No hay nada que hacer, es una rutina: los jóvenes consumen muchísima música. Otra cosa es que paguen por ella, claro. Dice un estudio realizado por la Universidad de Hertfordshire (el nombre es lo más) que, de media, los chavales llevan 842 canciones en su iPod por las que no han desembolsado un penique. Dos tercios confiesan además bajar música de Internet y, pásmense, la media de descargas mensuales es de 53 temas.
Como pueden ustedes a los jóvenes les encanta la música, lo que pasa es que nadie les comprende. Según se desprende de este informe (encargado por el ‘British Music Rights’), el 80% de los que ya tiene la rutina de bajar música de la Red estaría dispuesto a pagar por un servicio legal de suscripción algunas libras al mes.
¿Ven? Es la Industria del plástico la que está empeñada en dejar de ganar dinero, el mercado está perfectamente maduro para nuevas formas de comercialización.
Cada vez hay una mayor distancia entre la Industria (y la musical, muchísimo más) y el consumidor final, pero eso no es nada nuevo.
Además, muchas veces nos culpan de descargar música, cuando, muchas veces, la descargas porque es la única forma humana de conseguirla, sobre todo con discos descatalogados o de grupos actuales poco conocidos en España.
Por no decir que nadie a quien le guste la música se arriesgaría a comprar un cd de 20 eurazos sin haberlo escuchado antes…
Estoy de acuerdo con SrDelGas. Muchas veces el problema es que no consigues la música sino es con coleccionistas. Y si ésta se encuentra disponible en la red, para qué buscar un coleccionista por toda la ciudad y convencerlo (sin escuchar su cháchara) que te de su música. La industria se sigue tardando demasiado en encontrar el canal adecuado para acceder al mercado.
Yo estaría dispuesto a comprar ciertos bonos mensuales con un precio no abusivo para comprar canciones sin DRM y sin limite en número.
Basta ya de promocionar el obsoleto CD y de promover que compremos CD´s de música.
Señores de las discográficas: abandonen ya este formato y distribuyan sus canciones sueltas con un precio asequible. No tengo porque comprar todo el CD si solo me gustan ciertas canciones. Me da igual que el “artista” haya puesto su alma en ella si a mí no me dice nada ni me gusta.
Además evitamos esos molestos intermediarios a los que acusan del alto precio del CD.
Y si no quieren que se les escape el negocio de venta de canciones en manos de Apple u otras plataformas, vendanlas ustedes mismo a través de sus webs.
Mientras el mundo discográfico no cambie su modelo de negocio seguiré siendo un habitual de la música, pero no comprada claro.