En serio, cada vez estoy más convencido de que en Apple hay un equipo de trabajo que sólo se dedica a dar alpiste a los expertos en rumores. Cuando apenas faltan unos días para que (incluso en España) se haga oficial el cacareado iPhone 3G, empieza el festival de elucubraciones. La última (a esta hora, en un rato saldrá alguna más) miguita de pan que pueden seguir los ansiosos es el rastro del icono.
¿Qué de que les hablo? Pues de un nuevo icono que ha ‘aparecido’ en la actualización de sistema lanzada hoy para Mac y para el SDK que no es exactamente igual al iPhone tradicional y que podría ser el del nuevo chisme de Apple. Estas cosas de conspiranoicos manzaneros son muy entretenidas.
¿La diferencia? El bisel del artilugio. Como lo oyen, el contorno del cacharro que se ve en la miniatura es levemente más curvado en el nuevo icono, lo que ya ha despertado toda suerte de comentarios y alharacas sobre el diseño definitivo del nuevo terminal de Apple.
Menos mal que sólo faltan unos días, a este ritmo el departamento de rumorología va a tener a media blogosfera midiendo relieves minúsculos en las librerías de iconos.
David Pogue, uno de los mejores periodistas de tecnología y editor de un estupendo blog en el New York Times publica hoy una estupenda guasa sobre el precio de la gasolina. Allí en Estados Unidos el aumento del precio de los combustibles también empieza a hacer mella en la economía pero Pogue confirma que, por ahora, está barata. El galón de gasolina (equivalente a 3.8 litros) cuesta en EE UU unos 4 dólares lo que, comparado con otros líquidos es un precio bastante asumible. Es bastante más barata que el Lipton Tea o que el agua Evian. Pero sobre todo la gasolina es mucho más barata que la tinta con la que se rellenan los cartuchos de una impresora HP. Cada recambio cuesta unos 18 dólares y su contenido es de 16 mililitros. Hagan cálculos, el galón se pone a 4.294 dólares. O la gasolina está barata o el litro de tinta de impresora se ha puesto por las nubes. Al final va a ser cierto que sale más barato comprar una nueva que pagar por otro cartucho.
Según su criterio, ¿como podemos reconocer información de calidad en Internet?
Por la velocidad de carga de la página
Eso que acaban de leer no es broma, es la respuesta mayoritaria entre los jóvenes estudiantes que han participado en una encuesta del Consejo interuniversitario francófono.
El resultado es demoledor y desmonta mitos sin piedad: los jóvenes no saben manejar herramientas de consulta en Red y menos del 15% ha caído en la cuenta de que es importante identificar las fuentes a la hora de manejar documentación extraída de Internet.
Según este estudio la nota media que estos chavales (casi 2.000) sacaría en un examen sobre conocimiento de herramientas de documentación online no llegaría ni por asomo al aprobado. ¿Hay que dar cursillos de formación digital a jóvenes en los colegios? Yo estaba convencido de que no…
No sé si su ordenador portátil lo es mucho. El mío, por ejemplo, es portátil un rato, no más de un par de horas. Es más, realmente los ordenadores portátiles siguen siendo ordenadores móviles de enchufe a enchufe ya que los tiempos de duración de las baterías de estos chismes siguen siendo (seamos generosos) miserables e insatisfactorios y nos hacen ir como alma en pena buscando una toma de corriente antes de entrar en modo pánico. Así no hay quien trabaje (y de ver películas ni les hablo).
Mucho de este lastre se debe a la capacidad de almacenamiento de los cacharros: todavía siguen usando discos duros y esto, señores, es una ruina para la batería. Desde hace un tiempo (corto) empiezan a aparecer en el mercado equipos con otro tipo de memoria: sistemas de almacenamiento SSD como los que ya monta el (caro) MacBook Air o el (escaso) Asus eee PC que garantizan un tiempo entre cargas sensiblemente mayor.
Samsung acaba de anunciar que empieza a producir memorias sólidas de 256 gigas, una capacidad (al fin) similar a la de los discos duros que se montan de serie en la mayoría de los portátiles con dos ventajas fundamentales: no lastran la duración del tiempo de trabajo y garantizan una estupenda velocidad de trabajo.
Así, el modelo para los portátiles pasa por empezar a serlo realmente y convertirse en equipos de trabajo que no nos obliguen a ir de rodillas por todos lados buscando un enchufe.
Pero quizá lo más importante no es garantizar enormes memorias bajo el teclado sino plataformas estables: casi todo lo guardamos online asi que ¿de verdad es relevante tener tanto giga en las rodillas? ¿No sería mejor poder estar diez horas trabajando (bueno, o viendo películas) sin tener que enchufarnos a una toma de corriente?
Sin duda el anuncio de Samsung es estupendo para generar ruido y equiparar las SSD a los discos duros, pero la tendencia de conectividad y uso de herramientas (Google Docs, LastFM…) apunta a que lo importante es poder tener el chisme encendido. Mucho más importante que cargar con tanto giga.
No se crean los titulares, los ponemos para que ustedes sigan leyendo. La realidad es siempre más prosaica. La tecnología, ustedes lo saben, se ha instalado en todos los ámbitos de nuestra vida, pero algunos siempre hemos confiado en guardar zonas de intimidad. ¿Por ejemplo? Mis pantalones.
Pues ya no estamos a salvo, su bragueta también se va a llenar de cables si finalmente Philips decide seguir adelante con unos delirantes calzoncillos que monitorizan (virgen santísima) la actividad cardiaca del sujeto portador de la prenda.
Piensen en las posibilidades del artilugio lencero y atérrense. Y ahora entiendan que no pongamos foto del sugerente chisme.
Si tu idea es buena, seguro que alguien es capaz de mejorarla. Si tu empresa funciona, llegará quien le saque aún más brillo. Si eres generoso, la comunidad te reportará beneficios.
La cultura del mashup ha dado a Internet una diferencia fundamental sobre el resto de los sectores económicos: cada proyecto es liderado por un equipo que ofrece a agentes externos la posibilidad de implementar funciones, servicios o herramientas que beben del código de origen pero ofrecen nuevas salidas.
Abundan los ejemplos, piensen por ejemplo en YouTube que, gracias a su API, se ha convertido en el señor indiscutible del sector del vídeo en Internet y ha permitido desarrollos externos absolutamente espectaculares.
Y ahora piensen en Flickr, el servicio de fotos más popular de la Red cuyo API ha permitido herramientas de todos los colores para gestionar imágenes, subirlas o navegar por el sitio.
La comunidad ha ofrecido así mejoras sustanciales o alternativas interesantes al tronco principal. Pero sin pasarse. El desarrollador de una de las mejores aplicaciones de escritorio para Flickr sobre Mac cuenta en su blog que la compañía ha suspendido su cuenta. Y así, de la noche a la mañana flickery ha desaparecido porque, dicen desde la empresa, les generaba demasiado tráfico.
¿Opciones? Muy pocas, el servicio ha dejado de funcionar y ahora toca renegociar con Flickr para que vuelvan a abrir su API a este servicio. Así, la cultura del mashup enseña la otra parte de la moneda: muy bonito lo de escribir aplicaciones estupendas pero en última instancia los que tienen la manilla del grifo no le deben explicaciones a nadie.
No todo el mundo es feliz con Internet, no. No todo el mundo disfruta de este nuevo escenario económico ni puede aprovecharse de las posibilidades que ofrece un ecosistema conectado.
Miren, por ejemplo, las operadoras de telefonía móvil que se han quedado en menos de un lustro sin modelo de negocio principal. ¿Motivo? Llamar por teléfono está totalmente obsoleto. Hemos pasado de una era de la telefonía fija a una fase de telefonía móvil y ahora estamos en un momento decididamente tonto: todo el mundo lleva un terminal encima pero llamar, lo que se dice llamar, no es demasiado apetecible. Normal, se puede hacer gratis.
Efectivamente, mucha de la miseria de las operadoras tradicionales hay que buscarla en los servicios de voz sobre IP que han dinamitado la tradición de tarifas de este tipo de empresas y han asomado al ridículo un modelo económico absurdo: cobrar por tiempo es una estupidez. Y así, ahora tenemos un enorme parque de cacharros que no le reportan a las telecos todo el negocio que deberían por los servicios de voz y, esto ya es mucho más feo, un negocio ruinoso en el ámbito de la telefonía fija.
Según un estudio presentado hoy mismo el ritmo de crecimiento de los servicios de VoIP es sólido y la población de usuarios alcanza ya cifras de universo demográfico a considerar y mientras tanto las operadoras tradicionales naufragan.
Ahora miren en sus bolsillos. ¿Verdad que su terminal tiene una pantalla enorme? Pues habría que darle uso, ya sólo tiene que convencer a su teleco de que le presente un plan honesto de datos y un catálogo mejor de servicios.
Todo lo demás es chapotear en el ridículo (y la ruina).

¿Y esto como se lo explica usted a un jefe? “No mire señor director, es que el niño del gorrito nos pareció la mejor imagen para acompañar a su mini portátil”. Efectivamente, eso que ven son dos campañas de publicidad de dos marcas diferentes con, vaya por dios, dos productos similares.
Con gorrito naranja, camisa a rayas, jersey oscuro y amplia sonrisa tenemos el MSI Wind y en la otra esquina con gorrito naranja, camisa a rayas, jersey oscuro y amplia sonrisa podemos ver el Asus eee PC. Si junta usted un creativo perezoso, un tipo con cierto talento con un editor de imágenes y una agenda de publicidad caradura obtendrá este resultados: dos anuncios casi idénticos para dos productos muy parecidos. Suponemos que alguien habrá sido despedido por la torpeza.
Por cierto, obviamente en la imagen original el chaval tenía delante un Mac.
La construcción de la imagen de marca es una labor delicada y además es muy fácil de arruinar. Hay algunas compañías que caen bien y otras que, hagan lo que hagan, tienen mala percepción social.
Como ya hemos comentado alguna vez, Apple es sin duda una de las identidades corporativas mejor construidas y con un perfil más amable, pero además, su reputación positiva se extiende de forma transversal. Según un estudio publicado por MacWorld, los de la manzana son una de las dos marcas mejor consideradas por el público gay, lo que les sitúa en una posición de favor entre un público al que tradicionalmente se asocian valores como el buen gusto o la sensibilidad.
Un puntal más para consolidar a Apple lejos de, por ejemplo, Samsung, la marca tecnológica peor recibida por este colectivo de consumidores. Y a años luz de las marcas con peor percepción entre gays que son, vaya usted a saber porque, WalMart y Dunkin Donuts.
La imparcialidad es nuestro oficio, nuestra misión y nuestro orgullo. La imparcialidad. Y no la comunicación al tuntún. Los periodistas de la Agencia trillan, evalúan y usan las informaciones exactamente igual que lo hacen los periodistas del resto de medios. Una agencia de prensa no es un blog sobre el que los actores políticos o económicos van a colgar comunicados a su gusto. Es una redacción que le debe a sus lectores una información creíble, verificada y encuadrada en su contexto.
Christophe Beaudufe
El que firma ese párrafo demoledor es el presidente de la Sociedad de periodistas de la AFP, una de las agencias de prensa más importantes del mundo, en un artículo corrisivo publicado hoy en ‘Le Monde’. Beaudufe está furioso por la virulencia con la que la UMP, partido del presidente Sarkozy, ha cargado contra los redactores de su empresa.
¿El motivo? El partido conservador se ha mostrado públicamente molesto por la actitud de la AFP que se ha negado repetidamente ha colar sin filtrar las informaciones que ellos distribuyen sobre la socialista Segoléne Royal. Dice el presidente de la agencia que su servicio jamás publicará un comunicado político y que su deber es servir a la información antes que a las estructuras políticas.
En el torrente de sus reflexiones busca la diferencia de los suyos frente a los otros. De los periodistas frente a los bloggers a los que, parece, identifica como más permeables, porosos, a los mensajes orientados por las fuerzas políticas.
El articulo es una bomba, un detonador poderoso contra la profesión periodística, la labor identitaria de la blogosfera y, sobre todo, los usos de una clase política que busca acomodarse en los comunicados y huir de las preguntas.