¿Estaban ustedes debatiendo sobre le futuro de la prensa de papel? Pues vayan despejando la sala que la discusión ya tiene cierre. A los kioscos les queda una década de vida. Dice Loïc Le Meur, padre galo de Seesmic, que en 10 años no habrá periódicos de papel ni donde comprarlos, claro.
Pas totalement disparus, mais rares. Dans 10 ans, pas tout de suite.
No completamente desaparecidos, pero raros. En 10 años, no inmediatamente.
Loïc Le Meur, blogger y vaticinador
En una entrevista con LaCroix, el blogger, emprendedor y viajero del país vecino, se asombra de que todavía quede gente que (es literal) se manche los dedos leyendo información en papel y vaticina que el sector habrá llegado a su fin en 2020 cuando los soportes digitales hayan bajado su precio.
Yo lo tengo ya apuntado en mi calendario. Por si acaso.
El proyecto de digitalización de libros emprendido por Google es un camino pedregoso. Las gestiones de los diferentes equipos locales de la compañía en medio mundo generan entusiasmo y recelo a partes iguales y es sobre todo en Francia (una vez más) donde el ruido suena más alto.
El penúltimo en terciar ha sido el Presidente de la República, tajante como suele.
No nos vamos a dejar desposeer de lo que generaciones y generaciones han producido en lengua francesa simplemente porque no seamos capaces de movilizar el dinero suficiente. No nos vamos a dejar desposeer de nuestro patrimonio en beneficio de un gran operador por muy simpático que sea, por muy importante que sea, por muy americano que sea.
Nicolas Sarkozy
De paso por París, la número 3 de Google ha contestado al Gobierno galo.
La ventaja de este trabajo es precisamente la conservación del patrimonio. Los libros mueren. Hasta ahora somos la empresa que más ha avanzado en esta dirección. Dicho esto, nada impide a otros actores emprender este trabajo de conservación.
Marissa Meyer
La vicepresidenta del buscador ha dejado también, bromeando, otra perla.
No entiendo qué nos reprocha el ministro de Cultura (francés). Después de todo, conservando su patrimonio, estamos haciendo su trabajo.
No tengo muy claro qué tal habrá sentado la broma en El Elíseo.
Rupert Murdoch, magnate de News Corp, no lo ve claro. Y en la incertidumbre, su remedio pasa por el cierre y el pago. Según el magnate, no hay dinero suficiente en el mercado publicitario ‘online’ como para asegurar la supervivencia de todos los actores. Los medios, adormilados, se han dejado embaucar en un modelo ‘gratis’ al que hay que poner remedio con un cerrojo y una chequera.
“What’s the point of having someone come occasionally who likes a headline they see in Google.The fact is there isn’t enough advertising in the world to go around to make all the Web sites profitable. We’d rather have fewer people coming to our Web sites but paying. (The public) shouldn’t have had it free. I think we’ve been asleep.”
Rupert Murdoch.
Efectivamente visto desde lejos, parece un suicidio vivir sin el enorme porcentaje de tráfico que cae de los buscadores. Pero ¿No supone también un perjuicio para Google perder más y más fuentes de calidad como el WSJ en su servicio de noticias?
“Como me dice una tía mía… ¿emprendedor? ¡tú eres autónomo!”
Jesús Encinar en el Glocal (vía Jonan Basterra)
“Es como tener al Gran Hermano mirándote por encima del hombro” dice Andy. “Si quisieras ir al aseo y fueras tendrías que pensar ‘¿he hecho lo correcto? ¿debería haber avisado a alguien?’ añade”.
Esto es lo que pasa cuando le pones un GPS a un conductor, que los datos del dispositivo cuentan sólo la mitad de la historia y el pobre Andy ha sido despedido después de 24 años de trabajo. La denuncia ha prosperado y, al menos, ha ganado el caso.
Pero abre un debate puntiagudo: ¿en pos de la eficacia no estaremos vulnerando el derecho a la intimidad?

Tras encontrar el otro día en casa del maestro PeroGrullo este estupendo listado de CVs originales, hemos tropezado con este alarde de ingenio.
El “amable monstruo de la crisis” está haciendo que muchas empresas se zarandeen. La agencia !!! ha apostado por esta pieza para intentar capear la tormenta. Lo que ven ustedes es la vida laboral de Jean-Benoist Werth, su fundador, desde que salió del Liceo hasta ahora que la crisis le tiene al borde del cierre.
La pieza se llama ‘HelpMe’.
Si las encuestas electorales tuviesen los márgenes de fallo que tienen las empresas de medición de audiencias de Internet nadie las tomaría en serio. En cambio compañías como Nielsen o ComScore son referencia a la hora de invertir cantidades millonarias a pesar de que sus resultados sean totalmente incongruentes cuando no directamente risibles.
Hulu, la compañía emergente en el sector del vídeo en Internet acaba de retar a Nielsen a que revise sus mediciones después de enfrentarse a un escenario totalmente desquiciado: mientras que ComScore les adjudica una audiencia mensual 42 millones, Nielsen rebaja la cifra hasta los 9 millones.
Mientras que nadie explique como se puede digerir un abanico tan confuso, va a ser complicado ganarse la confianza de los anunciantes y el reto no es menor: el sector que se podría medir con más exactitud hace el ridículo asumiendo los resultados de empresas auditoras tan poco rigurosas.
Ustedes y yo conocemos Chrome, sabemos de sus posibilidades para Google como lanzadera de aplicaciones, vemos subir los porcentajes de uso de Firefox y ya casi intuimos el final del reinado de Explorer. Ustedes y yo vivimos al margen de la realidad, claro.
¿Guerra de navegadores? Venga ya, en el mundo cotidiano ni tan siquiera ha empezado la primera batalla. Un estudio de Forrester Research confirma que en el 60% de las empresas la puerta de acceso a Internet es Internet Explorer 6.
Dice este informe que entre Firefox, Chrome y Safari suman poco más de un 20% de un mercado corporativo en el que domina un navegador anticuado y fuera de juego hace años.
Casi 24.000 despidos desde 2008. Más de 8.000 despidos en lo que va de año. Decenas de medios cerrados en los últimos meses. Muchos impresos que buscan la salvación en el ‘online’. Rumores de más bajas para los próximos trimestres. El panorama de los medios de comunicación de papel en Estados Unidos se puede resumir en un mapa aterrador.
Un trío de veteranos de los medios de comunicación (con orígenes tan dispares como el WSJ o la televisión por cable) se ha lanzado al ruedo de la crisis de la prensa con una idea totalmente innovadora: que los internautas paguen por los contenidos.
Ya en serio, ‘Journalism Online Inc’ acaba de presentarse en sociedad como una consultora para sacar a los medios tradicionales de la crisis mediante nuevos métodos de explotación de sus contenidos en la Red. Su idea pasa por asesorar a las cabeceras sobre qué parte de su producción puede ser colocada tras “un muro de pago”.
Entre las sugerencias de la compañía se apunta a un nuevo diálogo con los buscadores y agregadores para redefinir el modelo de relación (esto va a ser por Google News) y varios formatos de ingresos que van de los micropagos por artículos sueltos, los desembolsos diarios o los modelos de suscripción.
Pero la idea realmente original (no me malinterpreten) de ‘Journalism Online Inc’ es la ‘barra libre’: en apenas unos meses (para otoño) se plantean tener ya en marcha una pasarela de pago que los diferentes medios podrán incorporar y que permitirá no sólo decidir que contenidos pasan al candado sino un tipo de facturación por ‘servicio completo’. Esto viene a ser como la tarjeta de los ‘Parques Reunidos’ pero para empresas informativas: un pago único para poder consumir los contenidos de todos los medios suscritos a la iniciativa.