Lo primero dar las gracias por la bienvenida y ahora al lío…
Desde que trabajo en este gremio de píxeles, he ido observando y cada día que pasa más, dos tipos de perfiles. Dos profesionales que desde mi humilde punto de vista se diferencian a la perfección.
El “Diseñador Artista” y el “Diseñador gráfico”. El primero suele ser un tipo que mientras se coloca las gafas de pasta, le gusta soltar frases como «…ya pero es que el diseño es subjetivo», «…eso, rompería el equilibrio de la página», «…pero la teoría del color…». Sus diseños están estudiados al milímetro, no se le escapa nada, todo “tiene un porqué”, nada se puede rebatir y requiere para ello semanas y semanas de estudio y pruebas, y más pruebas, y más pruebas… Conclusión: vuelve al papel
Y el Segundo perfil, el “Diseñador gráfico”, un profesional más cercano, que defiende su trabajo pero con el que se puede discutir y llegar a un acuerdo. Sus diseños, son funcionales y con una gran usabilidad ya que además de visualizar el diseño y luego maquetarlo, tiene los pies en la tierra y conoce al usuario. Conclusión: mejores resultados y en menos tiempo.
Ejemplo: ¿Posible diseño de menú con cinco opciones?

El problema: …Y ahora llega el jefe y dice, «quiero una opción de menú más…. tic tac tic tac»…
Crecer es siempre mejorar y por eso hoy en ‘La Tejedora’ estamos de enhorabuena. A todos los editores de este blog nos fascina el diseño y todo lo que rodea a esta disciplina (usabilidad, interacción y, porque no, belleza) así que abrir las puertas a un nuevo editor que sabe mucho más que nosotros siempre es una buena noticia.
Hoy se incorpora Fernando Hernández Puente, responsable de muchos de los alardes gráficos por los que ustedes navegan a diario. Disfruten y aprendan tanto como lo hacemos nosotros.
Seguro que usted lo ha pensado (yo llevo haciéndolo un par de días). ¿Cuanta gente es tan cándida como para tragarse el anzuelo de un mensaje basura? Pues muchos menos de los que podría parecer. Concretamente menos del 0.00001% de los receptores de spam responden al correo.
Un grupo de estudiosos de varias universidades norteamericanas se hicieron pasar por spammers para medir la eficacia de este curioso modelo de negocio y los datos del experimento son peculiares: sólo consiguieron respuesta de uno de cada 12.500.000 mensajes que enviaron. Y aún así es rentable.
Apoyados en las temáticas habituales (afrodisiacos, falsas farmacias y elixires sexuales), lanzaron casi 350 millones de mensajes para lograr una miserable respuesta: 28 transacciones. ¿Les parece poco? Pues con este ratio se puede hacer una caja de 7.000 dólares diarios.
Hay causas justas, causas que despiertan la solidaridad espontánea, causas que caen bien y calan entre la opinión pública. Y luego hay causas que acaban empalagando por la mala gestión de sus promotores.
Seguro que en una asamblea de estudiantes parece un montón de guay montar una campaña de envío de correos electrónicos y de repente todo el mundo está de acuerdo en que la mejor manera de dar a conocer una protesta es mandar mensajes a cascoporro.
Pero en realidad es una idea nefasta y de resultados negativos. Como todos ustedes ya saben el colectivo de estudiantes de informática anda relativamente soliviantado con la propuesta de reforma educativa que deja en poco más que papel mojado sus títulos. Sin duda su berrinche está totalmente justificado y la llamada a la huelga es un argumento loable, pero los métodos de propaganda escogidos son un error de bulto sin paliativos.
Provocar una oleada de correos electrónicos no es ni por asomo una buena idea y ellos, estudiantes de una carrera ligada con Internet, deberían tenerlo mucho más claro. Para empezar, el mensaje que están enviando es mediocre: un texto plano, sin enlaces ni explicaciones ni argumentos de apoyo a su causa. Sumen la brutalidad de la campaña: por ahora se han enviado más de 400 correos lo que convierte su causa en poco más que un ataque de spam. Nadie cae bien por estos medios.
Y finalmente asuman que las cuentas de correo de todos esos voluntariosos estudiantes (sus buzones personales en su mayoría) van a acabar manchados como sospechosos de enviar basura, así que no va a ser fácil que, cuando sea su CV lo que manden, el mensaje no acabe en la papelera.
Por favor, lean conmigo este parrafito de la supuesta campaña:
Así, os proponemos que os pongáis en contacto por teléfono con las empresas que os hemos mencionado o que mandéis el siguiente email a las empresas. Si no os contestan volved a escribirle por si el correo no les hubiera llegado.
“Por si el correo no les hubiera llegado”. Escojan ustedes. ¿Candor o amenaza? Sin duda una de las campañas de apoyo online peor gestionadas de los últimos años. En la era de la mensajería, los blogs, las redes sociales y los micromedios, este colectivo sólo ha llegado al spam. Y son aspirantes a expertos.
El ‘spam’ es lo que tiene. Mal gusto. Seguro que tiene usted en su correo un montón de ofertas para alargar su ego y sus genitales. Pero estos señores que se dedican al envío masivo de correo basura cada vez son más desagradables.
Tras la jornada electoral del pasado martes, el buzoneo no solicitado se ha sofisticado y la alerta llega ahora con mensajes anunciando la muerte por ataque al corazón del senador McCain o el asesinato de Obama y su contrincante. ¿Siniestro verdad?
Pues parece que para que el ‘spam’ funcione el asunto del correo tiene que ser cada vez más escandaloso. Mi duda (yo soy así de ingenuo) es quien querrá comprar elixires sexuales en una farmacia canadiense después de recibir una alerta con un supuesto video sexual de la mujer del maverick.

El Imperio vota y sus ciudadanos contienen la respiración entre la felicidad y el miedo. La labor de un medio de comunicación no es sólo informar, analizar y dar contexto, también tienen que ser los catalizadores del estado de ánimo de un país.
No es la primera vez que aquí aplaudimos al departamento de infografía del New York Times y la verdad es que en esta ocasión se han superado. El experimento se llama WordTrain: un continuo de palabras, una cadena de emociones expresadas por sus lectores. Escriba su sensación, escoja su candidato y disfrute de la corriente de sentimientos.
(Gracias a Perogrullo por el descubrimiento) (¿Alguien sigue dudando de que los grandes medios lideran las nuevas formas de periodismo en Internet?).

Apenas quedan unas horas para que el Imperio escoja comandante en jefe. Y a usted no le van a dejar votar, por supuesto. Pero todavía puede sondear a su barrio para ver si entre los suyos gana el viejo maverick o el tipo ese que se llama Hussein de segundo.
No me dirán que la idea no tiene su guasa, pasa usted por este enlace (GumElection), imprime el cartel y deja que los mascachicles de su comunidad escojan al que más apesta de los dos candidatos. Si el diseño tiene como última función facilitar la interacción, en este caso la labor está conseguida (asco aparte, claro).
Vistas las fotos, gana Obama. Crucen los deditos.