Si está usted triste quizá es que no tiene suficientes cacharros o que se compró el chisme inadecuado. Si no es feliz quizá es culpa de su PlayStation3. Y no me mire con esa cara, que lo dice el Telegraph.
Según un estudio de ‘The Gadget Helpline’ hay dispositivos que nos hacen más felices que otros y, como usted ya temía, la consola de Sony no se encuentra en el top10 de juguetitos que nos hacen sonreír. Dice la encuesta que el juguetito que más nos anima el corazón es la Nintendo Wii seguida por (vaya cosas) el iPod y el iPhone.
Un podio relativamente razonable que se vuelve escalofriante al llegar al quinto aparato de la alegría. La BlackBerry. Ahí queda eso, señores. Sigan sorprendiéndose, en noveno lugar está un navegador de TomTom (¿un navegador?).
Quizá la encuesta no estaba del todo bien planteada… ;)

La recesión es de pobres, no me sean rancios. ¿O es que esta hecatombe económica mundial nos va a privar a ustedes y a mí de unos elegantes paseos por París sobre ruedas?
Dos ruedas, concretamente las de este Segway edición especial Chanel que nos dejará un paso más cerca del inigualable Karl Lagerfeld. Vayan apartando algo más de 12.000 euros para este capricho de cuyo manillar cuelga una adaptación del legendario bolso 2.55 de la marca francesa. Recuerden, el lujo es inmune a la crisis.
Como han cambiado las cosas. Todavía recordamos todos aquel régimen taliban que impuso en Afganistán un demoledor regreso al pasado. Para aquella banda de líderes fanáticos cualquier avance tecnológico era símbolo del maligno y no tardaron en prohibir el teléfono, quemar libros, arrasar con las antenas de televisión y cegar a su población cortando todo acceso a Internet.
Pero señores, la moda es lo que tiene, seguidores. Y hasta los más barbudos son sensibles a los arreones del mercado de la electrónica de consumo. Como nos cuenta AlJazeera, el mulá Zaif se ha declarado “adicto” a su iPhone. Este tipo, ex embajador afgano en Pakistán (y ahora bajo arresto domiciliario en su casa de Kabul), no apea su terminal de Apple y enseña orgulloso a la prensa su listado de páginas favoritas en la pantalla táctil del chisme.
Por la foto, cabe destacar que Zaif es todo un ‘early adopter’, lo que tiene en las manos es un iPhone de primera generación. Todo un A-List.
Hay que reciclarse y sin duda Internet es el mejor caldo para hacer experimentos. MC Hammer lo sabe y por eso apuesta fuerte. Después de jugarse unos dólares en DanceJam, esa especie de YouTube para bailongos, Stanley Burell se va a colar en tus bolsillos.
Efectivamente, el hombre que perpetró ‘Too Legit To Quit’ acaba de lanzar su propia aplicación para iPhone. El programita es ideal para saber en que anda metido el rapero, cuando dará su próximo concierto, ver sus vídeos e incluso mantenerse al tanto de lo que rima en Twitter.
¿Abrirá tendencia MC Hammer como ya lo hizo con los pantalones bombachos? ¿Veremos a algún artista patrio sacar su propia App? Yo estoy deseando seguir el día a día de Beatriz Luengo.
“Quieto todo el mundo…”. Perdón por la frase de terribles connotaciones, pero es que los amigos de RIM estaban más alegres que la tintorería de Steve Ballmer después de una keynote. El hombre más poderoso del mundo pedía a gritos su Blackberry, y mientras defendía su derecho a intercambiar mails desde su teléfono, la compañía se ahorraba millones de dólares en campañas de publicidad.
Ahora llega el momento de parar de celebrar: Obama podría dejar la Blackberry para pasarse a Windows Mobile. El Séctera Edge es el nuevo teléfono que aconsejan llevar al presidente. Fue desarrollado por General Dynamics, la empresa contratada por la milicia estadounidense para determinados desarrollos tecnológicos.
Funciona como una PDA como las que ustedes y yo conocemos, pero además tiene un botón rojo muy especial -nada de misiles, esa época ya pasó-. Al presionarlo, el fondo de pantalla se vuelve rojo y eso significa que toda transmisión de datos -webs, mails…- o voz, pasa a ser codificada. Y sinceramente: al bueno de Barack le podrían endosar un marrón enorme. El aparato este sólo funciona en redes GSM y CDMA, ergo nada de 3G, sólo Edge -me recuerda a un mal chiste de Apple-. Para colmo, de momento el aparato no tiene WiFi, aunque sus fabricantes dicen estar desarrollando un nuevo modelos con esta funcionalidad.
Tampoco se crean que el modo botón rojo es la bomba -perdón por el chiste bélico-, ya que sólo es posible si la comunicación se establece entre dos teléfonos de este mismo modelo. Eso sí, no se crean ustedes que el gadget se pondrá de moda, no porque sea una patata, no: su precio asciende a 3.350 dólares. Como para dejar a las niñas jugar con el teléfono…
Habrá que ver el rumbo de tal tensa situación tecnológica en Casa Blanca… Aunque parece que el día de su investidura, el presidente seguía llevando su Blackberry añorada. Según afirma Robert Gibb, Obama la continuará utilizando entre un pequeño círculo de colaboradores y amistades. Mientras tanto, sí, que siga la fiesta en RIM. Por fin los canadienses se sienten valorados.
Hay campañas de marketing que se pueden pagar y otras que no tienen precio. No, no me refiero a que sea muy caro contratar a Paris Hilton e intentar ponerle una nariz de payaso. Hablamos de famosos que, por su cargo, no suelen ceder su imagen a causa alguna.
Como el presidente de Estados Unidos, por ejemplo.
Ustedes lo han visto, lo han leído y lo tiene clarísimo: Obama no suelta su BlackBerry y no hay foto en la que no salga con su chisme al cinturón. Pero ahora que se va a mudar tiene que dejar el cacharro atrás.
Por temas de seguridad claro. Y Obama no quiere, y no para de repetir que tendrán que quitarle su BlackBerry de las manos mientras que (en entrevistas previas a su entrada en la Casa Blanca) afirma que todavía sigue luchando para conservar este “privilegio”.
¿Y este salvaje apoyo mediático cuanto vale? Pues se pone en un pico: dicen algunos expertos en marketing consultados por el NYT que RIM se está ahorrando una campaña valorada entre 25 y 50 millones de dólares.
Sin gracia o excentricidad comparables a la de Chris Crocker, iJustine ha hecho su parodia del Leave Britney Alone para pedir que dejen en paz al pobre Steve Jobs. Desde que se anunció que el CEO de Apple no sería el protagonista de la habitual keynote de la MacWorld, todo el mundo empezó a llevarse la mano a la cabeza con el tema recurrente en la boca: Jobs está a punto de palmarla, decían.
No se trata de un rumor cualquiera. A estas alturas, está claro que Jobs se ha convertido en una especie de Mesías gracias a ser la cara de algo que más que una marca admirada se ha convertido en un modelo de vida. Cierto, es merecido, con él Apple ha conocido sus mejores momentos como empresa y ha revolucionado el mercado con productos como el iPod o el iPhone. Eso sí, que rumores sobre su salud hagan caer el precio de las acciones de la empresa es una exageración y un gran problema, sobre todo si tomamos en cuenta que se trata de una empresa con 32.000 empleados y ventas de 32 mil millones de dólares en un año.
Sigue siendo aún más exagerado que el pobre hombre tenga que dar detalles de su salud como si de un nuevo iPod se tratase. “Un desequilibrio hormonal que me ha estado ‘robando’ las proteinas que mi cuerpo necesitaba para estar saludable”, ha tenido que declarar Jobs para salir al paso de tanto rumor sobre su muerte. Y por arte de magia, infinitos medios de comunicación se han hecho eco de esta ¿noticia?
Incluso después de la carta -que ha logrado que remonte el valor de las acciones de la empresa-, hay quien dice que sus palabras suenan a despedida. En serio, dejaros de conspiraciones y entreteneros con los iconitos del iPhone. Aunque quizás sea cierto, es la hora de buscar el relevo si cada vez que toses pierdes y haces perder dinero.
Ahí la tienen. Se llama Nathalie Thompson, tiene 23 años, es de Houston y no lo neguemos: está como un tren. Al parecer se ha convertido en la sensación de internet después de que Engadget la diera a conocer por haberse tatuado el logo de Android en el antebrazo. Ahora en su MySpace se puede leer a decenas de babosos que dejan mensajes como:
¿Lo ven? El pobre hombre que se hizo 3 tatuajes de Zune -y luego se los borró- fue motivo de mofa durante semanas en todo internet. Pero claro, él es la imagen estereotipada del geek internetero… ah y no se olviden, era fan de un producto de Microsoft, algo que sigue sin ser bien visto por estos lares. En serio, ¿a estas alturas nos seguimos sorprendiendo al encontrar una geek de buen ver? Venga señores, no sólo hay vida voluptuosa en el Tuenti. Yes We Can!
Para la navidad, queda clara la supremacía del iPod como el gran regalo navideño de todos los tiempos. No hay nada mejor que quedar bien y regalar un iPod Touch o cualquier modelo que se ajuste a las necesidades del agraciado. Ayer, si se hurgaba en las búsquedas estadounidenses hechas en Google a media mañana, uno se da cuenta de varias cosas.
La primera es la confirmación del éxito del cacharro de Apple como presente navideño; pero la segunda es el gran palo: enchufar el iPod al ordenador y descargar contenido desde la iTunes Store sigue siendo algo difícil de pillar a la primera. Sí, estamos ante un gadget fantástico cuyo uso es de lo más intuitivo, pero que deja mucho que desear al gestionar sus contenidos.
Parece que este es el gran problema, no sólo de iTunes, sino de cualquier otro software de gestión de contenidos. Lo mismo pasa con el pesadísimo software del Zune o con el cerradísimo cliente que utiliza el servicio de descargas de Telefónica, Pixbox.

Ahí lo tienen, se trata de un fino trabajo de pastelería que un ciudadano estadounidense -esas cosas no pasan en España- regaló a su mujer en el día de su cumpleaños. Es una dulce recreación pastelera de la Nikon D700 dSLR hecha en una pastelería de Pennsylvania llamada Granny Schmidt’s.
Ver esto hace que uno se plantee cual es la relación entre gadgets y pasteles. Tan diferentes entre sí, pero a la vez unidos por los corazones de freakies que hornean sus bollos con forma de iPhone, de Wii o de Blackberry. Mientras tanto, aquí al otro lado del océano, ¡las alegorías son tan diferentes! En serio, a estas alturas uno ya no sabe con qué sorprenderse.
Eso sí, el señor en cuestión fue muy listo. Esta era la mejor manera de hacerle gracia su señora, sin tener que regalarle la cámara en cuestión, que sale por unos 3.000 dólares.