¿Cómo? ¿Todavía no tienen ustedes en su flamante oficina un analista web que acompañe en modernidad a su novísima máquina Nespresso? Pues ya están ustedes tardando.
Y no lo digo yo, lo dice Pere Rovira al cual deberían hacer caso.
Mi carrera como consultor de analítica web me demuestra que las empresas normalmente:
- no saben por qué están en internet
- no saben cómo se trabaja en internet
- no conocen las herramientas con las que se trabaja en internet
Ante este panorama, es obvio que todas sus inversiones en analítica web y marketing online empiezan con mal pie.
La analítica web no es una herramienta, ni una persona: es una filosofía de trabajo. Es trabajar con la mirada siempre puesta en el cliente. Es web 2.0 en todo su esplendor.
¿Qué pasaría si todo el tiempo que las empresas dedican a la herramienta de correo electrónico lo dedicaran a las herramientas de analítica web?
El mundo sería mejor, no te quepa duda.
Pere Rovira, analista web
My ambition leads me through a tunnel that never ends.
50 Cent. O no.
¿Mola la frase que 50 Cent ha puesto en Twitter verdad? Pues no es suya, la ha publicado Chris Romero, su alter ego online. El NYTimes y Cnet andan debatiendo sobre los twitteros fantasmas, esa legión de editores profesionales que hacen brillar mejor a las estrellas de la política, la música el cine o el deporte. En el fondo es una forma bizarra de generar nuevos puestos de trabajo, como las dos personas que ha contratado Kanye West para actualizar su blog personal (peculiar paradoja) o el cerebro tras la cuenta twittera de Britney.
La cuota de sentido de común se la debemos a Shaquille O’Neal, muy prolífico en Twitter y tajante sobre el asunto:
Si voy a hablar, saldrá de mi. Son 140 caracteres, muy pocos. Si necesitas un escritor fantasma para eso, lo siento por ti.
Shaquille O’Neal. El de verdad.
Un adulto medio norteamericano pasa algo más de ocho horas al día mirando una tele, el ordenador, su GPS o la pantallita del móvil. Según un estudio pagado por Nielsen nuestra exposición a las pantallas es consistente en casi todas las edades y, oh sorpresa, no sólo los nativos digitales son capaces de prestar atención a dos chismes a la vez.
Todos los grupos de edad consumen aproximadamente la misma cantidad de vídeo pero el formato empieza a cambiar y así los menores de 24 años son el segmento con un menor nivel de exposición a la TV convencional y con los dedos más fuertes: pasan de media 29 minutos al día mandando mensajitos con el móvil. Aún así se pasan frente a la caja unas tres horas y media diarias frente a los poco más de cinco minutos que dedican a ver vídeos en Internet.
Ahora ya tenemos un nuevo palabro a incorporar al diccionario de términos ligados a la Red. Se trata de eso del ‘sexting’ y se define como ‘jóvenes (alocados) que se sacan fotos con el móvil en pose provocativa y que se distribuyen por Internet’. Nada nuevo bajo el sol, hace años que vemos (dolorosas) imágenes sacadas en los espejos de los baños de medio mundo (con su bote de champú de fondo y el aplique desconchado de las toallas en la esquina de la imagen).
Pero el asunto se puede complicar por senderos harto peculiares. La Unión Americana de Libertades Civiles ha denunciado a un fiscal de Pennsylvania que había amenazado a tres jovencitas con llevarlas a los tribunales por pornografía infantil sobre fotos que tomaron de ellas mismas. Según la ACLU, la Fiscalía está violando los derechos civiles de las menores al enfrentarlas a esos cargos.
Los chavales deben de aprender que compartir imágenes digitales de ellos mismos en posturas comprometidas o comprometedoras puede tener malas consecuencias, pero los fiscales no deben usar artillería pesada para enseñarles esa lección
Witold Walczak, ACLU
Ahora toca empezar a decidir, también en la Red, donde acaban las libertades individuales y hasta que pixel puede el Estado entrometerse.
Ya preguntamos por aquí (con escasísima respuesta) por que aplicaciones del iPhone merecía la pena aflojar unos euros y desde entonces el debate no ha hecho sino crecer. La tienda de aplicaciones de Apple es un enorme contenedor en el que se hace muy difícil destacar y mucho más complicado generar ingresos.?¿Y cuales son entonces los factores de éxito? Pues al final parece sencillo: no obsesionarse con la calidad y hacer juegos muy sencillos.
La calidad es en gran parte irrelevante. Creo que el factor decisivo es cuanto tiempo tardas en explicarle el producto a otra persona.
Adam Saltsman
Así que ya sabes, si no puedes contarlo en cinco segundos, es muy probable que no funcione. Cuestión demográfica: cada aplicación se bate el cobre con otras 6.000 candidatas.
Si tienen ustedes un minuto libre pasen por “Condenados a permanecer en la Red”, el artículo de esta semana de la Defensora del lector de EL PAÍS en el que reflexiona sobre la identidad digital que se destila de la indexación de contenidos generados por medios de comunicación en buscadores.
Tres reflexiones:
EL PAÍS no puede de ningún modo modificar sus archivos. Eso sería falsear la historia. Los archivos son intocables. El problema radica en la facilidad con la que Google o cualquier buscador los hace accesibles, y el modo en el que lo hace. Es Google quien establece la selección de las noticias que aparecen
Ana Ramos, Responsable jurídica de ELPAÍS.com
Ahora, buscadores como Google permiten acceder a los archivos de forma automática, pero no completa, y confiere vigencia a noticias antiguas que han dejado de ser relevantes. Si además eran erróneas, el perjuicio puede ser muy grave”.
Paloma Llaneza, abogada
Nosotros nos limitamos a rastrear e indexar páginas web de acceso público. Cuando alguien nos pide que retiremos una información, le dirigimos al propietario de la página. Es el único que puede eliminarla o modificarla.
Bárbara Navarro, directora de Relaciones Institucionales de Google España
Y ahora sumen una variable más al entuerto de la identidad digital: la Agencia Española de Protección de Datos “insta (a los medios de comunicación) a reflexionar sobre la conveniencia de “mantener de manera permanente una absoluta accesibilidad” a noticias que ya no tienen relevancia pública, “dada la trascendencia que puede tener sobre la privacidad de las personas”.
Alguien publica una broma en un rincón del mundo y al otro lado del charco aparece reescrita la guasa como noticia. Y no es mal síntoma (del todo).
Hablamos de Twitter, claro. El servicio más de moda tiene un montón de ruido alrededor sobre su modelo de negocio y su protagonismo como bisagra para eso tan moderno del ‘social media’. En este contexto de efervescencia hay que juega a confundir la realidad con los deseos. Tal es el caso del blog de humor BBSpot que colgó hace unas horas una entrada satírica anunciando un nuevo paso en la evolución empresarial de Twitter: las cuentas de pago. El artículo desglosa los nuevos perfiles (“gorrión”, “paloma”, “halcón” y “águila”) y sus posibilidades de interacción para empresas y famosos con un tono socarrón.
Poco después el anzuelo se puso en marcha y algunas páginas dieron por bueno el bulo e incluso Cnet Francia ha tenido que dar un paso al frente con una rectificación en toda regla por tragarse el sapo.
Obviamente la trastada ha generado ruido, pero sin duda confirma un punto interesante: son tantos los que han dado por bueno el desmadre que quizá no sería mala idea que fuese cierto.
El año pasado 17 millones de personas dejaron de comprar CDs. Dice un informe de la NPD que, además, el trasvase no se está produciendo en los mismos términos: el número de usuarios de Internet que el año pasado decidió pagar por música sólo se incrementó en 8 millones.
¿Y ahora que hacemos? Pues pensar en monetizar la música por otros caminos. Parece ya evidente que no habrá formato plástico sustitutivo y también está confirmado que vender discos completos es un mal paso pudiendo vender canciones sueltas.
Pero no es suficiente y hay que buscar vías más alejadas de la venta directa del producto. Los servicios de música ‘online’ suben año tras año y sus vías de financiación pasan la publicidad y las vías ‘freemium’.
Por ahora hay que seguir buscando, pero si se vendían CDs y ahora se compran canciones parece evidente que el volumen financiero tardará en igualarse.
Hace casi un mes que cumplimos cuatro años. La Tejedora ha sobrevivido a su primera legislatura en plena forma. A lo largo de todo este tiempo hemos cambiado de casa y hemos ampliado la familia.
Y consideramos que había llegado también el momento de mudar de piel. Nos encanta el diseño que hasta ahora nos había acompañado (mérito brillantísimo de Emilio y Frankie) y sobre valores similares a aquellos Fernando ha esculpido La Tejedora que estáis leyendo ahora.
Insensibles a las modas, os presentamos los mimbres (que ha tejido Marcos) del que ahora es nuestro atuendo. Como siempre, se atienden sugerencias. Confiamos en que os guste tanto como a nosotros.
Google es el soporte de publicidad más importante del mercado de Internet y eso que explota apenas una parte de sus productos. Pero la tendencia es ir ampliando espectro y, tras empezar a enseñar publicidad en el servicio de noticias, ahora ha decidido incluir anuncios en Picasa, el almacén de fotos personales de la compañía.
La decisión, que responde a su ánimo por “innovar y ayudar a los usuarios a encontrar mejores formas de llegar a la información que están buscando” sólo se repercute, por ahora, en algunos usuarios de Estados Unidos.
Y ahora hagan cálculos: si explotando sólo las búsquedas tradicionales Google ya era el actor fundamental ¿que incremento de ingresos y de porcentaje de mercado pueden lograr sumando cada vez más servicios a su oferta de inventario?