Hay muchas maneras de enfocar el espinoso asunto de los intercambios de contenidos en la Red y la propiedad intelectual. Hay quien se va a bailar bulerías al Parlamento Europeo y luego hay otros como Jack Black que intentan buscarle el lado más divertido. El delirante actor está de promoción de su película Tenacious D y para ayudar a la difusión de su cinta ha preparado este satírico mini anuncio en el que parodia los típicos mensajes antipiratería. Recuerden: “They stole our internets“?
vía> Boing Boing
El dinero rima con problemas y en Internet esos problemas suelen aparecer siempre al calor de las grandes compras. La nueva nobleza de la Red (esos negocios de enorme potencial que cosechan éxitos fulgurantes y se mueven en las fronteras entre el amateurismo y la empresa) vive desde hace meses en constante subasta y esta sensación de abundancia financiera es un buen reclamo para los abogados. Cuando Google compró YouTube puso encima de la mesa una cantidad de dinero tan golosa que era cuestión de tiempo que se empezasen a suceder las reclamaciones.
Si bien apenas unos días antes de firmar el cheque ambas partes llegaron a acuerdos con grandes distribuidoras para frenar las denuncias, estos rápidos movimientos previos no han sido suficientes y hoy YouTube se ha visto obligado a retirar de golpe casi 30.000 vídeos tras un requerimiento de la Sociedad Japonesa por la Defensa de los Derechos de Autor (los portavoces de este organismo además sugieren a la compañía que instaure un proceso de filtrado previo de sus contenidos para evitar más problemas en el futuro).
Vistos los resultados de Google, el buscador no va a tener ningún problema en pagar la primera factura, pero si las reclamaciones se suceden, esos 1.300 millones podrían ser sólo un señuelo que despierte una cascada de pleitos.
Desde que YouTube pegó el estirón, se apuntó que su punto débil era el mal control de los contenidos protegidos: antes de ser propiedad de Google seguro que no podía hacer frente a una cadena de denuncias, pero ahora es un gigante el que paga los desmanes de la comunidad”¦
No hace más de diez días que reseñábamos por aquí los problemas a los que Sony se está enfrentando en un mercado feroz como el suyo. Hoy el gigante ha presentado sus previsiones de negocio para este año y parece que se imponen las rebajas. El batacazo de las baterías va a pesar como el plomo en los resultados de la empresa que se verá obligada a reclamar más de 9 millones de unidades. Si bien este reajuste podría estar ya descontando desde el trimestre anterior, lo que no tiene remedio ya es el daño de imagen que estas baterías explosivas han hecho a la marca: las reclamaciones de Dell, Apple y otras se han dejado oír sin que Sony haya sabido dar una respuesta eficaz en tiempo y forma.
En el otro área de negocio de vital importancia para Sony el horizonte tampoco se presenta despejado: la división de videojuegos no carbura como habían previsto y le fallan dos piezas fundamentales: por un lado la PSP se vende menos de lo que se esperaban y por el otro el retraso de la PS3 en el mercado europeo le regala una ventaja comparativa incuantificable a sus rivales de Nintendo y Microsoft.
Según los cálculos de la compañía, la división de videojuegos podría entrar en beneficios para el primer semestre de 2007 y éste motor a pleno rendimiento podría maquillar los resultados de toda la empresa. Pero antes tendrán que sortear un error de planificación: el ritmo de fabricación de la PS3 no es el esperado y apenas si llegarán a la fecha de lanzamiento con cuatro millones de unidades (en el mejor de los escenarios). Esta cifra podría ser muy corta si se cumplen las previsiones de venta de los mayoristas que esperan ventas muy superiores a las unidades fabricadas. Este nuevo desajuste vuelve a dañar el flanco que Sony tiene más golpeado: su imagen pública.
Si bien los resultados financieros de la empresa acabarán arrojando beneficios (se trata del segundo coloso del mercado mundial), lo que tiene peor remedio es volver a caer simpático.
En La Tejedora siempre tenemos un hueco para los estudios científicos y, lo reconocemos, nos deleitamos especialmente con los que beben de esa siempre controvertida disciplina que es la estadística.
Hoy nos topamos con un artículo publicado en “˜New Scientist Tech“™ en el que se asegura que uno de cada ocho residentes en Estados Unidos presenta un “uso de Internet problemático”? cuyos efectos serían similares a la adicción al alcohol.
Según las conclusiones de la Escuela de Medicina de la Universidad de Standford, lo más “inquietante” (las comillas no son nuestras) es que algunos de estos adictos ocultan sus hábitos interneteros y acuden a la Red para paliar sus malos momentos “igual que los alcohólicos con la bebida”. Tras 2513 entrevistas aseguran que estos adictos usan la Red para automedicarse.
Aboujaoude, padre de este estudio, compara la conducta compulsiva de los que revisan su correo, escriben en su blog o visitan páginas con el abuso de una sustancia: una urgencia irresistible de placer temporal.
Si se ven con ánimo, lean el artículo completo (y luego apaguen este bicho del demonio)
Andrew Lubrano es un criminal despreciable al que se acusa de varios abusos sexuales a menores de 10 años. Hace ya unos meses que ajustó cuentas con la Justicia (pasó 9 años a la sombra) y ahora está en libertad. También está en MySpace. Cuando abrió su cuenta era un usuario más, un perfil típico, pero ahora cuenta en su lista de amigos con media docena de adolescentes. Uno de ellos es Jacob, un chaval homosexual de 14 años (16 en su perfil) al que Lubrano (que tiene cinco hijos) llama “mi juguete sexual”?.
En repetidas ocasiones MySpace ha asegurado que el control de todos sus usuarios es casi imposible, que hacen lo que pueden para dotar a su Red de la mayor seguridad posible y de sistemas de protección eficaces para menores. MySpace afirma que hace todo lo que puede. No es cierto
Kevin Poulsen, editor de Wired, ha demostrado que con muy poquito se puede encontrar mucha más basura entre los miembros de MySpace. Con apenas unas líneas de código, Poulsen ha cruzado el registro de delincuentes sexuales del Departamento de Justicia de EE UU con la base de datos de miembros de la comunidad y el resultado es demoledor: 744 agresores tienen perfil público con su nombre y apellido real, de ellos 497 fueron juzgados por perseguir menores de edad. 243 de los juzgados por abusar de niños fueron arrestados al menos una vez en los últimos 6 años. Poulsen asegura que no ha sido difícil dar con esta lista y recuerda que su macabro recopilatorio sólo incluye a aquellos violadores que han entrado en MySpace con sus datos reales.
Lubrano fue detenido el pasado 1 de octubre, cuando Jacob (el “˜juguete sexual”™) se enteró de la noticia se sorprendió, consideraba al agresor como “un amigo”?. En su perfil tiene 3.800 más.
No se pierdan el artículo completo.
Por extraño que parezca, no es tan diferente como ser reportero en el mundo real. No hay diferencia con otras oficinas de Reuters que abren en alguna parte del mundo que tiene una economía pujante y en la que no estábamos presentes. Se cumplen las leyes de la oferta y la demanda, la gente abre negocios y recibe un pago por bienes y servicios. Una vez que te acostumbras, se convierte en algo parecido al trabajo que he estado haciendo durante años.
El que habla es Adam Pasick, a partir de ahora Adam Reuters, en su nueva corresponsalía: Second Life. La mayor agencia de noticias del mundo ha abierto una nueva oficina por primera vez en un mundo virtual: un videojuego en el que conviven centenares de miles de personas.
A partir de ahora los participantes de Second Life (unos 900.000) estarán informados de la actualidad financiera, cultural y social de su mundo de ocio a través de un nuevo dispositivo móvil con el que podrán cargar a su avatar virtual y recibir titulares. Los reporteros de Reuters pondrán a disposición de los ciudadanos del juego historias de su entorno virtual, pero también se podrán consultar noticias del mundo ‘offline’ abriendo así un canal de comunicación entre ambas esferas: el juego y la realidad.
Reuters se suma así a una lista de empresas como Toyota, Cnet, Sun, Adidas o American Apparel que han abierto un nuevo área de negocio dentro de este tipo de videojuegos de ‘vida virtual’. Si en ellos se mueve dinero y se relacionan individuos es normal que las estructuras del comercio tradicional se muevan hasta los píxeles: el siguiente paso sólo consolida la estructura social: un conjunto de personas que conviven acaban por generar noticias, Reuters será ahora la primera en contarlas desde dentro.
Yahoo es el sitio más popular de Internet, suma más de 400 millones de usuarios al mes, es uno de los agentes publicitarios más poderosos de la Red, se mantiene en posiciones de liderazgo en áreas como la mensajería o la música y tiene sus finanzas saneadas gracias a una gestión rigurosa y cabal. Además ha comprado golosinas como Flickr y se permite abrir sus herramientas a la comunidad.
La situación puede parecer envidiable, pero empieza a no serlo ni lo más mínimo: Yahoo ha perdido la ventaja que tenía hace dos años y empieza a desencajar el gesto en un nuevo escenario con más jugadores de peso. Sus rivales le acosan por varios frentes: el flanco de la mensajería instantánea flojea ante AOL y MSN Messenger, en el de las noticias se le multiplican los enemigos, las redes sociales son ya terreno abonado para MySpace y las búsquedas parecen perdidas a favor de Google. Además algunos de sus experimentos, tales como 360, no acaban de despegar y no parece que haya ninguna compra barata a la vista después de que Google haya roto el mercado con YouTube.
En este nuevo horizonte, Yahoo empieza a necesitar un cambio de enfoque si no quiere que sus ingresos salgan volando en mitad de este vendaval de dinero. Nunca hubo tanto cheque ni tanta posibilidad de más ingresos y, quizá, nunca estuvo Yahoo en una situación tan inestable.
El cheque que ha pagado Google por YouTube puede parecer un collar de ceros, pero la cantidad que abonan los de Mountain View no es tan excesiva comparada con el dinero que mueve en Bolsa el buscador. El precio de las cosas no siempre tiene que ver con su valor y más aún en un caso como éste en el que Google no compra una tecnología sino una comunidad.
A lo largo de los últimos meses se suceden las adquisiciones 2.0 por cantidades mareantes, pero cada compra deja en irrisoria a la anterior. Si el año pasado las estrellas fueron Skype y eBay, este año les toca a YouTube y Google acaparar los titulares de mayor tamaño.
La cantidad que se paga depende de muchos factores tales como la urgencia, la exclusividad, el modo de pago, pero probablemente en este caso YouTube se ha dejado querer por el comprador que ha llegado con el ramo de flores más grande. Al menos en el vídeo que han colgado para contar los detalles del acuerdo se les ve contentísimos.
Otros en cambio no andan tan ufanos tras vender a su niña bonita. Cuando el año pasado el grupo News Corp pagó 457 millones de euros por MySpace aquello parecía una barbaridad, ahora que no para de crecer y que se ha convertido en el granero de un nuevo modelo de negocio, el cheque parece más pequeño. En estas cavilaciones debe de andar también uno de sus fundadores, Brad Greenspan, que lleva varios días moviendo una campaña para denunciar que la venta fue un fraude amañado por los de Murdoch y que el escándalo, de “proporciones históricas“?, debería resolverse en los tribunales para renegociar el precio de MySpace, ahora que ha quedado claro su valor.
El que denuncia se embolsó unos 47 millones de dólares en la operación.
Sony funciona en el mundo occidental como imagen de Japón, sus resultados y sus avances se identifican con los del país del sol naciente y muchas veces se conjugan sus destinos. Quizá por esto empieza a ser interesante analizar la inquietante deriva de Sony y la cada vez mayor fortaleza económica de sus vecinos.
Nobuyuki Idei, ex presidente de la compañía, detalla en una reciente entrevista con la BBC las flaquezas de su empresa y los retos ante los que Japón tiene que empezar a reaccionar y pide a su país que se mantenga sobre todo atento a las nuevas áreas de negocio que están abriendo países cercanos como Corea, frente a los enormes costos de producción que lastran a Sony.
Idei no se anda con paños calientes al reconocer que Apple (con su iPod) y Microsoft (gracias a la Xbox 360) han tomado la delantera en lo que a innovación se refiere y cree que el retraso de la PS3 se debe a que Sony ha perdido mucho tiempo desarrollando un procesador junto con IBM frente a la alternativa de Redmond que acortó todo el proceso de configuración comprando el cerebro de su máquina a una tercera empresa.
El actual consejero de Sony es también perfectamente capaz de apuntar las soluciones a las crisis que le rodean: para volver a liderar la industria hace falta más juventud y una cúpula empresarial a cuya cúspide haya un ‘net citizen’.
Sony ha patinado en algunos de sus intentos de acercar su línea de productos a la Red: la PSP tardó un par de actualizaciones en incorporar un navegador web, sus teléfonos no destacan por las funciones wifi, la PS3 saltará a Internet muy por detrás de la competencia y el Mylo sigue pareciendo una beta.
Idei, un septuagenario que lleva mucha más de media vida en la empresa, tiene claros los remedios para que Japón no se convierta en un gigante de enorme potencia, pero anciano y desenchufado: ciudadanos en Red.
Desde que lo vimos el pasado viernes, andábamos intentando confirmar la autenticidad de un archivo que circula por Internet, en el que se afirma que los teléfonos, nombres y direcciones que contiene pertenecen a afiliados de SGAE. En un asunto tan serio como el del tratamiento de datos personales uno esperaría un desmentido claro o una confirmación por parte de esta organización, pero por ahora lo único logrado ha sido la confirmación de que se trata de datos reales, no de miembros de SDAE, sino de usuarios de portalatino.com. Hay quien afirma que una cosa y la otra son, o al menos en algún momento han sido, lo mismo, pero a falta de confirmación dejemos la cosa en una filtración de datos a la que, curiosamente, sigue el cierre de una zona de registro. A la espera de lo que puedan decir las autoridades competentes y de una prometida nota de prensa, dejemos las cosas como están.