El próximo sábado la emoción llega a su fin, pero sin duda todo lo ocurrido esta semana es la mejor campaña de promoción que podía acompañar a la salida de la última entrega de Harry Potter. Hace apenas unos días ‘aparecieron’ en la Red varias fotos del nuevo libro del niño mago (ahora casi todas fulminadas) y todos los medios se hicieron eco de la noticia.
El titular era fácil: “El secreto mejor guardado aparece en Internet” y la difusión ha sido descomunal. Hagan la suma conmigo, J.K. Rowling se acaba de ahorrar un dineral en marketing gracias a estas fotitos: cuando faltan horas para que su volumen llegue a las librerías todo el mundo habla (gratis) de su libro y el jovenzuelo de la varita copa portadas sin soltar un euro.
Pero lo mejor está por venir. Las imágenes (unas fotos tristonas de varias páginas del libro en las que, si no se trata de un ‘fake’, se puede leer el final de la saga) que fueron colgadas en diversos servicios ‘online’ tenían muchas pistas para pillar al responsable del delito.
El tipo que tomó las instantáneas subió los archivos sin limpiar los rastros y dejó un montón de información útil para darle caza. Este tipo de archivos contienen ‘metadatos’, un conjunto de información EXIF con la que se puede rastrear al culpable. Entre esos datos se cuentan todos los detalles fotográficos: día en el que se tomó la imagen, tipo de exposición, velocidad, peso y (uy que descuido), el número de serie de la cámara. Ahora ya se sabe que la máquina es una CANON Rebel 350 y que tiene tres años.
En manos de CANON está la posibilidad de dar con el delincuente. Ese número de serie es único así que si el dueño de la cámara ha pasado por cualquier servicio de reparación o ha registrado su cacharro será posible dar con su identidad y cazarle. Por ahora la compañía ya ha confirmado que es relativamente sencillo dar con el país en el que fue vendido el aparato y la tienda distribuidora, pero no ha querido adelantar más detalles de sus pesquisas.
Así que aprendan: sus fotos dicen mucho más usted de lo que piensa. Pero respiren tranquilos: borrar la información EXIF es muy sencillito.
De todas formas, si no registró la cámara o no la llevó a un servicio técnico oficial, no van a poder dar con la persona ya que no existe otra cosa que pueda relacionar un número de serie con una persona.