Como no podía ser de otra manera (a estas alturas) Sony se ha bajado del calendario y ha reconocido que el lanzamiento de su consola de nueve generación no será en primavera (como se había repetido machaconamente), sino que habrá que esperar hasta que las hojas caigan de los árboles allá por el mes de noviembre. Este cambio de fecha trae consecuencias positivas para todos aquellos que no vivimos en Japón ya que la compañía se ha comprometido a hacer un lanzamiento mundial y no escalonado como ocurriese con la PSP.
La versión oficial del retraso hay que buscarla en la piratería (vaya, que sorpresa). Sony no ha querido lanzar al mercado su PS3 hasta lograr un sistema de protección contra la piratería para la unidad de DVD que llevará la consola, bajo el formato de nueva generación Blu-Ray. ¿Si? ¿Seguro? Pues si echamos un ojo al calendario podemos ver que el próximo 23 de mayo ya saldrán a la venta películas en este formato.
Independientemente de los motivos por los que se ha confirmado el retraso anunciado hace ya meses por casi todos los medios, en el anuncio de hoy hay alguna perla que volverá a activar las glándulas salivares de los más devotos de la Play. A saber, el bicho tendrá un disco duro de 60 gigas (de serie) con Linux instalado. Sony está fabricando un millón de máquinas mensuales para llegar al lanzamiento con 6 millones de PS3 en stock lo que, en principio, evitaría problemas de desabastecimiento como los que ha tenido Microsoft con su Xbox.
Pero en la comparecencia de hoy también ha habido tiempo para lavar la cara a la PSP. La portátil de Sony también será ‘lite’, tendrá un diseño más apañadito, una cámara, un disco duro de 4 gigas (nuestras plegarias han sido escuchadas) y servicio de videoteléfono en otoño. Además, baja de precio.
La duda que se respira ahora es si esta demora definitiva de la PS3 no es una ventaja excesiva para la Xbox que estará sola en el mercado todavía muchos meses más y que, por lo tanto, podrá alterar su política de precios en función de lo que haga el gigante japonés. Por ahora el precio definitivo de la PS3 sigue sin desvelarse, pero podría rondar los 425 dólares.
En fin, la crónica de un retraso anunciado. Sólo queda por saber lo que hará Nintendo con su Revolution, el proyecto más silencioso de los tres, pero sin duda el que promete dar más sorpresas. Calienten pulgares.