La sindicación de contenidos ha cambiado radicalmente el modo en que muchos nos movemos por Internet y consumimos información. No se trata de una tecnología complicada, se puede utilizar en todas las plataformas con clientes de todo tipo, pero sus extensión más allá de los fanáticos de la tecnología es aún bastante escasa en todas sus formas (texto, vídeo, sonido). Apple le dio un buen empujón al podcast y al videocast con su inclusión en iTunes, pero ambos siguen siendo grandes desconocidos para las masas. No es de extrañar que de vez en cuando quienes conocen su utilidad se descuelguen con artículos explicativos que auguran un gran futuro a esta cómoda forma de surcar la red, pero lo cierto es que la cosa no acaba de cuajar, sólo el dos por ciento de los internautas usa RSS, según Forrester.
Muchas eran las esperanzas puestas en la inclusión de la sindicación en el nuevo navegador de Microsoft, pero el lanzamiento de IE7 todavía no ha supuesto una popularización de esta tecnología. En Wired sitúan ahora la mirada en la llegada de Windows Vista, pues el nuevo sistema operativo de Microsoft integra el RSS y facilita su uso, haciéndolo más transparente para el usuario. Éste, en realidad, no quiere saber si lo que hay detrás del sistema de avisos automáticos que le informa sobre la previsión del tiempo o las cotizaciones bursátiles es un archivo HTML o XML o lo que RSS significa. Sólo desea que le pongan las cosas fáciles, mal pintan las cosas para la sindicación si no se entiende que el común de los mortales no está dispuesto a complicarse la vida.
La primera dificultad es desde mi punto de vista semántica, y tiene que ver con el dichoso nombre de la cosa, que gustosamente sustituiría por ’suscripción’. El usuario medio de tecnoogías tardó un buen tiempo en aprender lo que era un MP3, pero incluso ese término pierde sentido con la popularización de la descarga a través de Internet, con los servicios legales que utilizan otros formatos diferentes y en los que se habla simplemente de la esencia, la descarga de música. Con el nombre de RSS debería pasar lo mismo, desaparecer como consecuencia de una adopción generalizada. Que muera el término y que cada uno defina la sindicación de acuerdo con el uso que le da, que las siglas queden relegadas a los técnicos y la utilidad de este sistema llegue a las masas, esa si sería una buena noticia para el RSS. Si Vista echa una mano para lograrlo, bienvenido sea.
Seguro que muchos publicistas y responsables de marketing estarían dispuestos a asegurar que no hay mala publicidad, ya que todo el ruido asegura promoción. La marca que más partido sabe sacar a este tipo de marketing incontrolado es Apple que gracias a un enorme número de fanáticos seguidores consigue estar de forma permanente en las portadas gracias a las novedades de la empresa, pero sobre todo, gracias a un flujo constante de rumores, anhelos y discusiones peregrinas.
Pero a veces el ruido se te va de las manos y te pegas un tiro en un pie, cuando por ejemplo, persigues a tres “˜bloggers”™ por filtrar información de tu empresa o cuando, como ahora, empiezas a mandar esas cartas tan poco elegantes de “˜cease and desist”™.
Según conocemos hoy, Apple se acaba de erigir en propietario de todo lo que suene a “˜Pod”™ y ha pedido a todas aquellas compañías que usan este término que dejen de hacerlo o tendrán que verse en los tribunales. Varias empresas que usan el término “˜podcast”™ han recibido una comunicación de Apple en la que los de la manzana aseguran que el uso de esta palabra viola su marca registrada y les conmina a cambiar de nombre.
Cierto es que el término “˜podcast”™ se deriva de iPod, pero quizá Apple se esté extralimitando en su celo tal y, cómo comenta Jason Calacanis, Jobs debería dejar a la gente quedarse con el Pod y mantener el iPod ya que sino empezará a generar mucha publicidad a empresas terceras por este torpe gesto. Robert Scoble por su lado se pregunta si Apple también denunciará a su empresa, mientras que en Engadget le recomiendan a los de la manzana que se alegren de que la gallina de los huevos de oro les siga sonriendo ya que seguro que hay quien no parpadearía para imponer otros términos como zunecast o zencast.

Gretchen Vogelzang tiene dos hijos y Paige Heninger cuenta con cinco vástagos. Ambas viven en los alrededores de Washington y tienen tiempo suficiente como para lanzar cada dos semanas su podcast. ¿Temática? Vida familiar, consejos maritales y avatares domésticos. Esta semana lanzan la 63 edición y cuentan con una legión de 300.000 seguidores. Un éxito de tal calibre les ha asegurado un patrocinador que va a aflojar 100.000 dólares por acompañarlas durante un año. ¿Quién es el pagador? Dixie, una marca de platos y cubiertos desechables. Una demostración más de que el dinero vuelve a la Red…
vía: PointBlog > Usa Today
Hay maneras y maneras de relacionarse con la comunidad de internautas. Hay diferentes medios de entender la famosa conversación y será con el tiempo cuando alguno de estos métodos se imponga al resto. Sin querer comparar, ni poner bajo un mismo plano, sólo como mero resumen de lecturas de los últimos días, nos permitimos extractar dos cositas.
Dentro de nuestras fronteras la brigada de Bautista se plantea empezar a cobrar por los podcast. Nada oficial por ahora, apenas un par de entradas sobre el tema pero cierta sensación de que la SGAE ha encontrado por aquí una nueva manera de hacer negocio.
Reuters por su parte empezará a liberar la distribución de sus contenidos de vídeo (especialmente los de ‘última hora’) a todos sus afiliados para que lo cuelguen en sus páginas, blogs y medios. El programa es gratuito y se financiará gracias a la publicidad (habrá una cuota de abono para ahorrarse los anuncios).
Un problema me ha confirmado que sufro de una dependencia (más). No tengo Internet en casa, mi línea telefónica ha sufrido una avería, y mi operador ““ ya les diré cual si la cosa se prolonga demasiado- no ha sido capaz de arreglarla desde que di la alerta. Para colmo no tengo saldo en el móvil y tendré que acudir a un cajero para recargarlo. Bajan las luces. Nerviosismo contenido. Sonidos de violines. Ñi, ñi, ñi”¦(para ambientarse recuerde cualquier película de miedo).
He asumido la Red como parte de mi sistema, el ordenador pierde gran parte de su utilidad cuando se desliga de ella. Y aunque no sea noticia (¿debe un aprendiz de periodista serlo?), esto de encontrarse con las incomodidades de los desconectados pues cómo que no hace ninguna gracia.
Alerta roja, es hora de sugerir soluciones y se ha encendido la lucecita. ¿Habrá pensando el señor Varsavsky en la posibilidad de cobrar a las operadoras sus puntos de acceso para que desconectados eventuales como yo puedan seguir funcionando? Me habría sacado del apuro que en “˜Atención al Cliente”™ me hubieran dicho: “Señor Fernández mientras resolvemos la incidencia puede usted usar una red alternativa, tome nota de cómo configurar su ordenador”?. Mi router inalámbrico volvería a ser útil. ¿Ciencia ficción? Depende, entre otras cosas, de la solidaridad de los vecinos. A lo mejor es posible. En el SIMO el stand de fon era uno de los más concurridos.
Y hablando de la feria tecnológica, mañana a mediodía en el espacio que la Cadena SER tiene en el pabellón 8, Ícaro y el que les habla estarán encantados de contar con su presencia en una presentación / charla sobre dos productos de esta casa: el podcast y la revista multimedia EP3. Estaremos encantados de conoceros.
Nota: gracias a mi compañero de batalla por la trascripción de esta “˜post”™. Por cierto, ¿Han probado a pronunciar el plural de esta palabra? Utilicemos mejor el término “˜entradas”™.
