Rafa, aquí te mando la CARTA AL DIRECTOR sobre ecología y medio ambiente y en la que el primo de Rajoy ocupa un papel estelar. Tal y como te comenté en su día, la misiva debería ir firmada por alguien de las Juventudes Socialistas que esté entre los 18 y 21 años, por aquello de dar el perfil idóneo y acorde al contenido de la carta. A ver si mañana puedo enviarte la de la Ley de Dependencia. Aún tengo que hablar con Tierraseca para saber en qué situación está la aplicación del texto legal. Ya me contarás”.
Este correo que leen ustedes podría ser perfectamente inocente, una triquiñuela de campaña más, si no fuera porque su remitente es un poco torpe con el correo electrónico. La intención de nuestro protagonista era hacer aparecer en prensa una carta que había escrito él mismo y que tenía que hacer firmar a alguien joven, que este año ejerciera por primera vez su derecho de voto en las generales, una jugarreta casi infantil en el fragor de la batalla electoral.
Maximino Rodríguez (jefe de prensa de la Subdelegación del gobierno en Guadalajara) quería mandar este mensaje al jefe de prensa del grupo municipal socialista pero le traicionaron los dedos. Y su mensaje ha llegado, vaya por dios, a todos los medios de comunicación de la provincia que, obviamente, han tardado apenas unos segundos en publicar el descuido. El pobre Maximino se ha visto forzado a dimitir (no es la primera vez que se le despista un correo) y ahora el PP pide la cabeza de su jefe.
Pequeñas miserias del periodismo y la tecnología. Por cierto, la dichosa carta versaba sobre “el primo de Rajoy y otras lindezas”.

¿Cómo sería Gmail si lo hubiera diseñado Microsoft? ¿Pueden imaginarlo? En GoogleBlogoscoped han hecho el esfuerzo y les ha salido un mutante. No se pierdan la evolución de un interfaz a otro.
Petko Petkov, un hacker bastante activo últimamente, alerta sobre un problema de seguridad que afecta a todos los usuarios del servicio de correo de Google. Según explica, y han podido confirmar en ZDNET.com, es posible crear una página que, al ser visitada estando registrado en Gmail, creará un nuevo filtro en tu cuenta. Esta regla de correo puede determinar que todos tus mensajes recibidos vayan a la papelera de reciclaje, que se reenvíen a un correo del atacante o cualquier otra acción. Dicen en Cnet que los usuarios de Firefox con la extensión Noscript instalada están a salvo. En todo caso, no es mal momento para revisar tu lista de filtros, y si ves alguno raro, eliminarlo. Petkov no da muchos detalles sobre el hack para dar tiempo a Google a arreglarlo, pero otros pudieron descubrirlo y utilizarlo antes.
El correo electrónico está en bancarrota, las nuevas vías de comunicación se abren paso en la Red dejando a esta herramienta pionera un papel residual en la comunicación entre personas. ¿Cierto? Por aquí sigue siendo indispensable consultar las cuentas de correo cada pocas horas, pero es algo que debe convivir con el lector de feeds y la mensajería instantánea, la consulta de blogs e incluso el teléfono. Aún así, es posible que el mail tenga los días contados, ahí van algunos de los motivos…
- Los mensajes no solicitados. El spam ha alejado a muchos internautas de primera hornada de una tecnología que muchos consideran la primera killer application.
- La integración en otras plataformas. Las redes sociales y otros servicios online incorporan en muchos casos sistemas de mensajería interna similares al mail que permiten a sus usuarios comunicarse sin tener que sufrir por ello el ataque de los spammers. Puedes probar a lanzar mensajes no solicitados en MySpace y puede que no te pase nada, pero en Facebook te quedarás sin cuenta antes de poder decir Viagra.
- La sindicación de contenidos. El correo electrónico se ha utilizado mucho para el envío de notas de prensa y la suscripción a boletines de noticias, una funcionalidad que se ve sobrepasada de largo por el RSS. Un sistema que no sobrecarga tu ordenador y te que permite recibir solo la información que realmente te interesa.
- Lo que nos interesa pesa más. Hace años las tonterías que nos intercambiábamos por correo electrónico eran textos que pesaban poco, imágenes en todo caso. Pero vivimos ahora la explosión del vídeo, y cuando queremos que otra persona vea uno que nos interesa lo colgamos en YouTube si alguien no lo ha hecho antes. Y si no es un vídeo, publicamos el archivo en cualquiera de los servicios que alojan ficheros de forma gratuita y anónima. Las cuentas de correo y el tamaño máximo de los mensajes que permiten han crecido, pero no tanto.
- Otras formas de comunicación. Mensajería instantánea, blogs, foros… La sensación es que cuanto más joven es el internauta más utiliza estas nuevas herramientas para comunicarse y menos recurre al viejo correo para hacer llegar su mensaje.
- El exceso de texto y confianza. La gente está tan preocupada por no quedar mal al escribir a gente que no conoce que extiende sus mensajes demasiado con fórmulas amistosas que normalmente sólo utilizaría un amigo o alguien de tu familia.
Lo más preocupante es el spam, la competencia de otras herramientas es sana y puede liberar al email de ciertos mensajes. Por si estamos vendiendo la piel del oso antes de matarlo aquí queda una breve guía sobre cómo seguir utilizando tus cuentas sin volverte loco. Ya lo enterraremos cuando muera.
(No se fíen del titular es una impostura). Ya saben lo que disfrutamos de una estadística por estos lares y este estudio de hoy no tiene desperdicio: dice su titular que Gmail sigue siendo el tercer gestor de correo de Internet a pesar de haber escalado un 17% su trozo del pastel entre los meses de febrero (cuando se abrió masivamente al público) y abril. Hotwise afirma que, a día de hoy Yahoo Mail sigue teniendo 13 veces la cuota de mercado del buzón de Google que tampoco alcanza a Hotmail, seis veces superior.
Pero las buenas noticias son otras: tener una cuenta de Gmail coloca a sus usuarios entre la elite (ríanse conmigo): resulta que, de media, los usuarios del correo de Google son más jóvenes y ganan más dinero (un 18% tiene unos ingresos superiores a los 100.000 dólares anuales frente al 15% de Hotmail y al 13% de Yahoo).
Si se cuenta usted entre los premiados, reciba nuestra más sincera felicitación.
Mi primera cuenta de correo debía de tener poco más de un mega de capacidad y no recuerdo haberlo llenado. Siempre la usé como un buzón del que sacaba las cartas y dejaba espacio libre para los siguientes mensajes. Esto fue norma durante años.
Pero luego llegó Gmail y el concepto de correo electrónico cambió por completo, el buzón dejó de ser el sitio al que llegan los correos para convertirse en el almacén en el que se archivan. Aquel giga de Google fue una revolución que provocó un terremoto en todo el sector. Esas cuentas de correo, que ahora son libres, se cotizaban hasta en eBay: parecían infinitas. Pero resultó que no lo eran: no son pocos los que consiguieron llenarlos y empezaron a pedir más espacio para sus ‘almacenes de correo’.
Y, visto que a algunos se les ha quedado cortos los casi 3 gigas de Gmail, Google está trabajando sobre la idea de ofrecer un servicio ‘Premium’ de pago con aún más capacidad: unos 25 gigas por cuenta.
A mi, honestamente, no me escribe tanta gente. ☹
Recibir cada mañana ofertas para alargarse el pene es muy pesado. Tanto como someterse a la tortura de leer perturbadores métodos para reducir perímetro abdominal o promesas de una vida sexual titánica. Es lo que tiene el spam, que te amarga los desayunos.
Pero servidor, que nunca pensó que estos correos podían pesar más allá de la papelera del buzón, se ha dado de bruces con este delirante artículo en el que se asegura que tanto spam puede acabar afectando al ego de sus receptores. Tanto método adelgazante y tanta comparativa de calibre genital resulta que acaba generando inseguridades entre el personal más proclive a los zarandeos.
“Puede afectar a tus emociones y a tu nivel de nervios” asevera el profesor de psicología Jeffrey T. Parsons mientras que Ms. Fitzgerald, ejecutiva de marketing, alerta contra esta invasión de la intimidad a la que “no hay duda de que acabas reaccionando emocionalmente”.
¿Si? ¿Seguro? El 99% del ‘spam’ se manda sin criterios de ingeniería social ni bases de datos contrastadas. Vamos, que nadie sabe sus medidas. Así que no se me deprima, le guardaremos el secreto.
Si se han fijado, la mayoría de los teléfonos móviles tienen, en su servicio de SMS, unas plantillas predeterminadas para ahorrarnos escribir mensajes muchas veces idénticos. Ahí están esos de “Llegaré a las …” o “Estoy reunido luego te llamo” e incluso ese tiernísimo “Te quiero”.
Estos útiles recursos no son más que levísimas mentiras que no alteran en exceso nuestra conciencia. No lo decimos nosotros, según un reciente estudio de Friends Provident un 74% de ustedes aseguran que es más fácil mentirle a sus seres queridos escondidos detrás de la tecnología. Es más, la mitad de estos impostores asegura sentirse menos culpable cuando no engaña a la cara sino que usa los meandros de la telefonía móvil, el correo electrónico o los SMS para aliñarle la verdad a sus próximos.
Esta encuesta revela que 8 de cada 10 personas cuela alguna mentira al día y, de estos, más de un 70% se sirve de las nuevas tecnologías para falsear la realidad. El correo electrónico y los SMS son los medios favoritos a la hora de enmascarar las imposturas (con un 27% de seguidores) frente a la telefonía móvil a la que sólo recurren el 20% de los mentirosos.
Las víctimas favoritas de nuestras mentiras, lo han adivinado, son nuestros jefes y compañeros de trabajo a los que colamos invenciones sobre nuestro estado de salud o el resultado de una tarea. Pero no se crean, a los seres queridos les reservamos medias verdades sobre nuestro peso, el aspecto que presentan, lo que nos hemos gastado en ropa o lo mucho que hemos bebido.
Así que ya saben, si en el próximo SMS que haga vibrar su móvil sólo pone ‘Te Quiero’, no se crea que su interlocutor anda mudo de emoción. Sospeche de sus sentimientos y plantéese que sólo ha escogido un mensaje predeterminado.
Mire a su alrededor, busque a un adolescente y ahora eche un ojo a su pantalla de ordenador. Compárela con la suya: efectivamente usted usa su cliente de correo mientras que el púber tiene media docena de ventanas de mensajería instantánea abiertas a la vez.
No es fácil deducir que los más jóvenes usan mucho más que sus mayores este tipo de canales de comunicación pero los de AOL querían confirmarlo y han hecho uno de esos estudios estadísticos perfectamente prescindibles sobre usos de la Red en los que los titulares son obvios pero que siempre nos regalan alguna píldora.
Permítanme saltarme los lugares comunes que ustedes ya se temen para ir directamente a dos datos de esos que confirman el abismo generacional entre un chaval y su padre: según esta encuesta un quinto de los adolescentes ha usado los sistemas de mensajería para proponer o aceptar una cita. Si esto ya les parece sofisticado anímense con la siguiente línea: un 16% de los jóvenes ha recurrido al Messenger para ponerle punto final a una relación amorosa.
Por cierto, mayores y pequeños tienen algo en común; a la hora de compartir noticias de cierto calado (o gravedad) ambos grupos de edad recurren al teléfono como medio de interacción.
Así que a sabe, si va a comentarle algo a su sobrinito no le mande un correo, abra una ventana de GTalk. Pero recuerde que si va a informarle de que se ha quedado sin aguinaldo este año, llámele al móvil.
En la Red vamos dejando nuestro rastro, vamos esbozando un perfil de nosotros mismos en cada uno de los servicios que usamos. En cada herramienta nos abocetamos de forma consciente y enseñamos una parte de lo que somos o de lo que queremos ser. Internet nos ofrece la posibilidad de cosernos una identidad a la medida de la realidad o de los deseos.
Pero este horizonte de posibilidades genera una enorme dispersión del yo: estamos a la vez en MySpace, Flickr, Vox, WordPress, Picasa, Gmail, .Mac y así, más que definir una personalidad, podemos difuminarnos.
Sobre esta premisa se han puesto a trabajar en FindMeOn, un producto (todavía en Beta) que nos deja agrupar bajo un solo perfil todo aquello que somos y ofrecerlo a nuestra comunidad a modo de “˜credencial”™.