Ustedes que son lectores ilustrados ya saben que la mejor manera de animar una charla con bloggers es preguntarles si se puede vivir de los blogs. Es sacar el tema y empezar un cacareo sobre CPM, ROI, tráfico derivado, audiencias de calidad y el difuso coste de la influencia.
Obviamente se ha de poder vivir de los blogs, la duda es realmente si se vive bien o si sólo da para pagar las facturas. Pensar que el futuro comercial del fenómeno pasa por la publicidad es cortarle las alas a un fenómeno que ha de monetizarse por otras vías más rentables que los anuncios contextuales.
Mientras que encontramos la fórmula, hay iniciativas no exentas de cierta ironía. Miren por ejemplo lo que se le ha ocurrido a los de Salon. Estos veteranos han decidido poner en marcha un modelo de retribución para sus bloggers voluntarios totalmente honesto: consiste en un sistema de propinas entre la comunidad de lectores /editores.
En resumen, si te gusta lo que lees puedes mandarle un par de pavos al editor en recompensa por su buen artículo. No creo que haya muchas maneras mejores de medir la verdadera reputación que poniendo dinero de por medio y el sistema seguro que dará para mucho en una audiencia tan controlada como la de Salon.
Por aquello de incentivar la participación (y sobre todo, el afloje de panoja), los responsables de la iniciativa van a adelantar diez dólares a sus usuarios registrados para que se vayan acostumbrando a meter dinero en el sistema.
Habrá que ver quien está dispuesto a seguir pagando por leer una vez que se le acabe el cheque regalo.
La verdad es que en una internet que se caracteriza por ofrecer gratuidad (películas, música, información), la idea del pago voluntario me parece sumamente débil. Es como la idea de los de Radiohead, que fracasó.
No soy agorero de la comercialización de la cultura, sino todo lo contrario, y creo que todo debería estar disponible de forma gratuita. Pero si ya metemos el dinero de por medio, entonces que sea en serio, con todo lo que eso duele. Justamente, la mayoría de los blogs tiende a morir porque no consiguen tráfico, y de allí la importancia de la alternativa de las redes de blogs como weblogs y otros, o la emergencia de sitios como triond, que ofrecen una red de páginas propias y afiliadas con tráfico ya establecido.