Quiénes somos

Doce teras, pero en papel

hora que parece que un juez va a obligar a Google a revelar un cerro de datos personales a Viacom, quizá ha llegado el momento de ponerse creativo con los métodos de entrega.
Según la petición, Google tiene que suministrar los datos de todos y cada uno de los vídeos que han pasado por YouTube y sus métricas de uso. Esto, como entenderán, es un montón de información, mucha de ella comprometida y, no me lo negarán, otro tanto inútil.
Viacom intenta probar que YouTube es un ingenio maligno diseñado para el delito. Es una opinión, sin duda. Pero quizá Google debería estirar su sentido del humor y entregar toda esta pila de logs en un formato innovador. El total de datos que piden los demandantes suma 12 terabytes. Yo estoy totalmente de acuerdo con este artículo, lo suyo sería llevárselos a Viacom en papel.
Impresos, todo un acto de desobediencia ciudadana ante un abuso manifiesto. Algo así como toda la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos de datos de tráfico y usuarios vídeo a vídeo. No me digan que no le daría un sabor diferente al juicio. Por cierto, el juez no ha precisado la forma de entrega. Sonrían, si Google se pone gracioso, sería posible.

04 de Julio, 2008 por Ícaro Moyano Díaz
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Cinco palabras por 12 dólares

Los productores de contenidos tienen derecho a ser remunerados por su trabajo. De acuerdo. Los sistemas tradicionales de compensación a los autores ya no son válidos. Correcto. Hay que buscar caminos alternativos. Efectivamente. Pero es que hay alternativas que son para echarse a llorar. Vean si no el camino emprendido por Associated Press, que en su tira y afloja por el uso de sus noticias en páginas web ha decidido establecer una lista de tarifas. Los bloggers que quieran citar unos párrafos de la agencia de noticias deben acudir antes a un formulario y pagar por la osadía de contar a otros lo que leyeron o vieron en los cables de AP. 12,5$ por entre 5 y 25 palabras, 17,50$ por entre 26 y 50, 25$ por entre 51 y 100. Más allá de las 251 palabras se establece una especie de tarifa plana por 100 dólares, con un máximo de 2000. Si esto no es perder los papeles que venga San Berners Lee y lo vea. ¿De verdad va en serio?

18 de Junio, 2008 por Pablo Fernández
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El porno contra la abuela de la Web

Usenet, el servicio de grupos de discusión que abrió la red al común de los mortales, será mutilado en EE UU. El acceso a uno de sus jerarquías más activas, alt.* será bloqueado por tres de los grandes proveedores del país (Verizon, Sprint y Time Warner) porque un fiscal de Nueva York que dice que esta rama de la veterana red de discusión está plagada de pornografía. Los orígenes de Usenet se remontan a finales de los años setenta. Las discusiones se organizaban en categorías y alt.* era y sigue siendo el cajón desastre donde uno podía encontrar casi de todo. Y si bien es cierto es que los primeros temas que colgaron de esta carpeta fueron alt.sex y alt.drugs, otros muchos han convertido durante más de dos décadas a este espacio en el más poblado y consultado de Usenet. Que los internautas estadounidenses no puedan seguir contribuyendo y consultando ese enorme repositorio de información no es una buena noticia. El lugar en el que nacieron los trolls, los emoticonos, las firmas y buena parte de la jerga que usamos, ha sido oscurecido.

17 de Junio, 2008 por Pablo Fernández
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Para hacer un recopilatorio

Si algo nos ha enseñado Internet es que tiene las mismas virtudes que los aceleradores químicos: potencia los incendios. Fíjense en todos esos adolescentes que, espoleados por las hormonas y la candidez, se dedican a mandarle a sus novias/os fotos picantonas sacadas con el móvil.
Ese gesto cargado de buena fe y confianza ciega se convierte en un paso hacia el abismo cuando los archivos empiezan a circular como la pólvora por el patio del instituto una vez que el amor se acaba o impera la estupidez.
Ya saben amiguitos y amiguitas, fíense, pero sean prudentes, tampoco hace falta que su nombre acabe siendo coreado por el claustro de profesores y la policía local. ¿No se lo creen? Pues pasen por aquí y vean que los hay más entusiastas, alguno hasta planeaban sacar un DVD con las mejores fotos de las chicas del colegio que ya zumbaban de buzón de correo en buzón de correo.

04 de Junio, 2008 por Ícaro Moyano Díaz
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Archivado en Derechos, Internet

Siempre con condiciones, claro

Si tu idea es buena, seguro que alguien es capaz de mejorarla. Si tu empresa funciona, llegará quien le saque aún más brillo. Si eres generoso, la comunidad te reportará beneficios.
La cultura del mashup ha dado a Internet una diferencia fundamental sobre el resto de los sectores económicos: cada proyecto es liderado por un equipo que ofrece a agentes externos la posibilidad de implementar funciones, servicios o herramientas que beben del código de origen pero ofrecen nuevas salidas.
Abundan los ejemplos, piensen por ejemplo en YouTube que, gracias a su API, se ha convertido en el señor indiscutible del sector del vídeo en Internet y ha permitido desarrollos externos absolutamente espectaculares.
Y ahora piensen en Flickr, el servicio de fotos más popular de la Red cuyo API ha permitido herramientas de todos los colores para gestionar imágenes, subirlas o navegar por el sitio.
La comunidad ha ofrecido así mejoras sustanciales o alternativas interesantes al tronco principal. Pero sin pasarse. El desarrollador de una de las mejores aplicaciones de escritorio para Flickr sobre Mac cuenta en su blog que la compañía ha suspendido su cuenta. Y así, de la noche a la mañana flickery ha desaparecido porque, dicen desde la empresa, les generaba demasiado tráfico.
¿Opciones? Muy pocas, el servicio ha dejado de funcionar y ahora toca renegociar con Flickr para que vuelvan a abrir su API a este servicio. Así, la cultura del mashup enseña la otra parte de la moneda: muy bonito lo de escribir aplicaciones estupendas pero en última instancia los que tienen la manilla del grifo no le deben explicaciones a nadie.

21 de Mayo, 2008 por Ícaro Moyano Díaz
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Certezas con chocolate

Ayer la SGAE presentó su informe de gestión del pasado año 2007 y todos los medios se hicieron eco de que ‘Paquito el Chocolatero’ ha sido la canción que más derechos de autor ha generado por actuaciones en vivo a la largo del pasado año.
Acostumbrados a leer titulares tremendistas provenientes de la casa del tío Teddy, la noticia era perfectamente amable y por completo anecdótica (excepto, claro, para la familia de Gustavo Pascual Falcó que se embolsa los derechos del tema de marras).
Pero quizá lo más relevante de la memoria anual de la empresa de gestión de derechos de autor no quedó del todo bien reflejado. Es más, la propia SGAE en su documento no acaba de darle excesivo brillo a la estupenda noticia de que el negocio de la música en España sigue yendo viento en popa.
No nos referimos (que también) al aumento de la recaudación de la empresa (cercana a un 7%) sino al espectacular crecimiento de los conciertos en vivo en España. El año pasado hubo un 21.6% más de actuaciones con respecto al ejercicio anterior, lo que confirma que la Industria de la música vive una temporada estupenda y que el cambio de modelo de negocio está dando frutos en caja: la gente paga por ir a conciertos y festivales .
Para una organización que se pasa el día entre lloros y amenazas, no es mal titular: la música va estupendamente.

07 de Mayo, 2008 por Ícaro Moyano Díaz
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¿Dónde se esconde el dinero?

Efectivamente, este año tampoco nos vamos a gastar un euro en plástico y ya van ya muchas temporadas en las que el dinero que solíamos invertir en discos redondos se queda en el limbo financiero. Y esto, señores, es un montón de panoja. Lo que abre una siguiente pregunta. ¿Dónde está toda esa pasta?
¿En que nos pulimos ahora el presupuesto que antes aflojábamos en CDs? Obviamente no todo lo reinvertimos en música digital: este producto es todavía minoritario y, sobre todo, es mucho más barato. Así que sigue quedando una suma por gastar. ¿Videojuegos? No parece del todo evidente que haya una traslación de inversión de una actividad de ocio a otra. ¿Cine? Sin duda no en sala, quizá los DVDs hayan reabsorbido parte del total, pero no la factura completa.
Así que, como recoge un estupendo artículo de ‘Esquire’, hay un montón de dinero que, o hemos dejado de gastar o está buscando mercado.

22 de Abril, 2008 por Ícaro Moyano Díaz
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Rebeldía y moralidad

Los cacharros tecnológicos están bien, pero son mejorables. Cojan el caso de las consolas de videojuegos: son máquinas fantásticas, pero están muy encorsetadas cuando salen de fábrica y suelen ir mejorando según pasa el tiempo. La primera Xbox, por ejemplo, era una caja estupenda y, una vez lograron “desbloquearla” se convirtió en un chisme muy superior en funcionalidades que hizo que sus propietarios le diesen mucho más (y mejor) uso.
Las compañías tienen el pesado empeño de llamar ‘hackers’ al conjunto de personas que se dedican a buscarle mejoras a los dispositivos, cuando en el fondo son usuarios implicados hasta las cejas en sacarle todo el jugo al producto que han comprado.
Una de las empresas que menos entiende el fenómeno es Sony, empeñada siempre en desactivar todas las mejores que la comunidad va integrando en sus consolas. El caso de la PSP es de los más significativos y al final de la sensación de que están jugando al ratón y al gato.
Pero parece que sutilmente van cambiando de rumbo o, al menos, intentando comprender  lo que piensan sus compradores y han lanzado una encuesta (que recoge Kotaku) en la que preguntan a sus clientes que les mueve a “modificar” la máquina de bolsillo. Las variables del cuestionario demuestran que Sony anda algo desenfocada en lo que incumbe a su público ya que entre las posibles respuestas que ofrecen como motivo para toquetear la PSP figuran argumentos como la “rebeldía” o la “moralidad”.
Será estupendo conocer los resultados y confirmar (aceptamos apuestas) que el principal motivo para tunear la portátil de Sony es que funciona mejor así.

10 de Abril, 2008 por Ícaro Moyano Díaz
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Errar el problema

Ustedes lo padecen a diario: la Industria de la música está empeñada en colarse en su ordenador para frenar esa oleada de material delictivo que se cuela desde Internet a su disco duro.
Parece que el foco de todo mal se aloja entre las lucecitas de su router y resulta que no, que lo de la Red no era para tanto. Miren el caso británico: las disqueras invirtiendo enormes sumas de dinero para evitar que los jovenzuelos se pasen el día compartiendo archivos y resulta que la técnica para hacerse con la música no es tan sofisticada. Concretamente la mayoría de los adolescentes isleños prefiere copiar los CDs de sus amigos o hacerse con una copia de su disco duro. Vamos, incluso algunos todavía graban la radio.
Así que el empeño es en vano: Internet no es el problema, el reto es encarar una nueva era en la que el precio del plástico (o del formato) no es el factor decisivo de la Industria de la música. Cuando el 95% de los jóvenes (casi la totalidad del mercado) ha decidido que no se somete a la política de facturación habitual obviamente hay que cambiar de rumbo y salir de la dialéctica victimista de que la Red acaba con el negocio.

07 de Abril, 2008 por Ícaro Moyano Díaz
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Las puertas el campo y la cárcel

El catálogo de países sin sentido del humor se amplía. Sumen a la lista a la poco democrática Indonesia que planea (no es la primera) prohibir el acceso a sitios de Internet de contenido violento o pornográfico (como si hubiese una relación entre ambos conceptos…).
El ministro de Información indonesio justifica su medida argumentando que “no hay forma de salvar el país divulgando pornografía, violencia y hostilidad racial”. Independientemente de que la lista de peligros sea caprichosa, toda forma de control de la información engendra situaciones de censura que, una vez más, en este caso se justifican con el absurdo motivo de proteger a los jóvenes internautas.
En casos como este la tendencia natural es la de sospechar de las consecuencias. ¿quién decide que es violento o pornográfico? ¿quién pone los límites? ¿Hasta donde llegará el control de acceso a estos contenidos? ¿Sobre que bases se persigue a los infractores? ¿Puede un gobierno plantearse fiscalizar lo que sus ciudadanos hacen en la Red?
La nueva normativa viene aliñada además con penas que podrían alcanzar los tres años de cárcel.

26 de Marzo, 2008 por Ícaro Moyano Díaz
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