Un trío de veteranos de los medios de comunicación (con orígenes tan dispares como el WSJ o la televisión por cable) se ha lanzado al ruedo de la crisis de la prensa con una idea totalmente innovadora: que los internautas paguen por los contenidos.
Ya en serio, ‘Journalism Online Inc’ acaba de presentarse en sociedad como una consultora para sacar a los medios tradicionales de la crisis mediante nuevos métodos de explotación de sus contenidos en la Red. Su idea pasa por asesorar a las cabeceras sobre qué parte de su producción puede ser colocada tras “un muro de pago”.
Entre las sugerencias de la compañía se apunta a un nuevo diálogo con los buscadores y agregadores para redefinir el modelo de relación (esto va a ser por Google News) y varios formatos de ingresos que van de los micropagos por artículos sueltos, los desembolsos diarios o los modelos de suscripción.
Pero la idea realmente original (no me malinterpreten) de ‘Journalism Online Inc’ es la ‘barra libre’: en apenas unos meses (para otoño) se plantean tener ya en marcha una pasarela de pago que los diferentes medios podrán incorporar y que permitirá no sólo decidir que contenidos pasan al candado sino un tipo de facturación por ‘servicio completo’. Esto viene a ser como la tarjeta de los ‘Parques Reunidos’ pero para empresas informativas: un pago único para poder consumir los contenidos de todos los medios suscritos a la iniciativa.
Así es como decía el estribillo de una canción de esas que escuchan las madres, y es justo la que me viene a la mente al descubrir la más reciente novedad puesta en marcha por YouTube…

Sí, no estáis soñando. Es un pre-roll. Un incordioso anuncio que hay que tragarse al completo antes de ver el vídeo deseado. Esas cosas que creíamos que a día de hoy sólo pasaba en El Mundo. Está sucediendo con algunos vídeos del canal de la cadena CBS dentro de la plataforma, que además incluyen un post-roll de otros 30 segundos.
Cierto, no sólo de Google vive el hombre; y tal y como dicen en Mashable, YouTube podría perder 470 millones de dólares este año en concepto de ancho de banda. Eso es mucho dinero y hay que inventar nuevas fórmulas para explotar comercialmente la que es considerada la televisión moderna.
Pero en total es un minuto de anuncio para un vídeo de poco más de un minuto. No cuela. Y más si Hulu viene apretando fuerte. Y es que últimamente parece que el bueno de YouTube es un conejillo de indias para ver si se puede levantar algún que otro centavo…
En Francia andan muy entretenidos debatiendo un marco jurídico para Internet y las posibilidades que la Administración pública podría tener para intervenir en el flujo de información.
En este contexto algunos diputados consideran la posibilidad de que los buscadores favorezcan algunos resultados sobre otros. La pregunta que sobrevuela es si el Gobierno puede obligar a los motores de búsqueda a privilegiar las ofertas de contenidos expedidas por el Estado y la respuesta por ahora se mueve entre la sorpresa y el estupor.
Esperamos que se trate de un malentendido derivado de una formulación sujeta a interpretación. Pedir a los motores de búsqueda que sobre referencien algunos sitios señalados sería ir lejos, constituiría una forma de censura. ?Además, una petición de esa índole no tiene en cuenta el funcionamiento automatizado de los motores de búsqueda. Confiamos en que esta no sea la verdadera intención del legislador.
Google Francia
¿Cómo? ¿Todavía no tienen ustedes en su flamante oficina un analista web que acompañe en modernidad a su novísima máquina Nespresso? Pues ya están ustedes tardando.
Y no lo digo yo, lo dice Pere Rovira al cual deberían hacer caso.
Mi carrera como consultor de analítica web me demuestra que las empresas normalmente:
- no saben por qué están en internet
- no saben cómo se trabaja en internet
- no conocen las herramientas con las que se trabaja en internet
Ante este panorama, es obvio que todas sus inversiones en analítica web y marketing online empiezan con mal pie.
La analítica web no es una herramienta, ni una persona: es una filosofía de trabajo. Es trabajar con la mirada siempre puesta en el cliente. Es web 2.0 en todo su esplendor.
¿Qué pasaría si todo el tiempo que las empresas dedican a la herramienta de correo electrónico lo dedicaran a las herramientas de analítica web?
El mundo sería mejor, no te quepa duda.
Pere Rovira, analista web
Alguien publica una broma en un rincón del mundo y al otro lado del charco aparece reescrita la guasa como noticia. Y no es mal síntoma (del todo).
Hablamos de Twitter, claro. El servicio más de moda tiene un montón de ruido alrededor sobre su modelo de negocio y su protagonismo como bisagra para eso tan moderno del ‘social media’. En este contexto de efervescencia hay que juega a confundir la realidad con los deseos. Tal es el caso del blog de humor BBSpot que colgó hace unas horas una entrada satírica anunciando un nuevo paso en la evolución empresarial de Twitter: las cuentas de pago. El artículo desglosa los nuevos perfiles (“gorrión”, “paloma”, “halcón” y “águila”) y sus posibilidades de interacción para empresas y famosos con un tono socarrón.
Poco después el anzuelo se puso en marcha y algunas páginas dieron por bueno el bulo e incluso Cnet Francia ha tenido que dar un paso al frente con una rectificación en toda regla por tragarse el sapo.
Obviamente la trastada ha generado ruido, pero sin duda confirma un punto interesante: son tantos los que han dado por bueno el desmadre que quizá no sería mala idea que fuese cierto.
Google es el soporte de publicidad más importante del mercado de Internet y eso que explota apenas una parte de sus productos. Pero la tendencia es ir ampliando espectro y, tras empezar a enseñar publicidad en el servicio de noticias, ahora ha decidido incluir anuncios en Picasa, el almacén de fotos personales de la compañía.
La decisión, que responde a su ánimo por “innovar y ayudar a los usuarios a encontrar mejores formas de llegar a la información que están buscando” sólo se repercute, por ahora, en algunos usuarios de Estados Unidos.
Y ahora hagan cálculos: si explotando sólo las búsquedas tradicionales Google ya era el actor fundamental ¿que incremento de ingresos y de porcentaje de mercado pueden lograr sumando cada vez más servicios a su oferta de inventario?
Obviamente el artículo no es imparcial (ni puñetera falta que le hace), pero no se lo pierdan. Mashable recoge los principales beneficios para grandes empresas de mantener un canal vivo de ‘Social Media’ y los argumentos se entroncan en la idea cada vez más generalizada de que un servicio de esta índole se cose entre los tradicionales departamentos de comunicación, relaciones institucionales, marketing y, aquí está el turrón, desarrollo de producto.
Para Smith (autor de la entrada y fundador de una empresa dedicada a tales menesteres), el rendimiento es evidente y la apuesta se ciñe sobre todo al vínculo con la audiencia de clientes considerados como prescriptores.
La semana pasada Google empezó a poner publicidad en su servicio de noticias y aquí no ha pasado nada. Tras el discurso mantenido por la cúpula de la compañía, muy preocupada por el futuro de la prensa, el mazazo es considerable y la posibilidad de negociación nula: Google no piensa compartir ingresos con nadie. El responsable de Google News, en conversación con Les Echos, dibuja con claridad una ecuación que considera justa para todos en la que ellos hacen caja con las búsquedas sobre las noticias y, a cambio, mandan “decenas de millones” de clicks a los medios de comunicación para que tengan tráfico. Y les parece razonable.
La resolución no ha provocada demasiada conversación entre los medios de comunicación en España, mientras que en el país vecino están afilando los puñales contra Mountain View con artículos bastante ásperos aparecidos en varios diarios en los que se dispara sin medias tintas contra un movimiento empresarial calificado casi como una traición.
¿Harán algo similar los medios españoles? Por ahora sólo habrá publicidad en la versión americana del servicio de noticias del buscador, pero estaría bien tener una postura común de este lado del charco para cuando se expanda a nuestros países.
Al final no han sonado las trompetas del apocalipsis y todo ha vuelto a la normalidad. Saquemos lecciones de este trance: la nube tiene mucho que mejorar todavía y siempre es importante tener un plan B. Para aligerar tensiones lean a los sabios, disfruten de su talento y hagan acopio de cartuchos. El peligro siempre ronda.
Como sois, resulta que os echan del trabajo y no se os ocurre otra cosa que cargar en la mochila con algo de información de la empresa que queda atrás. Cita la BBC un informe de ‘Ponemon Institute’ totalmente concluyente: seis de cada diez trabajadores que el año pasado abandonaron su trabajo se llevaron de rondón datos confidenciales de su ya ex empresa.
Esto obviamente no dice nada bueno de ustedes. Pero seamos honestos, tampoco deja en muy buen lugar a las empresas. Sólo el 15% de ellas comprueba que sus trabajadores no rellena la tartera con datos sensibles.