“Un dispositivo portátil de audio conveniente para reproducir información codificada en MPEG y que incluye una pluralidad de entradas, capacidad para almacenar de datos, una pantalla, una salida de audio y, al menos, un procesador y una batería.”
Esto que a usted y a mi nos parece una definición de un reproductor multimedia resulta que es una patente. Y, se lo temían tanto como nosotros, esto es un problema.
Esta patente peregrina llevaba registrada desde el remoto 1997 pero se ha despertado hace apenas unos días. Texas MP3 Technologies compró los derechos a sus dos propietarios coreanos el pasado 15 de febrero y apenas un día después presentó una denuncia contra los tres gigantes del mercado: Apple, Samsung y SanDisk por violación voluntaria de patente. La demanda no es inocente, al recalcar que las tres compañías vulneraron el registro de forma ‘voluntaria’, se reclama una sentencia más severa contra los ‘culpables’ y esto justo unos días después de que Microsoft haya tenido que pagar 1.100 millones a Alcatel por el abuso de una de sus patentes sobre la tecnología MP3.
Una vez más, autorícenme a sospechar de la buena fe empresarial de la compañía demandante y duden conmigo de que tanta patente sea útil para nadie. Al final ni protege la investigación ni garantiza la calidad, en casos como éste (y son muchos) sólo se convierte en un lastre para los que realmente mueven el mercado y crean economía.
Si algo hay que agradecerle a Richard Branson (amén de su demencial buen rollo constante) es su talento para dar titulares. No contento con su exitosa carrera empresarial se lanzó a conquistar el espacio y ahora nos ¿sorprende? con una nueva aventura internetera.
El dueño de Virgin ha tenido una idea y, no se lo pierdan, parece que hasta va a invertir dinero en ella. Su concepto de base es fácil, se trata de mezclar todo aquello que `mola`. Así, como suena, su novedoso AWOMO (A World of My Own) es una especie de iTunes para videojuegos pero con un interfaz de manejo similar a Second Life en el que los usuarios recorren un entorno virtual y pueden descargar juegos para disfrutarlos dentro del servicio mientras que se relacionan con otras personas en zonas de esparcimiento como tiendas, playas o locales de ocio. ¡Wow que mogollón!
En fin, Branson se plantea, para dar más empaque a su AWOMO, una ruleta de premios tentadores para atraer a la comunidad. Adivinen… los ganadores podrán visitar la isla privada del magnate o viajar a la Luna (todo esto es en serio).
Ya tenemos nuevo hype para 2007. Siéntense y disfruten de la ola.
La oleada de monetización alrededor de las redes de P2P no tiene pinta de parar: tras Joost y Zudeo, BitTorrent Entertainement Network lanza hoy su servicio de pago por contenidos. La compañía ha firmado un acuerdo con las majors del ocio audiovisual (no todas han suscrito el acuerdo) para distribuir sus contenidos en modo de alquiler.
Según anuncia la propia empresa los usuarios pagaran 3.9 dólares por películas de estreno y 2.9 por cintas de archivo a cambio de poder disfrutarlas durante un mes entero. Tras este plazo los archivos se borran para poder así satisfacer las condiciones impuestas por la Industria del cine.
El servicio no es todo lo innovador que se podría esperar y, sobre todo, pone un coste de uso a una red que millones de usuarios disfrutan gratis, pero supone un paso más para los siempre asustadizos ejecutivos del showbiz.
Frente al resto de servicios de descargas, el de BitTorrent ofrece una ventaja que lo puede hacer definitivo: bajar una película desde las tiendas ‘online’ que ya ofrecen este tipo de contenidos lleva horas (muchas) y la calidad no es siempre todo lo buena que se podría esperar. Usando la plataforma de BitTorrent, dicen sus responsables, tener la película lista para ver lleva el mismo tiempo que encargar una pizza a domicilio. Las herramientas de pago tienen que ofrecer ventajas significativas sobre la realidad de uso de los internautas. ¿Es la velocidad un argumento para ‘monetizar’ definitivamente las redes de P2P? Por ahora han puesto unas 3.000 cintas a modo de prueba juntos con un buen catálogo de programas de televisión.
La RIAA, en su vocación divulgativa, ha hecho pública una lista de las universidades de Estados Unidos en las que reina el buen rollo con más entusiasmo. Nos explicamos (no se amontonen): la gestora de derechos se ha lanzado a una nueva cacería contra las redes de P2P y no se le ha ocurrido otra idea (más peregrina) que sacar un top de centros escolares en los que más archivos se comparten y, dicen, más infracciones de la propiedad intelectual se producen.
Según este nuevo (y flamígero) informe el curso escolar 2006-2007 va a suponer un enorme quebranto para la industria con un total de 14.500 notificación de infracción a centros educativos de EE UU. Concretamente el triple que el año pasado.
Si ustedes han pasado miedo tras este alarde ‘numérico amenazante’, disípenlo, la RIAA no es tan fiera: la mayoría de estas escuelas americanas ya han informado de que no se encuentra entre sus responsabilidades la de perseguir a sus alumnos.
Pantallas más grandes y con mejor resolución, ordenadores más rápidos y banda ancha real hacen posible la aparición en el escritorio de los widgets, pequeñas aplicaciones que realizan todo tipo de tareas. Como usuario pueden parecerte una molestia y completamente inútiles, pero hay quien las encuentra muy atractivas. Desde el punto de vista del desarrollador, el hecho de que existan varias plataformas (Microsoft, Yahoo!, Google, Apple) supone un gran esfuerzo, pues se trata de una tecnología no estandarizada. El consorcio internacional W3C está trabajando en una especificación común, pero Tariq Krim, fundador de Netvibes, ha decidido recorrer ese camino por su cuenta, según publica Michael Arrington.
Netvibes hará pública próximamente una técnica que permite que cualquier widget para este portal funcione en las plataformas antes citadas (excepto la de Yahoo!), y que además liberará el código para que puedan añadirse otros sistemas. No es una estandarización en toda regla, parece más un parche que otra cosa, pero simplificará el trabajo de quienes desarrollan estos programas y ampliará la oferta disponible para cada sistema, que aún así no es poca.
¿Qué obtienes si mezclas las páginas amarillas, los anuncios clasificados del periódico, una red social, y los servicios de atención telefónica? La respuesta a esa pregunta es hoy 11870, un servicio en el que los usuarios pueden dar su opinión sobre las empresas, que próximamente podrán rascarse el bolsillo pagar para “enriquecer” su presencia en esta página, que hace uso de las herramientas sociales (etiquetas, sindicación, marcado de mapas, comunidad…) para dar una visión colectiva de los negocios que incluye.
No estarán solos. La puesta en marcha de 11870 llega al mismo tiempo que se anuncia la entrada de Skype en este mercado. Su nueva Beta permite a los usuarios valorar los negocios que quieran, y en su arranque ya hay reseñas para más de 50 países. 11870, iniciativa española que también permite opinar sobre empresas de todo el mundo, será además el número de teléfono donde llamar para recabar información estilo páginas amarillas. Pero no se prevé que sea esa su principal vía de negocio, sino los servicios premium para las compañías del índice. Skype ingresará por este concepto y por las llamadas que se hagan desde su servicio a teléfonos tradicionales.
Si cuajan estos proyectos, las empresas acostumbradas a pagar un precioso anuncio cerrado e intocable para las guías y directorios deberán cambiar de mentalidad. Quienes piensen que será fácil poner a su equipo de comunicación a crear reseñas favorables, y evitar así las opiniones negativas de sus clientes, deben mirar a Bruselas: la UE está preparando una legislación que castigaría las valoraciones falsas, aunque claro, habrá que demostrar que quien expresa su opinión no lo hace como consumidor sino como empleado.
Por otra parte, quienes tradicionalmente hacen negocio con los clasificados quizás tengan que moverse más allá de suprimir los anuncios relativos a la prostitución -abundantes y muy lucrativos-, propuestas que tengan en cuenta al usuario y que no se queden en llevar a la red un duplicado de su edición en papel. El mercado de los clasificados ha evolucionado mucho en los últimos años y no sería extraño que alguna de las nuevas propuestas diese la puntilla a los más tradicionales.
La realidad es tozuda y acaba por imponerse. Frente a la oleada entusiasta que encumbra Second Life, los propios datos de Linden Lab ayudan a dar la verdadera dimensión de un fenómeno que no brilla todo lo que parece. Tanto engorde mediático desaforado no le hace ningún favor a un experimento que debe de ser mimado sin exageraciones estridentes para prosperar. De entre todo lo que se ha escrito sobre el (dichoso) metaverso quizá es este artículo de ‘The Register’ el que ofrece un análisis más demoledor y frío. Os dejamos aquí algunos de los datos más reseñables:
- Si restamos de los 3.1 millones de residentes a todos los que no han vuelto a abrir sesión tras el primer mes de uso la cifra se desploma hasta poco más de 250.000 usuarios.
- De forma rutinaria no hay más de 15.000 personas activas a la vez.
- Los servidores de Linden Lab no soportan más de 100 personas a la vez en el mismo sitio.
- Sólo un quinto de los usuarios reales de SL tiene una cuenta Premium que le permite realmente disfrutar del servicio.
- Apenas si unos 3.000 ‘residentes’ de pago conviven a la vez en el metaverso.
- Linden Lab estima en 21.000 los usuarios cuya actividad económica se tradujo en beneficios.
- Más de 11.000 de estos ganaron menos de 10 dólares (y eso antes de que Linden Lab cobrase su parte por la cuenta de pago).
Y finalmente, una dosis de realidad sobre el horizonte financiero de la empresa (en boca de sus propios responsables):
“Linden Dollars are not money, they are neither funds nor credit for funds. Linden Dollars represent a limited license right to use a feature of the simulated environment. Linden Lab does not offer any right of redemption for any sum of money, or any other guarantee of monetary value, for Linden Dollars.”
Así que ya saben: el ‘metaverso’ está todavía en formación, si quieren colaborar no griten demasiado.
Desde que era poco más que un proyecto universitario, Google ha sabido mantener una imagen muy diferente a la del resto de compañías del sector. Bajo su premisa de ‘Don´t be Evil’, el gigante siempre ha ofrecido un rostro amable y ha mimado a la comunidad de usuarios que le han aupado a la gloria. Google parece cercano, vamos, que casi ni parece un coloso financiero.
La base de su éxito ha sido siempre la ‘no intervención’. El buscador lleva a gala que si funciona, si tiene éxito, es gracias a la renuncia humana: todo el engranaje de resultados, combinaciones y respuestas se basa en los algoritmos.
Pero ahora estamos inaugurando una nueva fase en la que la implicación de los usuarios juega un papel fundamental y en Google no van a dejar pasar la oportunidad de abrir sus herramientas a la comunidad. En este caso no se trata de permitir mashups de sus servicios, sino de dar voz decisoria a los internautas: Google Translate, el servicio de traducciones del buscador, permitirá a cualquiera ‘mejorar’ los resultados y aportar términos más ajustados al idioma solicitado. Por ahora la nueva herramienta de sugerencias está sólo disponible para cinco idiomas (chino, ruso, japonés, coreano y árabe) y las modificaciones son aprobadas manualmente por Google.
Chris Hughes logró su momento de fama durante las pasadas Navidades gracias a un vídeo educativo sobre higiene del hogar que subió a la Red y arrasó durante días. En el, Hughes mostraba como era capaz de manejar su aspiradora automática (una de esas golosísimas Roombas) con el mando de la Nintendo Wii. Si no lo vieron en su momento, no se lo pierdan, es fantástico.
Este tipo de modificaciones, los mashups, son un nuevo filón de investigación para las empresas que se nutre del ánimo curioso de la comunidad: Djs que pinchan música con la Wii, gadgets de mano que mutan en mandos a distancia y aplicaciones web que se convierten en fenómenos sociales.
Atentos a esta tendencia, los creadores de la aspiradora Roomba (que con la broma ya ha vendido más de dos millones de unidades del cacharro), iRobot, han sacado un nuevo modelo de su robot de hogar sólo para mentes inquietas. De buenas a primeras el nuevo modelo, Create, ni tan siquiera aspira: su función es la de servir de banco de pruebas a programadores creativos para ver hasta dónde son capaces de llegar y luego incorporar sus mejoras a futuros proyectos comerciales.
Es el sonido de una maquinaria que chirría desde hace tiempo. En diciembre, Bill Gates deja caer ante Michael Arrington su decepción con las protecciones tecnológicas contra la piratería. El DRM causa demasiados quebraderos de cabeza a los consumidores, no funciona. En enero, Noruega le enseña los dientes a iTunes. Steve Jobs, que no es tonto, intenta llevar el debate a la puerta de las discográficas, y esta semana. un informe de Júpiter Research golpea de nuevo al DRM: el sistema actual no vale, el 70% de los directivos de la industria cree que los beneficios serían más altos con un único esquema de protección, abierto e interoperable. Pero ojo, este estándar no tendría futuro sin el apoyo de la iTunes Store. La pelota vuelve al tejado de Apple. Parece que si Jobs no se decide a dar el paso por propia iniciativa, otros pueden animarle a hacerlo, a fuerza de ley o de P2P.

Foto > RocketRaccoon