¿Vale una marca comercial más que usted? Efectivamente, vale más. Si pasa usted los Pirineos sepa que el reglamento para la asignaciones de dominios ‘.fr’ es defensivo hasta desproteger a los ciudadanos por exceso de celo en el mimo a empresas e instituciones. Este mes de enero por primera vez se ha aplicado en Francia un reglamento que impide el registro libre dominios hasta unos niveles casi inquietantes. Asumido el celo con las Instituciones (como el que tiene aquí la Casa Real), el ordenamiento vecino va más allá y constriñe las libertades más evidentes hasta el ridículo.
Efectivamente una empresa tiene derechos sobre su marca, pero no infinitos. Y en lo que incumbe a la clase política parece del todo peregrino que no se pueda hacer crítica o parodia incluyendo en el nombre del dominio el de un diputado o un alcalde. En Francia, con la aplicación estricta del reglamento, no se pude registrar ‘NoVotesaBertrandDelanoe.fr’. Una estupidez peligrosa. ¿Se imaginan un reglamento igual de proteccionista en España? ¿Se hubiera abierto ‘MarianoRecapacita’? Una extraña decisión la de estos republicanos supuestamente liberales.
Los jóvenes 2.0 son peligrosos, y usted que lo diga compañero. Cuando los padres dejan a los pequeños nativos digitales solos en casa estos no tardan ni dos segundos en montar una de esas fiestas fuera de control tan típicas de internet. Seguro que reconocéis a más de uno de los protagonistas del vídeo.
Los jóvenes, esos cachorros amamantados por las nuevas tecnologías. Los jóvenes, esa generación de increíbles surferos de las autopistas de la información. Los jóvenes, ese grupo humano que se mueve en la Red con la misma soltura con la que un sherpa escala el Nanga Parbat. Los jóvenes ¿verdad? Bueno pues no, todo ese tópico es una impostura, una leyenda. Todo eso de que los hijos de la ‘Generación Google’ son unos colosos de Internet no son más que pamplinas (y no lo digo yo).
Dice un estudio británico que los nuevos ciudadanos digitales, esa capa de población más púber nacida tras 1993, efectivamente se maneja con mucha más soltura que sus mayores en entornos virtuales pero no está a tanta distancia cuando se pone frente al teclado.
Si bien son más multitarea, no son capaces de manejar un buscador mejor que las generaciones anteriores. Concretamente son algo más torpes escogiendo términos de búsqueda y, sobre todo, muy impacientes. Y así, esa mezcla de prisa y léxico pobre impide a los mozuelos sacar todo el partido posible a las herramientas de búsqueda.
¿Quieren más? Pues sumen un detallito: abusan del ‘ctrl+c ctrl.+v’, así que ya saben, abrir un perfilito en una red social no es suficiente para ser un explorador digital. (Menudo alivio, oiga).
Tenían que fumigar su apartamento, y eligió la salida más original. Ni irse a casa de un amigo, volver con la familia o pagar un hotel. La opción elegida por Mark Malkof ha sido solicitar permiso a Ikea para instalarse en una de sus tiendas durante toda una semana. Y sorprendentemente, han aceptado. El integrante de The Colbert Report le saca partido a la experiencia con unos cuantos vídeos, y la cadena sueca obtiene un marketing inesperado. El clip más visto de la serie ha logrado más de 150.000 visitas. Nuevos caminos de la estrategia publicitaria.

La decisión de Mariano Rajoy de dejar fuera de las listas del PP al alcalde de Madrid es sin duda la noticia de la semana y claro, la respuesta ciudadana no se ha hecho esperar. Los residentes en Madrid están a un paso del pánico ante la posibilidad de que Gallardón confirme su amenaza y deje la política tras el 9 de marzo. De darse esta carambola los habitantes de la capital padeceremos como alcaldesa nada más y nada menos que a Ana Botella.
La plataforma ya está en marcha y su petición es clarísima, reclaman a Mariano Rajoy que recapacite para evitarnos a los madrileños tan amargo trago. Hay que ser firmes en la petición: Mariano, rectificar es de sabios, en la capital te lo agradeceremos.
El director general de la Sociedad de la Información ha presentado hoy la última ocurrencia del PSOE relacionada con las Nuevas Tecnologías para la próxima legislatura. David Cierco ha anunciado que, de ganar los próximos comicios, pondrán en marcha la figura del ‘Defensor del Internauta’. Apenas si hay más detalles a parte de que será una persona independiente. ¿De verdad es necesario invertir dinero público en defender a los internautas? ¿Hace falta una oficina de este tipo o hay otras prioridades que atender en España relacionadas con la Red? No tengo muy claro que este sea el tipo de intervención que es pertinente desde el Estado cuando vivimos en un país cuyo mercado de las telecomunicaciones (por ejemplo) sigue siendo poco más que un zoco medieval. La perla de Cierco, ahora mismo, es poco más que vapor electoral al que le han dado lustre en un acto de la APM en algunos aspectos delirante.
Para completar la sesión, Urbaneja (presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid) ha presentado su plataforma de ‘Mediablogs’, un sistema que, a partir del próximo 28 de enero, permitirá a los (cerca de 15.000) socios de la FAPE (Federación de Asociación de Periodistas de España) abrir su espacio personal en la red y publicar sus contenidos.
Con todos los respetos, esto ralla ya en el absurdo. Sin entrar a valorar el nivel de formación técnica (y tecnológica) de la grey periodística patria, una plataforma de blogs para que los profesionales abran su bitácora personal anda muy lejos de la realidad necesaria.
Hay un enorme catálogo de servicios similares al de Mediablogs a los que los periodistas (que quieran) pueden recurrir sin necesidad del amparo de esta iniciativa que es, sin duda, voluntarista, pero que a la vez yerra el tiro. Seguramente sería más útil formar al gremio en herramientas para el periodismo digital (sindicación, navegación, redacción, útiles multimedia…) que darles la posibilidad de abrir un blog que, la verdad, muchos de ellos probablemente no quieren para nada.
Dos versiones recientes de la puesta a disposición de los ciudadanos de la información pública. Por una parte, la puesta en marcha hoy de la Biblioteca Digital Hispánica, un enorme repositorio de documentos digitalizados por la Biblioteca Nacional española, que ofrece la posibilidad de consultar 10.000 obras y pretende reunir 200.000 títulos en un plazo de cinco años. Un gran paso para los investigadores, pero un pequeño salto adelante para la gestión cultural y el fomento de los nuevos creadores.
Compárenlo si no con el proyecto puesto en marcha por la Biblioteca de Congreso de EE UU, que ha llegado a un acuerdo con Flickr para que los usuarios de nuestro almacén gráfico favorito puedan interactuar con fondos fotográficos públicos.
En cifras gana la iniciativa española, 1.500 imágenes se harán públicas en EE UU frente a las 10.000 obras de aquí. Pero el proyecto estadounidese abre las puertas a los ciudadanos para que añadan valor a las imágenes, introduciendo descripciones propias mediante etiquetas. El proyecto, llamado The Commons, incide en el crowdsourcing de la documentación de la información, ya se trate libros, fotografías o arte en general, como en el proyecto Steve.Museum. Dar las herramientas para poder ver es el primer paso, pero sería recomendable recorrer rápidamente el camino hasta el permiso para poder hacer. Clasificando, mezclando e imaginando la información del futuro. Los responsables de Flickr tienen abiertas las puertas a instituciones públicas de todo el mundo.¿Quién se anima?.

“Podemos escuchar miles de veces nuestras canciones favoritas, pero rara vez vemos más de una vez una película”.
Steve Jobs
Es muy difícil ser más concreto que eso. Apple inaugura hoy una nueva era para el cine en Internet cambiando el modelo de consumo vigente hasta ahora: si iTunes era un servicio perfecto para comprar contenidos, desde ahora es también una plataforma de alquiler de películas. Con el apoyo de todos los grandes estudios de la Industria, Jobs ha presentado lo que podría convertirse en el estándar que la Industria del cine empieza a necesitar en la Red.
A lo largo de una conferencia interrumpida más de una docena de veces por salvas de aplausos, Jobs (de riguroso uniforme) ha desgranado lo más nuevo de Apple. Más allá de los evidentes fuegos artificiales (las muestras de entusiasmo han llegado hasta Londres, dónde nos encontramos), lo más espectacular de este MacWorldExpo pasa por la apuesta de la manzana por el salón: con el nuevo servicio de alquiler de películas, Apple busca reinar donde todos los demás han fracasado, el mueblecito de debajo de la tele.
Alquilar películas que podremos reproducir sobre cualquier soporte y formato (del Macbook al iPhone, pero sobre todo en la televisión) asegura a Apple un paso de ventaja sobre sus competidores para tomar el espacio frente al sofá al asalto. Es sólo el comienzo hacia un estándar de uso, pero contar como lugartenientes con los estudios más poderosos de Hollywood le asegura a Jobs mucho crédito. ¿La lástima? Que en Europa nos tocará, como siempre, esperar.
Pero déjenme que les hable del cacharrito, del MacBook Air. Lo he soltado hace apenas unos minutos y, créanme, impresiona. Quizá no es el peso (algo más de un kilo), quizá tampoco son sus dimensiones (menos de medio centímetro en su punto más estrecho y menos de dos centímetros en el más ancho), quizá es ese acabado de aluminio, pero que quieren que les diga, este MacBook desde el que escribo ahora se me hace totalmente anticuado. Disfruten de las fotos y vayan haciendo cálculos. La sensación en las manos es tremenda.

A menos de dos meses de las elecciones generales en España empiezan a llegar las encuestas sobre intención de voto. Tienen su validez, pero puestos a confiar en la estadística, ¿por qué no echarle un vistazo a los datos que ofrece la Red? Sobre todo ahora que tanto hablamos de la posibilidad de un debate online. Manos a la obra. Tomamos como referencia el repaso de Jeff Jarvis a la presencia online de Clinton y Obama, y sacamos la foto online de José Luis Rodriguez Zapatero y Maria Rajoy. Sonrían candidatos, a ver si logran salir guapos.
Más presencia en medios para Zapatero
Para medir la cobertura que los medios de todo el mundo dan a la actividad de los políticos Jarvis utiliza las gráficas de Daylife. Aquí Rajoy no sale muy bien parado frente a Zapatero, pero es natural que en los medios internacionales tenga mucha más presencia el presidente del Gobierno que el jefe de la oposición. Guardamos este enlace como muestra de cómo hacer una web dinámica sobre la actividad de un candidato y saltamos a Google News España. “Mariano Rajoy” aparece en 5.927 informaciones, “José Luis Rodríguez Zapatero” en 13.754. Un gallifante digital para el socialista.
Los políticos, más buscados en catalán
El líder de las búsquedas revela una ligera ventaja de Zapatero. Hay casi un empate técnico en número de búsquedas a lo largo de 2007 entre ambos candidatos. Sorprende ver que según Google se han realizado más búsquedas en catalán que en español de las palabras ‘Zapatero’ y ‘Rajoy’. En todo caso, un nivel de búsquedas más alto no es necesariamente sinónimo de más adhesiones políticas, aunque puede que sí lo sea de interés o necesidad de información sobre el personaje. Dejemos este punto en empate.
El nombre del presidente vale más
El coste del nombre de cada uno de estos políticos en Adwords está íntimamente relacionado con el número de búsquedas que realizan, lo que entre otras cosas motiva que poner un anuncio en Google cuando alguien busca la palabra ‘Zapatero’ sea ligeramente más caro que hacerlo cuando buscas por el líder de la oposición. ‘Rajoy’ tiene un CPC medio estimado de entre €0.39 – €0.48 frente al €0.44 – €0.55 de ‘Zapatero’. ¿Conclusión? Qué lejos estamos de EE UU… ‘Clinton’ se mueve en la horquilla de los 2.30-3.15 dólares.
Inútiles por igual, según los blogs
En número de menciones en blogs gana también José Luis Rodriguez Zapatero, según los datos que ofrece Blogpulse. En los dos últimos meses, los autores de bitácoras han unido su nombre al adjetivo “inútil” en casi tantas ocasiones como el de Rajoy. No es posible determinar quién es menos eficiente según los internautas.
El tirón de la web abierta de Mariano
La comparación de las audiencias de las páginas personales de Zapatero y Rajoy no es sencilla, pues esta última se aloja bajo el dominio del partido, pp.es. Comparamos por lo tanto con Alexa la audiencia de esa web con la de psoe.es, y obtenemos una gráfica en la que se aprecia claramente el subidón que disfrutaron los populares como consecuencia del lanzamiento de la página de su candidato y el tropiezo de sus administradores, aquí adelantado. El PP mantiene un mínima ventaja, pero si sumásemos los datos de lamiradapositiva.es, los socialistas estarían probablemente por delante.
Otras comparativas hablan del número de seguidores de los canales de cada partido en Youtube (aquí gana el PP), del número de visitas que tuvo su vídeo más visto (triunfa el ‘Con Z de Zapatero’, con 88.000 vistas), o del volumen de seguidores en Facebook (¿tiene perfil Zapatero?, sólo encuentro grupo de apoyo…), pero parece difícil encontrar una variable que muestre intencionalidad o apoyo claro hacia uno de los candidatos. Los datos que ofrece la web puede resultar útiles cuando se analiza la popularidad de un producto, pero no es posible determinar si cuando alguien busca el nombre de un político lo hace para reírse de él o porque le gustan sus ideas. Como en las encuestas, es complejo eso de poner a cada elector en un punto del mapa político. Estos datos no tienen alma.
El mal sonido de los iPods ha tenido un impacto y un montón de gente está volviendo al vinilo.
Sin duda uno de los éxitos del formato mp3 y la irrupción de los reproductores digitales ha sido la expansión del mercado de la música. Ahora todo el mundo consume música en cualquier parte. La escucha ha pasado de ser un ritual más o menos íntimo a una rutina: algo se veía venir ya con los walkmans (y eso tan horrible que fue el discman), pero ha sido con los reproductores de mp3 cuando ya se ha popularizado por completo eso de ir todo el santo día con los auriculares.
Las redes de intercambio de archivos han acabado de dibujar un escenario de consumo masivo cuyo primer resultado es evidente: nunca le ha ido mejor al sector de la música. Pero que también hay que lamentar un lado oscuro: la calidad media de la que se consume es bastante miserable (cuando no directamente deplorable). Y no nos referimos a lo que se escucha, que también, sino a la calidad de los archivos que suele ser manifiestamente mejorable. Rebusquen en su discoteca y verán como tienen algunos cortes de música todavía en mono o en ratios de compresión malos de dolor.
Este fenómeno (rebusquen en la mula y verán lo que encuentran…) llena muchos reproductores de música poco más o menos que indigna y hay quien ha empezado a hartarse. ¿Remedio? La nostalgia.
Según extracta el blog de música de Cnet, algunos consumidores jóvenes de música están dando de lado los formatos digitales para volver, pásmense, al viejo vinilo. ¿El motivo? La calidad del sonido es infinitamente superior al de muchos mp3 que circulan de mano en mano. Así, las ventas de discos de vinilo están viviendo un leve repunte (miren en su tienda indie más cercana y encontrarán pruebas) gracias a nuevos entusiastas exquisitos que buscan repetir esa experiencia íntima y completa que se destila de la música.
Si la Industria es un poco lista puede encontrar en este pequeño resurgir del vinilo un filón comercial: este formato está ligado a un montón de emociones más allá de la evidente calidad: las cajas, los libretos enormes, la experiencia de la aguja, los dedos sobre el filo del disco forman un compendio de pequeñas sensaciones por las que cualquier melómano está dispuesto a pagar. La música tiende a ser gratis, generar emociones como las que se tienen frente a un tocadiscos puede ser un mercado rentable.