Banda ancha, multitud de opciones de software, un refresco cada vez más rápido del hardware”¦ Diseñar para Internet es una labor de locos ya que, frente a la estabilidad y la rigidez del diseño para el papel, en la Red no todos los usuarios ven lo mismo siempre.
Los encargados de la apariencia de las páginas (diseñadores, picadores de código, desarrolladores”¦) sudan para que lo que ellos tienen en la cabeza sea siempre lo que ve el usuario final. Un web no es el mismo en PC o en Mac, en Explorer o en Firefox. Ni tan siquiera es lo mismo con Explorer 5 que con la nueva beta o incluso con Opera. Y claro, también difiere el resultado dependiendo de la pantalla, su tamaño y su configuración. En resumen, pregunten a su amigo el diseñador, una locura.
Casi siempre que se afronta un rediseño, o una adaptación del que hay, se busca satisfacer a un número máximo de usuarios sin dejar de lado a las minorías. Durante años este perfil tenía un nombre más o menos claro: 800*600 de configuración de pantalla, Explorer como navegador (todo sobre Windows, por supuesto) y una velocidad de conexión apenas correcta.
Sobre estos parámetros se han afrontado varios rediseños y este sigue siendo el patrón dominante si echamos un ojo a la Red. Pero quizá ya es el momento de cambiar de “usuario tipo”?. A la vista de los últimos estudios de “˜OneStat“™, el mito del 800*600 es cosa del pasado y ahora mismo la configuración de pantalla más corriente es 1024 x 768. Apenas un 12% de los internautas sigue manejando pantallas tan reducidas.
Ahora se acaba de conocer que el uso de Explorer sigue siendo masivo, pero Firefox empieza a popularizarse y consolida casi un 13% del mercado a nivel mundial con parcelas como Alemania dónde el panda rojo se ha hecho con un tercio de los usuarios.
La guerra de los navegadores y el abaratamiento de las pantallas son dos excelentes noticias para el usuario, pero sin duda suponen un quebradero de cabeza para los que tienen que “pintar”? el aspecto de la Red que, todavía, tienen que seguir dando soporte a las minorías y, este es el peligro, deben apostar por quedarse en el escalón actual o lanzarse al siguiente. El uso que se de a la banda ancha, con la integración de contenidos multimedia y la popularización de otros formatos también vendrán a completar el perfil de ese, por ahora difuso, usuario para el que diseñamos.
Hasta hace apenas unos meses las exclusivas eran coto cerrado de los medios de masas y ahora, cuando las exclusivas han mutado y pueden ser meros rumores, son las bitácoras las primeras en dar a conocer la información. Un medio tradicional está sujeto a unas correas que le hacen muy difícil publicar un rumor, una foto borrosa o una filtración cogida con pinzas, pero un “˜blog”™ tiene unas hechuras diferentes, que si le permiten acoger este tipo de contenidos.
“¿Y toda esta parrafada para qué?”, dirán ustedes. Pues para enseñarles ese chisme que ven arriba. Según le han filtrado a Engadget, eso es “˜Argo”™, el reproductor multimedia de Microsoft preparado (cof cof) para competir con el iPod. El segundo semestre del año, como ven, se prepara interesante: los de Redmond, recuerden, también quieren sacar una consola portátil. Eso si, según parece, todos estos dispositivos andan bajo el mismo paraguas directivo dentro de la empresa: J Allard, padre de la Xbox, es el encargado de cambiar la cara a la empresa que abandonará Bill Gates.
Ahora que parece confirmarse de nuevo lo que es un rumor a gritos desde hace meses, no viene mal echar la vista atrás para aprender a no pisar charcos viejos. Microsoft planea sacar dentro de pocos meses su propio reproductor multimedia (vamos, su propio iPod) y, parece, que integrará algunas de las funcionalidades que echamos en falta en el chisme de Apple tales como la conexión wifi.
Una de las cosas que más aterra al mercado cuando los de Redmond se ponen a hacer un cacharro es el diseño. Seamos honestos, el “aspecto”? no ha sido nunca uno de los puntos fuertes de la compañía y, lo que es peor, la usabilidad tampoco es perfecta en muchos casos.
Bueno, pues para no repetir errores, aquí dejamos una galería de algunos de los aciertos (y también sonoros fracasos) de la división de hardware de la ex compañía de Bill Gates. El iLoo da escalofríos.
Disculpen antes de nada el autobombo, pero queríamos compartir con ustedes la primera tertulia de RadioEP3, nuestro proyecto musical al margen de las entidades de gestión. Para apoyar el lanzamiento de esta emisora llena de talentos libres convocamos en nuestro estudio a David de Ugarte, Javier de la Cueva y Santiago Ureta que estuvieron hablando con nosotros sobre el futuro de la música, de la industria del plástico, de la propiedad intelectual y de las nuevas posibilidades de negocio para aquellos que se dedican a la música. Asumimos que falta una voz, la de la SGAE, pero no quiso (no pudo) venir aduciendo problemas de agenda. El debate queda cojo, lo sabemos, pero no dudamos de que nuestros tres contertulios supieron hacer un estupendo perfil del nuevo horizonte en el que andamos inmersos.
“No tiene permisos para instalar ese programa”?, un mensaje de esta guisa o de similar tono es más que habitual en los ordenadores de casi todas las oficinas. Los sistemas de permisos y privilegios en las empresas suelen ser restrictivos, cuando no severos, y se argumentan (desde el departamento correspondiente) sobre la base de la seguridad común y del control de todo el software que se usa en la red compartida. Argumentos no les faltan.
Pero ¿cómo se decide el nivel de peligro de un programa? ¿Cuando es peligroso por su mala actualización y cuando por si mismo? ¿Qué es el peligro en un entorno como el actual? Pues si quieren alguna pista de los motivos que llevan a su jefe de sistemas a no dejarle instalar MSN Messenger, sigan leyendo.
La idea de base es que el código maligno es peligroso, sí, pero mucho peor es un entorno de trabajo poco seguro. Esta idea podría ser suscrita casi sin discutir, pero claro, cuando viene de la mano de este estudio de Bit9 toca arquear la ceja y ponerla en cuarentena. Le pillamos prestada la referencia a El-Qudsi y permítanme dejarles aquí el “˜top 3″™de los programas más peligrosos para el usuario:
1) Mozilla Firefox 1.0.7
2) Apple iTunes 6.02 y Quicktime 7.0.3
3) Skype 1.4
¿Impresiona verdad? Pues no se pierdan los motivos de alarma ni el resto de software a poner en cuarentena en la oficina: ni MSN Messenger, ni Flash, ni Yahoo Messenger se escapan de la quema.
Pero quizá lo más delirante son las recomendaciones para blindar ese entorno seguro en la empresa. Se resumen rápido: no instale nada de nada nunca jamás.
Ya lo sabíamos, pero nunca está de más comprobar que al común de los mortales les tira más el porno que las hipotecas. Esta vez lo han demostrado los analistas de CipherTrust gracias aun estudio sobre el éxito del ’spam’ que concluye que los mensajes que promocionan pornografía son 280 veces más efectivos que el resto.
El ratio de ‘clicks’ de este tipo de alertas de carácter sexual alcanza el 5.6% frente a los mensajes de promoción farmacéutica (léase Viagra) que escalan a duras penas hasta el 0.02%. La tercera variedad de éxito son los anuncios de relojes Rolex, con un miserable 0.0075%.
Para Francis deSouza (vicepresidente de Symantec) los motivos son claros: “El éxito del ’spam’ está en las compras impulsivas” y claro, uno es más propenso al sexo que a los créditos a la vivienda. Paul Q. Judge, de Ciphertrust, eleva el razonamiento más aún: “si miras a las más viejas y exitosas formas de negocios de la tierra verás que giran en torno al sexo”. Queda dicho.
¿Pueden ustedes imaginar una herramienta líder en su sector que pase cinco años sin actualizarse? Normal, es casi inconcebible, a no ser que este programa sea Internet Explorer. El último en demostrar su estupor ante esta dejadez, ante este abandono, ha sido Blake Ross, un jovencito de 21 años estudiante de Standford que compatibiliza sus clases con su trabajo en la Fundación Mozilla.
Ross es uno de los padres de Firefox y, ahora que Microsoft ha sacado su versión estable de Explorer 7, se ha permitido algún comentario sobre este navegador. A priori no le parece un mal programa y cree que aporta todo lo que se esperaba de él. Aquí acaban las buenas palabras. Según declara en esta entrevista, esta dejadez de un lustro es culpable del crecimiento del spyware, el adware y los (modestísimos) “˜pop ups”™ e insiste en lo inexplicable de dejar a la intemperie durante tanto tiempo a un número tan enorme de usuarios. No se pierdan el resto de las palabras de Ross en las que anuncia que anda embarcado en un nuevo proyecto pero que no puede desvelar nada “y menos aún a un periódico de Seattle”?”¦.
vía> Digg