
Yo tengo claro que los que escribimos este “˜blog“™ somos personas, pero permítanme dudar mucho más de todos ustedes. Seguro que entre aquellos que cada día pasan por aquí a echar una ojeada hay muchas máquinas. En serio, tendrían que ver nuestro buzón de correo o nuestra pestaña de “˜comentarios a moderar”™ para comprobar que muchos de nuestros lectores tienen el corazón de lata.
La plaga del spam ha provocado que en muchos de los servicios que usamos todos a diario tengamos que demostrar que somos seres humanos y no robots. La inteligencia artificial ha mejorado lo suficiente como para que ahora una de las pocas maneras de demostrar que somos personas sea la prueba de Turing inversa: esos (a veces delirantes) captchas (Completely Automated Public Turing test to tell Computers and Humans Apart) que encontramos cada vez en más páginas: pequeñas imágenes con textos deformados que debemos validar en formularios. La validez de este tipo de pruebas se basa en la suposición de que un robot no es capaz de comprender estas secuencias distorsionadas e introducir la respuesta válida de forma correcta (por lo que solamente el humano podría hacerlo).
Este ánimo por diferencias humanos de máquinas ha dado un paso más allá basándose en una suposición igual de válida: un robot no entiende nada de belleza. Y así ha nacido Hotcaptcha, un servicio de discriminación de robots que se basa en el API de “˜hotornot“™ y obliga al usuario a discriminar a los tres tipos o las tres chicas que son atractivas (os) entre otros seis ejemplares feotes. Si bien la elección de los tres sujetos “˜guapos”™ es subjetiva incluso para un bípedo como usted y yo, los responsables del proyecto tienen claro que el criterio humano siempre será más certero que el de una máquina.
¿Ingenioso eh?
mmmm… yo escojo a la de pelo rosa… o debí escoger a la del bikini? ¿soy un robot?