Annie Wagner, 15 años y estudiante laureada de noveno grado en Bethesda, Md., solía enviar mensajes de texto desde su pequeño teléfono móvil de LG tecleando tan rápido como en un teclado convencional. Hace algunos meses empezó a padecer dolorosos calambres en sus pulgares. (Recientemente ha estado usando el iPhone que le regalaron por su cumpleaños y asegura que teclea más lento pero con menos dolor).
Peter W. Johnson, profesor asociado de ciencias de la salud ocupacional y del entorno en la Universidad de Washington considera que todavía es demasiado pronto como para saber si este tipo de esfuerzos son dañinos, pero añade que “basándonos en nuestras experiencias con usuarios de ordenadores, sabemos que un uso intensivo y repetitivo de las extremidades superiores puede dar lugar a trastornos musculoesqueléticos. Así que tenemos motivos para preocuparnos. Enviar muchos sms puede conducir a daños temporales o permanentes en los pulgares.
NYTimes
¿Y tocar el piano no?
Y tocar mucho cualquier cosa en general