mejor salida para esta industria. En ese momento apenas un 10% de los usuarios de Xbox conectaba su consola a Internet (unos 2 millones de los 22 millones de unidades vendidas en esa fecha).
Los que pudimos hablar con él ni dimos demasiado crédito a sus palabras y, al final, le pedimos que se la jugase, que diese una estimación. Allard volvió a sonreír y aseguró que la mitad de los compradores de la 360 la conectarían al servicio Live, que habían aprendido de sus errores y que el éxito sería de ese calibre. Lo tenía claro: mejor acceso, más servicios (demos, descargas, música”¦) y reforzar a la comunidad. Los allí presentes pensábamos que era demasiado optimista.
Y nos equivocamos (Allard también)
Un 60% de las 360 vendidas desde su salida al mercado están en “˜Xbox Live”™, lo que supone, casi sin dudarlo, el mayor éxito de Microsoft en su aventura en el mundo de los videojuegos. Cada día se comparten en este servicio más de 900.000 mensajes de texto y voz demostrando que jugar a secas es cosa del pasado, que el universo de los botones pasa ahora irremediablemente por los usuarios y la comunidad. Live se ha convertido así en una plataforma de difusión y promoción poderosísima en la que probar nuevas formas de ocio. Hasta ahora se podían bajar demos o ver vídeos, pero el siguiente paso sigue abierto. ¿Integrar Messenger en Xbox 360? Eso parece casi hecho”¦ ¿Comprar música y películas? Esto se lo preguntamos a Allard en Ámsterdam. Efectivamente, volvió a sonreír.
Por cierto, recuerden que Allard también anda detrás del iPod Killer de Microsoft

Yo tengo claro que los que escribimos este “˜blog“™ somos personas, pero permítanme dudar mucho más de todos ustedes. Seguro que entre aquellos que cada día pasan por aquí a echar una ojeada hay muchas máquinas. En serio, tendrían que ver nuestro buzón de correo o nuestra pestaña de “˜comentarios a moderar”™ para comprobar que muchos de nuestros lectores tienen el corazón de lata.
La plaga del spam ha provocado que en muchos de los servicios que usamos todos a diario tengamos que demostrar que somos seres humanos y no robots. La inteligencia artificial ha mejorado lo suficiente como para que ahora una de las pocas maneras de demostrar que somos personas sea la prueba de Turing inversa: esos (a veces delirantes) captchas (Completely Automated Public Turing test to tell Computers and Humans Apart) que encontramos cada vez en más páginas: pequeñas imágenes con textos deformados que debemos validar en formularios. La validez de este tipo de pruebas se basa en la suposición de que un robot no es capaz de comprender estas secuencias distorsionadas e introducir la respuesta válida de forma correcta (por lo que solamente el humano podría hacerlo).
Este ánimo por diferencias humanos de máquinas ha dado un paso más allá basándose en una suposición igual de válida: un robot no entiende nada de belleza. Y así ha nacido Hotcaptcha, un servicio de discriminación de robots que se basa en el API de “˜hotornot“™ y obliga al usuario a discriminar a los tres tipos o las tres chicas que son atractivas (os) entre otros seis ejemplares feotes. Si bien la elección de los tres sujetos “˜guapos”™ es subjetiva incluso para un bípedo como usted y yo, los responsables del proyecto tienen claro que el criterio humano siempre será más certero que el de una máquina.
¿Ingenioso eh?
Velocidad, capacidad de reacción y actualización constante, estos son algunos de los pilares sobre los que se construyen los medios digitales de información que han logrado así ser cada vez más rápidos y, sobre todo, cada vez más dinámicos. Un medio “˜online”™ hace decenas de noticias al día y varía la composición de su portada otras tantas. En medio de esta sensación constante de urgencia, muchas noticias se aúpan hasta la zona más alta de la página para caer a las portadas interiores en apenas unos minutos. El criterio periodístico en este tipo de webs conjuga el peso editorial con la vocación de informar “˜en tiempo real”™ de lo que está ocurriendo.
A este ritmo, no es fácil saber cual es la vida real de una noticia, cual es el tiempo durante el cual un contenido sigue vivo para los internautas antes de que se desplome su número de visitas. Los periodistas suelen (solemos) pensar que ese lapso de tiempo es brevísimo y depende del tiempo que dure la dirección en portada. Pues nos equivocamos.
Según el estudio “˜The Dynamics of Information Access on the Web“™ las noticias se vuelven “˜viejas”™ no de inmediato sino pasadas 36 horas”¦ ¡Un día y medio! El profesor Albert-László Barabási de la Universidad de Notre Dame es el padre de estas conclusiones que alargan la longevidad de los contenidos mucho más allá de las dos o cuatro horas que muchos editores darían por buenas. Así, el estudio asegura que los internautas no leen noticias de manera lineal a lo largo del día, sino que navegan a explosiones (con periodos de fuerte inactividad y momentos puntuales de muchos ‘clicks’).
Así, con estas pautas de uso de la Red, los internautas acaban encontrando lo que les interesa sin prestar demasiada atención a las prisas que llevan (llevamos) los periodistas y así, dice Barabási, los periodistas encuentran un nuevo motivo para la esperanza en la era de las noticias instantáneas.