Rupert Murdoch, magnate de News Corp, no lo ve claro. Y en la incertidumbre, su remedio pasa por el cierre y el pago. Según el magnate, no hay dinero suficiente en el mercado publicitario ‘online’ como para asegurar la supervivencia de todos los actores. Los medios, adormilados, se han dejado embaucar en un modelo ‘gratis’ al que hay que poner remedio con un cerrojo y una chequera.
“What’s the point of having someone come occasionally who likes a headline they see in Google.The fact is there isn’t enough advertising in the world to go around to make all the Web sites profitable. We’d rather have fewer people coming to our Web sites but paying. (The public) shouldn’t have had it free. I think we’ve been asleep.”
Rupert Murdoch.
Efectivamente visto desde lejos, parece un suicidio vivir sin el enorme porcentaje de tráfico que cae de los buscadores. Pero ¿No supone también un perjuicio para Google perder más y más fuentes de calidad como el WSJ en su servicio de noticias?
Search Engine Optimization is not a legitimate form of marketing. It should not be undertaken by people with brains or souls. If someone charges you for SEO, you have been conned.
Derek Powazek
Lo hemos visto en The Cosmonaut
En Google News no hay un solo periodista. Es una máquina la que selecciona las noticias. ¿Y quién controla la independencia de Google? No sabemos si seguirá habiendo periódicos en papel o no, lo importante es que siga habiendo periodismo.
Juan Luis Cebrián, consejero delegado de PRISA
“Como me dice una tía mía… ¿emprendedor? ¡tú eres autónomo!”
Jesús Encinar en el Glocal (vía Jonan Basterra)
Si sabemos suficientes cosas sobre una persona, con su permiso podremos dirigirle publicidad útil. Del tipo, “Tomaste una hamburguesa ayer, quieres una pizza hoy? Hay una pizzeria justo a tu derecha”. Este tipo de publicidad tiene mucho valor para un anunciante ya que le generará una venta.
Cierto, puede sonar escalofriante, pero también tiene un valor.
Eric Schmidt, sobre el futuro de Internet móvil
Nuca es mal momento para hacer pronósticos.
“SMS are going to disappear in 5 years”
Ali Diab
La frase la hemos leído en el blog de José Antonio del Moral y habla de un cambio de modelo en el uso de los terminales móviles que empiezan a ser, cada vez más, dispositivos para el tráfico de datos.
Que les voy a contar a ustedes sobre el exigente mundo de la publicidad. Apenas unos pocos segundos para trasmitir los valores de una compañía y diferenciarla de su competencia. Un par de trazos para distinguirse y consolidar una imagen única.
O tirar por el camino fácil y copiar. Que rara vez se nota.
Fíjense en estas dos campañas de BlackBerry y de Apple. No se dejan llevar por sus gustos musicales y jueguen conmigo a las siete diferencias. Efectivamente, no las hay.

Lo más sorprendente del resultado publicitario es que los de Bono se pasaron a RIM precisamente para buscar una diferencia.

Comprar discos dejó de ser una experiencia gustosa para convertirse en una transacción cuando las cajas de los CDs empezaron a contener sólo un trozo de plástico. Nos escatimaron el libreto y pasó a ser una buena idea bajarse la música de Internet.
A comienzos de los 90 estuve en un concierto de los Rolling Stones en el Vicente Calderón. Guardé la entrada de aquel evento durante años en mi cartera y tenía un cajón lleno de tickets de Jane´s Addiction, Depeche Mode o los Pixies. Cada uno diferente de las otros.
Me acordé leyendo a Nacho:
Las entradas de conciertos no son un producto de los proveedores de ticketing sino todo lo contrario, las empresas de ticketing existen porque la gente compra entradas y detrás de eso, está la pasión emocional de muchísimas personas para la cual cada actuación es un momento irrepetible y especial en la vida. Las soluciones tecnológicas, ahorran tiempo, son cómodas y son rápidas; pero en algunos casos dejan al ser humano y a sus sentidos fuera del escenario.
El otro día compré una entrada en entradas.com. Sin entrar en debates de experiencia de uso, el sistema funcionó. La única manera de conseguir físicamente el ticket era en un cajero de CajaMadrid. Cual fue mi gran decepción al encontrarme esto:Un ticket de papel térmico finísimo, exactamente igual que la cuenta cualquiera de una cafetería. Máxima efectividad pero cero emoción. Nada más y nada menos que John Fogerty reducido a unos caracteres ASCII de una base de datos (!).
La entrada es imprescindible para nostálgicos.
Ese ticket frío y desangelado habla el lenguaje del ingeniero, del empresario y del político no el de un ser humano que tiene sentidos y emociones.
Lo de la identidad en Internet todavía tenemos que pulirlo un poco más. Ya que si yo me llamo como me llamo ¿debería tener control sobre mis dominios verdad? Pues no, depende de la fe del usurpador.
Y así, por una cuestión de interpretación moral, se ha quedado Bill Clinton sin varios dominios relativos a su nombre ya que el tipo que los registró (y los tiene redireccionados a páginas republicanas) “no actuó de mala fe”.
“Es como tener al Gran Hermano mirándote por encima del hombro” dice Andy. “Si quisieras ir al aseo y fueras tendrías que pensar ‘¿he hecho lo correcto? ¿debería haber avisado a alguien?’ añade”.
Esto es lo que pasa cuando le pones un GPS a un conductor, que los datos del dispositivo cuentan sólo la mitad de la historia y el pobre Andy ha sido despedido después de 24 años de trabajo. La denuncia ha prosperado y, al menos, ha ganado el caso.
Pero abre un debate puntiagudo: ¿en pos de la eficacia no estaremos vulnerando el derecho a la intimidad?