El lanzamiento en el Viejo Continente de la PlayStation 3 no ha sido un éxito. Ni la consola llegó a tiempo, ni ha volado de las tiendas al ritmo que esperaban los palmeros del gigante japonés. Pasen por cualquier tienda especializada y verán que quedan muchas unidades a la venta, en contra de lo que rezan las notas de prensa de la compañía.
Las pérdidas que, se supone, tendrá Sony este año han obligado a la empresa a amputar por dónde siempre y ya se anuncia un recorte de personal en la sección europea del coloso. En total desaparecerán unos 160 puestos de trabajo de la unidad de PlayStation en nuestro continente, aproximadamente el 8% del personal que Sony tiene en Europa dedicado a ocio digital.
Sony necesita dar una campanada de forma urgente si no quiere ver como su PS3 se convierte sólo en una máquina para fans de la marca y queda orillada en el mercado por la 360 y la Wii, el verdadero superventas del año y verdugo de la nueva Play.
Como siempre, yendo a por el trabajador.