Usenet, el servicio de grupos de discusión que abrió la red al común de los mortales, será mutilado en EE UU. El acceso a uno de sus jerarquías más activas, alt.* será bloqueado por tres de los grandes proveedores del país (Verizon, Sprint y Time Warner) porque un fiscal de Nueva York que dice que esta rama de la veterana red de discusión está plagada de pornografía. Los orígenes de Usenet se remontan a finales de los años setenta. Las discusiones se organizaban en categorías y alt.* era y sigue siendo el cajón desastre donde uno podía encontrar casi de todo. Y si bien es cierto es que los primeros temas que colgaron de esta carpeta fueron alt.sex y alt.drugs, otros muchos han convertido durante más de dos décadas a este espacio en el más poblado y consultado de Usenet. Que los internautas estadounidenses no puedan seguir contribuyendo y consultando ese enorme repositorio de información no es una buena noticia. El lugar en el que nacieron los trolls, los emoticonos, las firmas y buena parte de la jerga que usamos, ha sido oscurecido.
Ser popular mola, la gente te quiere y, sobre todo, te echa una mano para que todo vaya mejor. Que se lo pregunten a Apple, que ha hecho un teléfono estupendo sobre todo gracias a la cantidad de gente que se ha puesto a remar en la misma dirección que ellos. Si por algo destacó la presentación del nuevo iPhone (fanboys del terminal 3G a parte) fue por la cantidad de aplicaciones que se pudieron ver y la sensación de que hay una enorme comunidad trabajando con ellos para sacarle más partido al bicho.
Algo similar pasa en el entorno del software libre: un montón de gente arrima el hombro y así hay soluciones para casi cualquier cosa en programas como Firefox.
¿Pero y que pasa con Windows? Que es un desierto. Según un estudio de Evans Data el 92% de los desarrolladores ignoran Windows Vista. Así, el novisimo sistema operativo de Microsoft no tiene a practicamente nadie trabajando en mejorarlo. Y esto, a todas luces, es una desgracia: sin el favor de la comunidad es complicado ser popular entre el público y, sobre todo, se corta la posibilidad a un enorme desarrollo viral que, sin ayuda de ‘terceros’ es imposible.
No hacen falta muchas pruebas para intuir que Windows Vista no está dando los resultados esperados. Si la masa social de expertos también te da la espalda la suma sigue dando cero.

Vocento también quiere su televisión web y, como ya hizo (con escasísimo éxito) Prisacom con ElPaisTV, ha lanzado ABCtv.es. El proyecto está en pañales pero ya demuestra al menos un par de conceptos a desarrollar por las grandes empresas generadoras de contenidos.
El vídeo tiene mucho recorrido por delante, todos los medios se están lanzando como locos al desarrollo multimedia como camino obvio para alargar el tiempo de visita de los usuarios bajo su marca y así poder amortizar mejor la inversión publicitaria en sus soportes.
Y, sobre todo, lo importante es que consumas, no el lugar en el que lo hagas: el nuevo canal de contenidos de ABC.es permite incrustar los vídeos fuera de su dominio apuntando así una tendencia que será cada vez más natural para las empresas de contenidos.
Hay todavía un mundo entero por explorar fuera de casa. Los usuarios no quieren vivir abrigados en el paraguas de la cabecera, quieren compartir, llevarse lo que les interesa a foros, blogs, plataformas sociales y demás nichos de tiempo de uso.
Los medios tradicionales con reflejo online ya no crecen a velocidades desorbitantes, ahora tienen que aprender a evolucionar fuera de sus portadas, permitiendo al usuario que comparta sus contenidos allá donde quiera consumirlos.
¿Qué hacen ustedes mañana? Pues si no tienen mejor plan y les apetece, nos vemos. Un año más los amigos de PixelyDixel convocan el BubbleMob, una excusa jabonosa para pasar una tarde divertida en el Parque del Retiro en Madrid. El plan es sencillisimo: aquí unos amigos, aquí unas pompas. No sean tristes y vengan a hacernos compañía mañana, seguro que pasamos un buen rato.
¿Se acuerdan de Heidi verdad? Esa joven de mejillas rosas que triscaba por los montes con sus ovejitas balando y brincando todo el rato. Una estampa bellísima, sin duda, pero ¿quien tiene tiempo ahora de retozar por el monte? Efectivamente, casi nadie.
Pero si usted siente la necesidad de volver a la naturaleza, de tener a su propio corro de cabritillas ahora puede dar rienda suelta a esa pulsión caprina gracias a una quesería segoviana que ha lanzado un plan de (no se rían) apadrinamiento de ovejas ‘online’.
Por unos pocos euros podrá tener su propio bicho con cuernos al que poner nombre, recibirá además fotos periódicas de su animalito y, esto es lo mejor, incluso se le permitirá hacer un seguimiento online de su cría. Efectivamente, cada padrino podrá ver a su oveja a través de una webcam instalada al efecto en la nave de cría. ¿No me digan que no es como vivir en el campo pero sin todas las molestias del entorno rural? Corran, además por el precio del apadrinamiento cornudo le envían a casa yogures, cuajada y queso.
Una oferta irrenunciable…
Si algún mérito tiene Nintendo es el de haber abierto un mercado que parecía fosilizado. Cuando todo el mundo apostaba por el nicho de ‘jugones’ como foco de innovación para los videojuegos, los de Mario lograron demostrar que había mucho más campo de crecimiento si se apostaba por la novia, la madre y la hermana del ‘jugón’. Y ahí reside en parte el exitazo de la DS y la Wii: otro enfoque más social que tecnológico para incrementar la masa social de jugadores.
En la Industria de los cacharritos pasaba algo similar: eso era cosa de hombres hasta que algunas marcas apostaron por acercar sus chismes a segmentos femeninos y abrieron una veda floreciente de negocio.
E incluso algunos sectores que parecían vetados al interés de ellas también se están demostrando como estupendos focos de crecimiento. Piensen en los smartphones, esos terminales así como feotes que se acumulan en los bolsillos de casi cualquier ejecutivo de medio pelo y que parecen como un yugo laboral. Efectivamente, piensen en BlackBerrys, esos chismes que, si bien han mejorado muchísimo de aspecto, siguen siendo como una bola de preso.
Todo lo contrario que el iPhone, verdadera puerta de entrada de las mujeres al mundillo de los terminales avanzados y un producto sobre todo amable. El número de féminas con un dispositivo de última generación se ha doblado en Estados Unidos a lo largo del último año y el ritmo de crecimiento es mucho mayor que el de los varones.
¿Motivos? Seguro que muchos, pero las cifras de venta del chisme de Apple dan una buena pista: si en octubre una de cada cuatro compradoras era mujer, en marzo esa cifra pasó a una de cada tres según Nielsen y pueden estar convencidos que la segunda versión del cacharro seguirá triunfando entre ellas.
La sensación es que los terminales inteligentes están cambiando de espectro: si hasta hace poco eran coto privado de geeks y poco después eran herramientas laborales, ahora se van abriendo camino como terminales integrales de comunicación, lo que los vuelve útiles y relevantes fuera del trabajo: para estar en contacto con la familia, el círculo de amistades o la pareja.
Y eso implica también una revolución en el diseño y los servicios: antes eran terminales de correo y eran feos, ahora son dispositivos mucho más completos que buscan también integrarse en nuestro ecosistema. El iPhone es indiscutiblemente bello y eso empuja al resto a pasar por quirófano: piensen en aquellas primeras BlackBerrys y miren esa cosa tan mona que tienen ustedes ahora.
En unas semanas el teléfono de Apple llegará a España, pueden ustedes apostar a que el mercado de los ‘smartphones’ sufrirá aquí la misma mutación que en Estados Unidos: de un sector aburridamente laboral a un espectro de comunicación social e integral de servicios. Tanto para ellos como para ellas, lo mismo que logró Nintendo con los videojuegos.
Tanto usted como yo usamos redes sociales y vamos dejando un rastro de nuestra personalidad que va configurando nuestro ‘yo digital’ en Internet. En este paseo por diferentes plataformas vamos siendo persona, personaje, trabajador y animal social. En principio eso es lo que “somos” y es nuestra personalidad. Pero ¿todo nuestro rastro es nuestro?
Usted podría responder que “claro que si” con mucha facilidad, pero no se crea, hay alguna empresa que considera que la parte profesional de su ‘yo digital’ es de uso compartido y puede disponer de sus datos con libertad. Eso le ha pasado a un ex empleado de la firma Hays que ha dado con sus huesos ante un juez acusado de usar su perfil en LinkedIn para “robar” clientes.
La empresa le reclama acceso a su cuenta y denuncia que ha hecho uso de información preferente para armar su actual puesto de trabajo para una firma rival. Independientemente de la decisión que adopte el Tribunal de Justicia, el camino abierto por la denuncia compromete la privacidad de los usuarios. Ahora es una empresa la que reclama la entrada en la esfera privada de un usuario argumentando un vínculo laboral.
¿Imaginan que su ex pareja haga lo mismo con las fotos de las vacaciones?
Fichar en el trabajo es arruinar la creatividad. Es más, enfocar a los trabajadores sólo sobre sus proyectos directos es malgastar un montón de talento. Google sabe un montón de optimización laboral y por eso incentiva a sus empleados para que inviertan un 20% de su jornada laboral a proyectos personales dentro de la compañía y los resultados respaldan este enfoque con ideas brillantes.
6.000 de los 20.000 empleados de Google son de Mac y a lo largo de los últimos años el coloso no ha prestado demasiada atención a los usuarios de la manzanita y así aquí cuando ese 20% de tiempo se convierte en valor.
De forma voluntaria esta fenomenal fuerza de trabajo ‘voluntario’ se ha puesto a implementar Google para manzaneros sacando adelante un nuevo catálogo de productos pensados para este segmento de usuarios. ¿Ven? Dar libertad a la plantilla para divertirse revierte en beneficios para la compañía.
Si algo nos ha enseñado Internet es que tiene las mismas virtudes que los aceleradores químicos: potencia los incendios. Fíjense en todos esos adolescentes que, espoleados por las hormonas y la candidez, se dedican a mandarle a sus novias/os fotos picantonas sacadas con el móvil.
Ese gesto cargado de buena fe y confianza ciega se convierte en un paso hacia el abismo cuando los archivos empiezan a circular como la pólvora por el patio del instituto una vez que el amor se acaba o impera la estupidez.
Ya saben amiguitos y amiguitas, fíense, pero sean prudentes, tampoco hace falta que su nombre acabe siendo coreado por el claustro de profesores y la policía local. ¿No se lo creen? Pues pasen por aquí y vean que los hay más entusiastas, alguno hasta planeaban sacar un DVD con las mejores fotos de las chicas del colegio que ya zumbaban de buzón de correo en buzón de correo.
Esto es como el cuerno de la abundancia en su versión ‘todo gratis’. Ustedes me entienden, la Red se ha convertido en un espacio de relación sin transacción financiera en la que (por la fuerza de los hechos) hemos asumido que el consumo de servicios, contenidos y herramientas es gratuito.
Pero no parece que la publicidad pueda pagar ella solita toda la fiesta, así que antes o después se irán abriendo camino alternativas diferentes. Así lo cree Nikesh Arora, presidente de Google para Europa que ha asegurado en el ‘World Editors Forum’ que hay un espectro para modelos de pago.
Arora considera que el reto de los grandes grupos de medios pasa por mantener su posición de confianza y credibilidad sin disolver su marca en un horizonte de especialización de las fuentes. Para Arora el camino es claro:
Esta generación no quiere que le cuenten, es una generación que quiere participar en la formación de la opinión.
Arora cree además que el paisaje se va ir despejando, sobre todo el de la blogosfera que, para el presidente de Google Europa, no va a durar tan densamente poblado. Su apuesta es que se impondrá una selección natural en la que unos pocos blogs atraerán a las audiencias masivas en detrimento de la mayoría.
Seguro que un montón de responsables de medios han escuchado estas palabras combinando preocupación y alivio: hay un camino mejor al actual, habrá menos ruido en el ambiente, pero hay un enorme peligro de disolución si no encuentran el eslabón de enganche con la comunidad de usuarios. La calidad se da por asumida, pero no basta.