En la Red vamos dejando nuestro rastro, vamos esbozando un perfil de nosotros mismos en cada uno de los servicios que usamos. En cada herramienta nos abocetamos de forma consciente y enseñamos una parte de lo que somos o de lo que queremos ser. Internet nos ofrece la posibilidad de cosernos una identidad a la medida de la realidad o de los deseos.
Pero este horizonte de posibilidades genera una enorme dispersión del yo: estamos a la vez en MySpace, Flickr, Vox, WordPress, Picasa, Gmail, .Mac y así, más que definir una personalidad, podemos difuminarnos.
Sobre esta premisa se han puesto a trabajar en FindMeOn, un producto (todavía en Beta) que nos deja agrupar bajo un solo perfil todo aquello que somos y ofrecerlo a nuestra comunidad a modo de “˜credencial”™.
A la misma velocidad a la que el dinero vuelve a la Red, los abogados trabajan para repartir el pastel de la nube 2.0. Tras atravesar una época de total libertad en servicios como MySpace o YouTube, empiezan los recortes a los márgenes de movimiento de los servicios (y por tanto de los usuarios). Apenas unas horas después de que se secase la tinta del cheque con el que Google se hizo con la página de videos, empezaron las reclamaciones abriendo así un natural proceso de ajuste entre lo que había sido YouTube y lo que será a partir de ahora.
Hoy mismo el buscador y MySpace han anunciado que adoptaran nuevas medidas para proteger los derechos de autor. La red social, por ejemplo, impedirá subir contenidos protegidos por ‘copyright’ mientras que Google ha empezado a negociar acuerdos para garantizar la legalidad de los vídeos de grandes empresas como Viacom.
Pero en el caso de Google la defensa de los derechos de autor depende de la orilla del negocio en la que esté operando: en Francia el Sindicato Nacional de la Edición ha anunciado que se suma a la denuncia del grupo La Martinière por vulneración de derechos. Según la comunicación del SNE, Google Book Search da acceso a multitud de extractos y obras completas sin permiso y asi “menosprecia” las más fundamentales reglas de la propiedad intelectual.
Ante esta denuncia Google se defiende con argumentos muy similares a los que se podrían esgrimir para resguardar el modelo de YouTube sin restricciones: sólo dejan consultar extractos de las obras protegidas (y abren el acceso completo a material devuelto al dominio público).
La enorme nube 2.0 ha crecido aupada por los usuarios, que son los que hacen uso de un servicio, lo encumbran, atraen inversiones para sus fundadores, pero también lo abandonan. Las modas son así de crueles y en el universo digital la fidelidad dura apenas un santiamén. Casi nadie recurre hoy a Altavista que sucumbió a la facilidad y la frescura de Google, lo mismo le pasa a SlashDot frente a Digg.
En este nuevo horizonte de herramientas participativas, la fidelidad (el éxito) tiene muchas maneras de medirse y quizá el número de usuarios no es la más fiable. Con estos nuevos servicios que exigen del internauta una implicación activa, lo más importante es seguramente el tiempo que pasemos en la herramienta. Cojamos el ejemplo de Xanga, era la comunidad más poderosa hace apenas un año y sus seguidores pasaban 1 hora 398 minutos conectados a sus servicios. Según el último estudio de NielsenNetRatings, el uso medio ha caído hasta los 11 minutos.
Friendster, otro de los clásicos, congregaba a sus seguidores durante casi dos horas en octubre de 2003, alcanzó las 3 horas en febrero de este año (en medio de rumores de compra) pero se ha derrumbado hasta unos escasos siete minutos este mes.
Siguiendo esta dinámica, es interesante observar los datos de MySpace, que cuenta con 124 millones de perfiles y es el gran referente de la actual nube de Internet. El año pasado sus usuarios gastaban 2 horas 25 minutos frente a la pantalla. Ahora esta cifra ha bajado hasta las dos horas peladas. ¿Quién ha recogido todo este tiempo? FaceBook sigue subiendo y ahora consolida algo más de una hora de uso.
En un artículo en el WashingtonPost un par de adolescentes ofrecen las claves de este pequeño movimiento: “Creo que definitivamente se van hacia abajo, muchos de mis colegas se han pasado a FaceBook” dice Jackie Birnbaum mientras que E.J. Kim apunta que, si bien antes pasaba horas arreglando su MySpace, poniéndole fotos y animaciones, ahora ha dejado de hacerlo ya que “ha crecido”. En el artículo se apuntan más posibilidades: en MySpace están permanentemente vigilados por sus padres y profesores y han perdido intimidad.
Obviamente esto no es ni el principio de una tendencia, en MySpace se siguen abriendo unos 320.000 perfiles diarios. Pero empieza a haber competencia: entre los diez sitios favoritos de los jóvenes, aparecen varios que ni tan siquiera existían hace un año. ¿Quien será el siguiente?
El Episodio III de la Guerra de las Galaxias se estrenó el 19 de mayo de 2005, pero no fue en los cines. Unas seis horas antes de su primera exhibición en salas comerciales, “˜La Venganza de los Sith“™ estaba disponible para su descarga a través de los enlaces de la página EliteTorrents (un tracker de BitTorrent). No se trataba ni tan siquiera de una copia comercial sino de un “˜workprint“™ una versión de trabajo completa pero no (supuestamente) definitiva.
EliteTorrents, que hasta entonces era uno de los trackers privados de BitTorrent más potente (con 133.000 miembros), logró en pocas horas una enorme repercusión en toda la Red. El 25 de mayo, apenas una semana después, la Justicia norteamericana lanzó la operación D-Elite que concluyó con el cierre inmediato del web y la persecución de muchos de sus miembros gracias al registro de sus servidores.
Uno de los denunciados fue Grant Stanley (de 23 años) al que se acusó de ser uno de los administradores del sitio y que ahora ha sido sentenciado a cinco meses de prisión, otros cinco de arresto domiciliario y 3.000 dólares de multa.
El fiscal John Brownlee ha alertado, tras conocerse esta primera sentencia contra usuarios de la red BitTorrent, que “espera que este caso envíe el mensaje de que el ciberespacio no proporcionará un escudo de anonimato para los que deciden romper nuestras leyes de propiedad intelectual”. Ya saben, ándense con cuidado este fin de semana.
Muchas veces por pereza y otras tantas por desidia o falta de tiempo consideramos que la verdad está muy cerca, concretamente en el primer resultado de Google. Una enorme cantidad de usuarios del buscador (de éste y de otros) no trillan entre los enlaces ofrecidos por el motor y se conforman con la primera línea, la mayoría de las veces este primer resultado es el más pertinente para nuestra búsqueda, pero otras tantas el enlace que seguimos ha sido, digamos, forzado por la comunidad. Se trata entonces de los “˜Google bombings”™ un recurso ya añejo que se usa por diferentes motivos: pura broma, denuncia política o búsqueda de relevancia social.
Ahora que apenas quedan unos meses para las elecciones en Estados Unidos, un colectivo de bloggers concienciados se han puesto manos a la obra para coordinar un ataque de dimensiones mayores: el objetivo es forzar los resultados de Google cuando se busque por el nombre de 50 congresistas republicanos.
Han seleccionado un artículo aparecido en prensa digital para cada uno de ellos (al principio aspiraban a alcanzar los 70 nombres) y están sembrando la blogocosa demócrata de enlaces para condicionar los resultados y que el buscador no apunte a las páginas oficiales de la campaña electoral sino a artículos mucho menos amables sobre su carrera política.
El uso del correo electrónico en el lugar de trabajo es una cuestión espinosa, debatida a propósito de su uso sindical o de la privacidad a la que tiene derecho el trabajador cuando utiliza esta infraestructura de la empresa, ya sea por motivoss laborales o personales. Aunque no esté dentro de los planes corporativos espiar a sus empleados siempre hay varias personas dentro de toda empresa que pueden acceder a los mensajes privados de los usuarios: los administradores. Y si pueden leer el correo del conserje también tienen acceso al del consejero delegado o el del presidente. El uso del cifrado para proteger las comunicaciones frente a estos mirones es escaso, según los expertos en seguridad consultados por ComputerWorld, que dedica un artículo a este tema. En una gran empresa, de unos 1.500 empleados, unos 10 administradores tendrían acceso total. Teniendo en cuenta que uno no siempre va a trabajar para la misma compañía, esto supone un riesgo de consideración. Y no hace falta ni despedirse, informes recientes dicen que muchas de las filtraciones de información tienen su origen entre los propios empleados. Al final, si siguen insistiendo en no usar el cifrado, vamos a acabar viendo al jefe susurrando los secretos de la empresa a sus confidentes al lado de la máquina de café. Como el resto de los mortales.
Kevin Rose tenía 5.000 dólares y una idea: abrió Digg y ahora tiene a la comunidad. Su proyecto cuenta con poco más de un año de vida pero es el fenómeno más musculoso de la nube 2.0. Ha logrado convertirse en un estándar de conversación y señores, la conversación es la clave.
Según cuenta TechCrunch, se han puesto a la venta y cuentan con 20 millones de usuarios únicos al mes (y una curva de crecimiento vertiginosa) como argumento para poner un precio escandaloso. Parece que la puja empieza en 150 millones de dólares y por ahora sólo el grupo NewsCorp (que ya compró MySpace) ha llamado a su puerta.
El lanzamiento de nuevas versiones de los dos navegadores más usados de la Red es casi siempre buena noticia, sobre todo en el caso de Internet Explorer, para el que la espera se había prolongado demasiado, hasta la llegada de IE7 la semana pasada. Ahora llega Mozilla con su Firefox 2.0, que sigue intentando acortar la distancia que le separa del líder. El anuncio temprano de que el programa podía conseguirse a través de un servidor FTP no acerca a la Fundación a sus objetivos. La presencia informativa se puede haber difuminado, es algo que los responsables del lanzamiento deben valorar, pero lo más importante para el usuario son los efectos que pueden derivarse de descargar Firefox 2.0 de la ubicación a la que la mayoría apuntamos durante el día de hoy. Paul Reed, miembro del equipo implicado en el lanzamiento, aclaraba ya ayer que el programa no se ha hecho público oficialmente, y que obtenerlo por esa vía no oficial puede tener efectos muy negativos para los servidores de FTP de la fundación y los clones de éstos. Reed, que con razón llama a lo sucedido “el antilanzamiento”, señala que el programa que se encuentra en ese FTP puede estar incompleto, o no tener los ajustes predeterminados para su idioma o país. Por eso, es recomendable esperar a que el programa esté disponible de verdad, hasta las once de esta noche más o menos. Cuando la página de Mozilla ofrezca realmente Firefox 2.0 descárguenlo y póngalo a prueba, compárenlo con IE7. Y si tienen algún comentario o pregunta, pueden planteársela a Pascal Chevrel, secretario general de Mozilla Europa, que mañana charla con los lectores de los medios de Prisacom.
Si no fuese suficiente con el bochornoso retraso de la PS3, ahora Sony ha decidido arruinar un poco más su imagen entre la comunidad de jugones empujando al cierre a Lik Sang, una de las mayores tiendas online de consolas y videojuegos.
El gigante japonés ya se enfureció bastante cuando este web trajo hasta Europa las primeras PSPs saltándose las fechas de lanzamiento oficiales y ahora les ha acosado hasta obligarles a echar el cierre. La presión financiera que supone enfrentarse en un tribunal con un coloso de este tamaño ha pesado demasiado y Lik Sang ha preferido rendirse para evitar facturas impagables.
Lo más curioso del asunto es que Sony defiende así un modelo comercial cada vez más insostenible. A día de hoy es imposible gestionar mercados estancos e impermeables a la importación y así lo han constatado marcas como Microsoft o Nintendo que apuestan por los lanzamientos simultáneos para evitar este tipo de situaciones sonrojantes. En el mundo de los videojuegos la importación ha sido moneda corriente durante años y Sony va a tener muy difícil ponerle coto: puede haber logrado cerrar Lik Sang, pero saldrán páginas similares que se aprovecharan del error estratégico de Sony con su PS3.
La imagen de Sony en cambio tendrá peor remedio, a fin de cuentas está criminalizando a clientes que compraron de forma perfectamente legal sus máquinas, lo único que hicieron fue escoger libremente el intermediario.
El diseño de los teléfonos móviles ha cambiado radicalmente su tendencia: de la miniaturización que se estilaba hace unos años se ha pasado a unos dispositivos de mucho mayor tamaño y repletos de funciones que poco tienen que ver con la voz. Empezamos por las pantallas en color, las cámaras, los reproductores multimedia hasta llegar a un estadio de desarrollo que convierte estos chismes en pequeños equipos multifunción.
Una de las evoluciones más interesantes es la que convierte a los terminales en puntos de conexión a Internet. Este mercado sigue siendo joven y de penetración relativa pero, según el último estudio de comScore Networks, la tendencia es claramente prometedora: un 26% de los internautas españoles accede a la Red a través de este tipo de cacharros y la mayoría los usa para navegar por portales generalistas o por los servicios propios de la operadora.
Este informe concluye que los europeos son más permeables a este tipo de conexión desde terminales móviles que los norteamericanos y que es Alemania la que lidera al Viejo Continente (y España no es la última, el Reino Unido va muy por detrás).
A modo de detalle interesante: Nokia es la reina en Europa, Motorola no tiene rival en el EE UU.