Se acaba el verano, las hojas caen de los árboles, empiezan los anuncios de coleccionables y casi todos hacemos nuevos propósitos para el curso que arranca. Limpiar el lector de fuentes, por ejemplo.
Desde hace ya meses hay un debate abierto sobre el nivel de ruido que soportamos en la Red y el origen de la información relevante. Algunos teóricos hablan del poder de recomendación, otros apuestan por el cambio de rumbo de la conversación y Alberto Knapp nos presenta a su abuelo.
Bueno, realmente acuña el término de ‘pre-lector’ y destaca la importancia de que nuestro entorno social sea el que nos filtre lo importante tal y como, por ejemplo, hace la herramienta para compartir de Google Reader.
Pero Alberto nos pide algo más (y desde la humildad de esta casa yo me sumo a su esfuerzo): dos blogs. Sólo dos fuentes para borrar la lista anterior y construir un nuevo inventario desde cero gracias a la ayuda de la comunidad.
Personalmente y con este día frívolo que llevo encima, apuesto por ‘NadaImporta’ y ‘MocoLoco’.
Ha llegado un punto en el que comprendo la aversión de Moyano a Twitter. Pero está claro, incluso él sabe que esto se ha convertido en un fenómeno que va más allá de esa herramienta que durante meses utilizamos los usuarios más avanzados de la red, esos que en algún momento nos creímos pequeños dioses con el don de responder públicamente a eso de What are you doing.
El tiempo ha pasado y las cosas han cambiado. Sí, muchos siguen creyéndose Dioses pero Twitter se ha llenado de maduritas en buena forma, de marujas modernas, de tipos graciosetes e incluso, si se fija uno bien, encuentra cosas como esta…

Ahora sí es verdad, con estrellas del porno twetteando sus vidas el escenario es más amable, más humano, más físico. Ahora es cuando Twitter empieza a formar parte de la sociedad estadounidense, e incluso ya hay más de uno navegando a través del servicio sólo con el ratón en la mano…
No uso Twitter así que lo más seguro es que viva en otro planeta diferente al que dibuja Steve Gillmor en TechCrunchIT. Dice el caballero que el RSS ha muerto y que ya no necesita un lector de fuentes para nada. El sustituto definitivo ha llegado. ¿Y cual es? Efectivamente, Twitter también es la panacea en este aspecto.
No hay duda de que vivimos en el paradigma de la calidad de la información y el ruido de los contenidos, pero estirar el argumento hasta sustituir la criba personal en favor de la selección de la comunidad es quizá un salto excesivo.
¿Leeremos entonces sólo lo que genere alboroto en nuestro entorno en vez de recorrer más voces?
Uno no deja de sorprenderse de lo mucho que nos parecemos todos los seres humanos. De lo mucho que se parecen, por ejemplo, Britney Spears y Rosa Díez. En la traslación del átomo al pixel son ambas muy similares.
Juan Luis Sánchez (léanlo, léanlo) se asombra en su blog de que la candidata de UPyD pueda hacer dos cosas a la vez. Concretamente de que sea capaz de contestar a una entrevista en directo en RTVE y, sin solución espacio temporal, esté al mismo tiempo actualizando su twitter. Y a mi me ha dado por pensar en la cantante de Womanizer que hace apenas unas semanas colgaba una interesante oferta de trabajo buscando un experto en Social Media para llevarle eso tan delicado de la identidad digital.
Si acabamos de descubrir que los políticos (o artistas) no llevan directamente todo su yo en red es que estamos a punto de caer en la cuenta de que en este local se fuma. Y señores, tampoco es grave. A veces es mejor dejarlo en manos de profesionales que hacer el ridículo.
Obviamente seguimos muy lejos de la política dospuntocero, pero vamos avanzando. En este caso el error ha sido de coordinación de agenda. Nada más.
A la gente le encantan las noticias, nunca se ha consumido más información que ahora y en cambio el negocio de los medios de comunicación anda con tremendos achaques. La forma de consumo es la que más ha evolucionado y todavía nos queda por avanzar en aspectos como la personalización, la distribución y el filtrado.
Por todas esas vías discurre el nuevo juguete de Google que permite incrustar ‘Google News’ en cualquier página dejando en manos del usuario los criterios de exposición. El buscador pone a disposición de los internautas su servicio de noticias y deja en manos de estos la elección del filtro (Internacional, Obama, Tecnología, España…). Usuarios convertidos en distribuidores, un buscador que actúa como canal y las empresas de medios centradas en generar contenidos. Vaya cosas.
Lo peor es ser sordo. Hablar mucho o hablar muy alto, incluso hablar bien, es secundario si antes no hemos aprendido a escuchar y sabemos identificar las voces que nos interpelan.
Antes era fácil: pagabas una agencia y por las mañanas recibías un informe con todo lo que se decía de ti en los medios tradicionales. No era demasiado caro y era imprimible. Pero ahora ya no se puede, ahora ya no es suficiente. Ahora eso es totalmente suicida. Ya que, como ustedes recuerdan, la conversación está ahora en en la Red.
¿Y quien le manda a usted todas las mañanas un pdf con lo que se dice ‘por ahí’? Pues nadie. Así que toca currar o al menos disimular. Afortunadamente alguien ya ha hecho el trabajo por usted y si siguen por aquí tendrán un listado con las mejores herramientas para hacer seguimiento de lo que se comenta sobre su empresa, su consejero delegado o su competencia en todos esos sitios dospuntoceristas que pueden arruinarle la imagen corporativa en un par de tuits.
El año que comienza no va a ser fácil para la prensa de papel y, por ahora, no hay muchos indicios para el optimismo. Eric Schmidt, CEO de Google tampoco tiene soluciones a la vista. El coloso de Internet ni tan siquiera se plantea entrar en el capital de los grandes medios, consideran que no ayudaría a mejorar el modelo de negocio de las empresas implicadas.
En una entrevista (totalmente deprimente) con Fortune, Schmidt afirma que la caída de la industria mediática supondría una tragedia por su papel fundamental en la democracia y no cree que los blogs puedan llenar ese hueco. Schmidt recalca el papel fundamental de la prensa, constata el éxito del producto (“a la gente le encantan las noticias, leerlas, comentarlas, marcarlas…”), pero no ve como salvar a una Industria obviamente dañada:
“Somos cuidadosos en Google con nuestro dinero. Firmamos grandes cheques cuando tenemos grandes estrategias. Todavía no tenemos esa estrategia. Me gustaría tener una idea brillante, pero no la tengo”.
Asumida la buena noticia de que el producto no está en crisis, falta encontrar el modelo para hacer sobrevivir el soporte.
Si tienen pensado cambiar de trabajo en este año que comienza y se quieren quedar en el sector de Internet, sin duda hay dos perfiles que van a cotizar al alza. Sin duda los expertos en métricas y analítica web van a convertirse en las nuevas estrellas (si no lo son ya).
El otro compañero de trabajo que va a progresar más que usted va a ser el responsable de ‘Social Media’. En 2008 todavía algunas empresas no daban demasiada importancia a la conversación en Internet, pero sin duda cada vez son menos las compañías que se mantienen de espaldas a la Red. Ahí todavía queda mucho por hacer: localizar las charlas relevantes, discriminar el ruido, identificar las fuentes valiosas y aprender no sólo a encontrar, sino sobre todo a valorar lo que se dice de nosotros ahí fuera.
Hasta hace unos años esto era sencillo en el mundo offline: hay agencias que cobran por enviar unos estupendos clippings (resúmenes de prensa) con el impacto de nuestra marca y casi casi el valor monetario de cada aparición. En Internet todo es distinto y, lo mejor, es que las herramientas son, en su mayoría, gratuitas. Miren por ejemplo WhosTalkin, un buscador que acaba de salir de beta y que se dedica a trillar blogs, redes, servicios de vídeo, fotos, etiquetas y noticias para que en poco más de un golpe de pantalla pueda usted saber todo lo que se dice sobre una persona, su empresa o la competencia.
Ahora queda por decidir qué conversaciones son relevantes y quiénes se dedican sólo a gritar.
¿Estaban ustedes de buen humor? Pues ya me ocupo yo de arruinarles el día. A poco que abran su lector de rss seguro que leen un par de reportes sobre el estado semi comatoso por el que atraviesa el mundillo de la Prensa. Despidos, cierres, ajustes… todo suena feo para un sector que está sufriendo de forma intensa la crisis.
En toda esta avalancha de mal rollo el sector de la tecnología parecía más o menos indemne: periodistas hiperespecializados y un segmento en crecimiento frente al marasmo del resto del horizonte. Pues el espejismo también se agota entre los expertos en esto de la sociedad de la información y las nuevas tecnologías: empiezan los recortes también entre nosotros.
Si se ven con ánimo, pasen a digerir este vídeo de Cnet en el que se analiza (muy levemente) algún caso del otro lado del océano: puestos fijos que se convierten en colaboraciones y sueldos que mutan en cobro por palabras. Y de fondo una pregunta evidente ¿Se pueden conseguir contenidos de calidad cuando se cambian redactores por freelances y se compite en precio a la baja? ¿Vale lo mismo un periodista que vive del trabajo y paga facturas que un blogger bisoño y entusiasta sin hipoteca? ¿A alguien le importan los contenidos o vale con rellenar los huecos que quedan entre las escasas inserciones de publicidad?
El vídeo, totalmente deprimente, destila una duda amarga sobre el futuro de una parte importante de la industria de los contenidos. ¿Se imaginan un horizonte sin corresponsalías, con una red sólo de colaboradores a la pieza y que privilegie cantidad sobre experiencia?

¿Es este el futuro del periodismo impreso? La imagen la he tomado esta mañana a las puertas de la redacción, y si ha de aceptarse como presagio de la utilidad que en el futuro tendrá la prensa de papel, podemos ir preparándonos. “Al medio digital no le pasará eso nunca, no nos quedamos viejos a las 24 horas, durante un puente podrás seguir leyéndonos aunque no vayas a la oficina”, dirán los más optimistas. Y no les falta razón, los bits no se mojan.
La prensa digital avanza, es un hecho que confirman hasta las más negras estadísticas. Vean si no el último informe del Comite para la Protección de Periodistas, que asegura que durante el último año se encarcelaron a más reporteros de Internet que a aquellos que trabajan para cualquier otro tipo de medios. No se ustedes, pero si para reafirmar nuestro avance cada vez más compañeros tienen que protagonizar imágenes como la de abajo, batiendo al resto de medios, a mi que me borren.

Y es que mi sensación es que los periodistas online no atraen ahora la atención de los gobiernos represivos porque sean más influyentes y poderosos, que algunos lo son, sino porque simplemente estamos más desprotegidos. Mucho más. Informar en Internet parece no ser lo mismo que hacerlo en un papel manchado de tinta, aquí en la Red se puede censurar una imagen de hace 30 años que puedes encontrar en cualquier tienda de discos, puedes ser condenado por comentar una campaña contra una sociedad de derechos o simplemente ofrecer enlaces.
Pese a que blogs, portales, medios digitales profesionales, WebTVs, twitteros, podcasters y videocasters (¿es necesatrio que siga?) reúnen muchos más lectores que el agregado de la prensa tradicional, cobramos menos que nuestros compañeros de otros formatos, y además estamos peor considerados dentro de la profesión y entre los anunciantes. Y encima apaleados. Para que luego digan que no tenemos vocación y nos confundan con informáticos porque usamos el ordenador.