La industria del ocio está en crisis. Ya ni nos acordamos de la última vez que el cine, la música, la danza o el teatro salieron a la palestra a dar buenas noticias. ¿Toda la industria se hunde (o llora)? Pues no, hay un rincón de irreductibles que han presentado, un año más, un final de ejercicio más que apañadito. ¿Y quienes son estos valientes? Pues unos que se dedican a un sector modesto, sin casi presencia en los medios y con bastante mala imagen.
El consumo de videojuegos alcanzó los 863 millones de euros en 2005, superando sus propias cifras en más de un 16%. Según los datos facilitados hoy por la patronal, lo que ha espoleado al sector durante el pasado año ha sido el incremento experimentado en las ventas de consolas, con un aumento del 14% en el número de unidades vendidas (hasta superar los dos millones de máquinas). Nada extraño, ya que el año pasado se presentaron, por citar dos, la PSP y la 360.
Siguiendo con la nota de prensa, el consumo de videojuegos supone el 35% del total del consumo de ocio audiovisual, situándose por delante de la taquilla de cine, la música grabada y las películas de vídeo. Las reinas son las consolas, con más de un 80% de la tarta frente al PC y una vez a los mandos, lo que más gusta a nuestros compatriotas son los títulos de acción, seguidos por los de aventuras y los de carreras.
A lo tonto, los marcianitos emplean a 5.000 personas. ¿En este sector no hay piratería? Ejem…
Diazepam, metadona, codeina… cada vez son más los medicamentos que se venden de manera más o menos libre en la Red. Según el organismo internacional encargado del control de los estupefacientes, la gran farmacia clandestina de Internet hace cada vez más caja gracias al éxito del ’spam’.
En su informe resumen de 2005 pide a los gobiernos una mayor y mejor aromización legislativa para evitar, por ejemplo, casos como el de Tailandia, país en el que se intervinieron más de un millón de comprimidos de Diazepam (un potente tranquilizante) en 2004. Si ya es grave el tráfico de este tipo de sustancias, peor es saber que muchos de estos químicos son malas copias o, directamente, falsos medicamentos.
Los cálculos de la OICS son alarmantes, una farmacia ‘online’ realizaría a día de hoy muchas más operaciones que una tradicional gracias a, sobre todo, el mercado de Estados Unidos. La cadena se cierra allí pero se abre en las zonas productoras (el Caribe y Méjico) y los países que alojan estos negocios opacos (China, Pakistán o Tailandia).
La factura que pagan los norteamericanos alcanza de lejos los centenares de millones de dólares, visto que los consumidores de este tipo de sustancias están dispuestos a pagar hasta 18 veces más por los químicos. Esto, por desgracia, si que es un negocio próspero y global.
Vía > Liberation
Un nuevo ejemplo de que la aparición del software libre y las licencias de Creative Commons está cambiando el mundo de la propiedad intelectual y descoloca a quienes se aferran a antiguos modelos. Gervase Markham gestiona para la Fundación Mozilla temas relativos a licencias del software. Recibió una llamada de las autoridades británicas preguntando si era legal vender copias de Firefox, a lo que éste respondió que si. A su interlocutor se le rompieron los esquemas…
…No puedo creer que su compañía pueda permitir que la gente se enriquezca de algo a lo que dan acceso libre (…). Hace virtualmente imposible para nosotros, desde un punto de vista práctico, hacer que se respeten las leyes británicas contra la piratería, y hace más dificil que podamos decir a las empresas qué es o no legal.
No entiendo (Markham tampoco) por qué vender copias de Firefox dificulta la lucha contra la piratería, la libertad de la licencia se refiere a todo. Si no se realizan modificaciones al software me parecería un engaño -convencer a alguien para que pague por algo que es gratis-, más que un atentado contra las leyes de propiedad intelectual. Pero la cosa no queda ahí. Las autoridades le preguntaron al responsable de Mozilla cómo podía probar éste su vínculo con la organización, y el respondió que si era quien respondía la dirección de correo licensing@mozilla.org sería por algo.
Vía>Times Online
La compañía especializada en seguridad S21sec ha pasado un 2005 movidito, según el informe que han presentado hoy en Madrid a lo largo de los últimos meses (desde marzo a enero) han detectado y solucionado 609 casos de fraude online. Esto se resume en dos casos diarios (en su mayoría de phishing) con picos de absoluto vértigo, como el mes de octubre en el que combatieron contra más de 150 intentos de ataque.
En un negocio como el de la seguridad los activos fundamentales son la confianza y la agilidad: cada uno de estos casos se solucionó, de media, en menos de dos días, lo que supone detectar, comunicar y cerrar sitios con vocación delictiva a lo largo y ancho de todo el mundo a cualquier hora y en cualquier idioma (gracias, cuentan, al apoyo de la red de Verisgn). Cerrar una página en España es fácil, pero no lo es tanto en Corea (o Francia”¦)
Los detalles del informe los podéis consulta en el web de la compañía. En el turno de preguntas se han comentado un par de detalles significativos sobre el lado oscuro de la Red: en contra de lo que pueda parecer el negocio del fraude online vive su mejor momento ahora, las cantidades de dinero que se mueven son cada vez mayores. Dos ejemplos, las mulas, personas encargadas de “˜cobrar”™ el dinero de los ataques pueden embolsarse entre 1.000 y 4.000 euros al mes. Sin duda es un trabajo de riesgo, pero la cantidad, estaremos de acuerdo, no está mal si todo lo que tienes que hacer es mirar tu pantalla”¦
Otro sueldo majo es el que cobran los programadores. Si antes un “˜sploid”™ se cobraba a unos 500 dólares, ahora esa cifra se ha multiplicado por 7. 3.500 dólares por un programita”¦.
Esto de la orilla peligrosa ha perdido todo su romanticismo, nada de chavales jugando a piratas, el perfil de los ciberdilencuentes es mucho más gris: profesional, de unos 40 años y asalariado.
Hay días en las que lo mejor que puedes hacer es quedarte en la cama. Para los jefes de la SGAE hoy es una de esas jornadas en las que no te sale nada ni medio bien. La Comisión Europea ha expedientado a la Confederación Internacional de Sociedades de Autores y Compositores (CISAC) y a sus miembros en el Espacio Económico Europeo -en el caso de España, nuestros amigos de la Sociedad General de Autores y Editores- por prácticas restrictivas en la venta de licencias para descargar música en Internet y para otros nuevos formatos como las retransmisiones por cable o por satélite.
No se pierdan el comunicado oficial.
Si a esto le sumamos su facilidad para confundir términos (y dar pasos atrás para algarabía general), y el ímpetu de sus portavoces nos sale un resultado pavoroso”¦ A ver si mañana tienen mejor día y consiguen un buen abogado para salir de este entuerto.
Una persona que trabaja en el departamento de I+D de una compañía tecnológica me comentó durante una entrevista que las patentes sobre métodos o modos de hacer las cosas que parecen evidentes pueden parecer estúpidos, pero tienen su utilidad. Al parecer muchas empresas logran registrar cosas que son de uso común y, aunque raras veces las reivindican cuando alguien usa esas ‘innovaciones’ sin permiso, pueden intercambiarse con otras compañías que tienen patentes similares. “Yo te dejo crear un sistema antispam, que lo tengo patentado, si tu me permites utilizar tu tecnología sobre el clic del ratón“.
La patente que ahora solicita la operadora Cingular se refiere a métodos para insertar emoticones en los teléfonos móviles a través de un atajo en el teclado que permite elegir entre varios emoticones. Éstos fueron ya objeto de patente en 2001 y la reacción de los internautas fue inmediata, pero en el caso de Cingular el tema ha pasado más desapercibido. Puede que esta sea también una de esas patentes destinadas al intercambio, en The Register hay quien dice que no tiene tanta importancia. Sea así o no, ¿no es esto crear trabas para el sector? ¿Es este sistema de patentes eficiente? ¿No sería mejor que sólo fuera patentable aquello que constituye una verdadera innovación?
Bill Gates predijo hace dos años en el Foro Ecomómico Mundial que el spam desaparecería en un plazo de dos años. No lo dijo este fin de semana, no, sino en la reunión de 2004, por lo que su bola de cristal falló, el spam está más vivo que nunca. No contento con ello, el pasado viernes volvió a enfundarse el traje de Juan Dámaso en Davos para anunciar que en una década China e India rebajarán sus niveles de piratería hasta alcanzar los que sufren EE UU o Europa. A veces las previsiones erroneas se puede corregir pero, ¿no es más divertido jugar a los Euromillones? Bueno no, que el señor Gates ya está surtido de dólares, y afortunadamente se dedica más a dar (500 millones para combatir la tuberculosis, lo último) que a recibir. Mejor así, que siga con esa elogiable labor humanitaria, mire de vez en cuando su bola y deje los sorteos para nosotros que lo necesitamos mucho más.
A propósito de lograr presencia en China, las grandes empresas de Internet están cogiéndole el gusto a esto de violar derechos para respetar leyes. La frase puede parecer un contrasentido, pero es una norma bastante habitual: igual que mi derecho a una vivienda digna se viola para respetar la ley del libre mercado, Google censura a su buscador para respetar las leyes locales chinas y, de paso, ganarse un dinerillo.
El buscador, que no está solo en el vergonzoso registro de compañías que colaboran con el régimen de Pekín, ha sido llamado junto a Cisco, Microsoft y Yahoo! a declarar en una audiencia en el Congreso de EE UU. Qué amables. Imagino lo que les podría haber sucedido si en lugar de china hubieran prestado sus recursos tecnológicos, digamos, a Cuba o Corea del Norte.
Sergey Brin, uno de los fundadores de Google, dice que la censura de su buscador en China es una medida “dolorosa” para su compañía. Estoy seguro que duele mucho menos que vivir en una dictadura y ver cómo los supuestos demócratas colaboran con ella. En homenaje a Mae West y a la honestidad, Google debería cambiar su lema: ‘don’t be evil, be worst’.
“El mercado de la música será mayor en 2010 de lo que es ahora”, el que habla es el presidente de EMI, Eric Nicoli, que considera que las descargas (legales) cubrirán las pérdidas a las que se ve abocado el sector de los discos compactos. En una entrevista con Reuters, Nicoli confía en que el ritmo de crecimiento de este mercado siga creciendo, “hemos visto como se ha triplicado el año pasado y apenas si hemos empezado”, asegura a la vez que augura nuevos modelos de negocio (y constata que los modelos basados en suscripciones o las descargas a móviles no acaban de despegar).
Aquí en España la SGAE reconoce hoy que “el mercado discográfico se recupera gracias a los servicios digitales” ya que la venta de CDs ha caído pero ha subido el impacto comercial de los politonos.
La verdad es que el éxito de la venta de canciones es imparable, según Nielsen NetRatings, el tráfico de iTunes ha crecido un 241% sólo a lo largo del pasado 2005 y no parece que el fenómeno vaya a decaer, ya que son chavales de entre 12 y 17 años los que pasan más tiempo en la tienda de Apple. Parece que Kiko Veneno llevaba razón, “nunca ha habido tanto amor por la música”?, ahora sólo toca encontrar el modelo adecuado para que nadie se queje.
Spielberg tiene que estar muy, pero que muy contento, pues su película Munich, que podría haber ganado varios premios de la academia de cine de Reino Unido, no ha conseguido ni una nominación. La culpa no es del debate que ha generado la obra, sino de las restricciones tecnológicas puestas en el DVD que se distribuyó a los votantes. El disco sólo se pueden ver con un reproductor especial que también se entrega a los miembros de la academia, lo que ya de por si dificulta la visualización de la obra, pero la cosa no queda ahí.
Cuenta Cory Doctorow que la tecnología DRM que incorporaban los DVDs fija que sólo puedan ser reproducidos por aparatos de la zona 1, la de EE UU y Canadá, mientras que los reproductores comprados en Europa sólo reproducen discos de la zona 2. Algunos miembros de la academia británica residen en EE UU pero, como los de Reino Unido, no pudieron ver la película, porque el DVD enviado estaba preparado para las televisiones europeas, que usan el sistema PAL, y no el NTSC estadounidense.
El resultado es que Munich se queda sin premios de la academia británica, un mal trago para el director y el estudio, que sufren así en propias carnes los efectos de las tecnologías anticopia que a diario sufren los consumidores.
