Alguien publica una broma en un rincón del mundo y al otro lado del charco aparece reescrita la guasa como noticia. Y no es mal síntoma (del todo).
Hablamos de Twitter, claro. El servicio más de moda tiene un montón de ruido alrededor sobre su modelo de negocio y su protagonismo como bisagra para eso tan moderno del ‘social media’. En este contexto de efervescencia hay que juega a confundir la realidad con los deseos. Tal es el caso del blog de humor BBSpot que colgó hace unas horas una entrada satírica anunciando un nuevo paso en la evolución empresarial de Twitter: las cuentas de pago. El artículo desglosa los nuevos perfiles (“gorrión”, “paloma”, “halcón” y “águila”) y sus posibilidades de interacción para empresas y famosos con un tono socarrón.
Poco después el anzuelo se puso en marcha y algunas páginas dieron por bueno el bulo e incluso Cnet Francia ha tenido que dar un paso al frente con una rectificación en toda regla por tragarse el sapo.
Obviamente la trastada ha generado ruido, pero sin duda confirma un punto interesante: son tantos los que han dado por bueno el desmadre que quizá no sería mala idea que fuese cierto.
Hemos convertido Internet en un espacio social, en un entorno de relación entre personas pero todavía no tenemos muy claro como se resuelve esto de la identidad a efectos legales y, vaya cosas, a efectos métricos.
Mientras que aquí andamos enredados en la polémica sobre la diferencia entre la fidelidad y los usuarios, nuestros vecinos franceses acaban de digerir una sentencia que dice que una dirección de IP no es suficiente para identificar a una persona.
La vida tradicional de los contenidos es muy corta. Es muy corta en el papel impreso, pero tampoco es mucho más larga en la Red. Los medios hacen fantásticos contenidos que viven muy poco más lejos de la url de la cabecera y la dichosa larga cola que reportan los buscadores. Y es una pena.
Por eso hay que aplaudir toda iniciativa que busque mejorar la relación entre el generador de los contenidos y los consumidores. Primero fue el NYT y ahora el Guardian se suma al impulso de vivir más allá del quisco, de su propia dirección de Internet.
¿Y cómo? Sobre todo con una API que se convierta en herramienta de distribución en otros caladeros de consumo. ‘Open Platform’ es un estupendo laboratorio para que los contenidos generados por el periódico puedan vivir en otros rincones de Internet y generar otras experiencias.
La API (y el repositorio de estadísticas) convertirán los contenidos del Guardian en objetos sociales que se irán integrando en la conversación de los usuarios.
Ustedes lo saben, aquí estamos convencidos de que uno de los debates fundamentales del 2009 va a girar alrededor de la analítica web. Un nuevo escenario de métricas es fundamental para consolidar Internet como un soporte de calidad para la publicidad. Somos medibles y eso es una ventaja ahora que la inversión publicitaria mengua en el offline y crece entre nosotros.
El parque de herramientas disponibles para expertos es generoso y mejorable. Pero hay que reconocer el esfuerzo. En este caso la medalla se la lleva Omniture que acaba de incorporar una aplicación a su servicio que ayuda a las marcas a medir su presencia en Twitter.
La importación de datos a SiteCatalyst permitirá identificar usuarios por grupos (leales, detractores, clientes…), segmentar conversaciones, generar alertas y así, finalmente, destilar ese oscuro objeto de deseo. El ROI, vamos.
Así que si andan ustedes metidos en la vorágine del ‘Social Media’, ya tienen un juguete más que pedirle a los Reyes.
La semana pasada Google empezó a poner publicidad en su servicio de noticias y aquí no ha pasado nada. Tras el discurso mantenido por la cúpula de la compañía, muy preocupada por el futuro de la prensa, el mazazo es considerable y la posibilidad de negociación nula: Google no piensa compartir ingresos con nadie. El responsable de Google News, en conversación con Les Echos, dibuja con claridad una ecuación que considera justa para todos en la que ellos hacen caja con las búsquedas sobre las noticias y, a cambio, mandan “decenas de millones” de clicks a los medios de comunicación para que tengan tráfico. Y les parece razonable.
La resolución no ha provocada demasiada conversación entre los medios de comunicación en España, mientras que en el país vecino están afilando los puñales contra Mountain View con artículos bastante ásperos aparecidos en varios diarios en los que se dispara sin medias tintas contra un movimiento empresarial calificado casi como una traición.
¿Harán algo similar los medios españoles? Por ahora sólo habrá publicidad en la versión americana del servicio de noticias del buscador, pero estaría bien tener una postura común de este lado del charco para cuando se expanda a nuestros países.
Uno no deja de sorprenderse de lo mucho que nos parecemos todos los seres humanos. De lo mucho que se parecen, por ejemplo, Britney Spears y Rosa Díez. En la traslación del átomo al pixel son ambas muy similares.
Juan Luis Sánchez (léanlo, léanlo) se asombra en su blog de que la candidata de UPyD pueda hacer dos cosas a la vez. Concretamente de que sea capaz de contestar a una entrevista en directo en RTVE y, sin solución espacio temporal, esté al mismo tiempo actualizando su twitter. Y a mi me ha dado por pensar en la cantante de Womanizer que hace apenas unas semanas colgaba una interesante oferta de trabajo buscando un experto en Social Media para llevarle eso tan delicado de la identidad digital.
Si acabamos de descubrir que los políticos (o artistas) no llevan directamente todo su yo en red es que estamos a punto de caer en la cuenta de que en este local se fuma. Y señores, tampoco es grave. A veces es mejor dejarlo en manos de profesionales que hacer el ridículo.
Obviamente seguimos muy lejos de la política dospuntocero, pero vamos avanzando. En este caso el error ha sido de coordinación de agenda. Nada más.
Ayer Cuatro emitió en su programa Saturday Night Live un sketch sobre MySpace que, en mi opinión, no tiene ni puta la gracia. Juzguen ustedes y saquen sus propias conclusiones.

“Debería decirle a su nieta que esté un poquito alejada de Internet”. Esa es la última frase del supuesto gag totalmente improcedente en estos días en los que las cadenas de televisión se están manchando de mierda hasta las cejas. Yo me quedo con el buen sabor de boca de que cada día menos gente se sienta frente a la pantalla de la televisión. Algo tendrán que hacer.
Google devalúa todo lo que toca. Google es fantástico para Google, pero es terrible para los proveedores de contenidos ya que los divide cuantitativamente en vez de cualitativamente. Y si vas a empujar a la gente a pagar por contenidos, tienes que animarles a hacer decisiones cualitativas sobre los mismos.
Robert Thomson, WSJ
Este párrafo lo recoge Matt Asay en un artículo de su blog de Cnet en el que además reflexiona sobre el nivel de error del pagerank y las complicaciones para identificar y trillar los contenidos de calidad en su propio bitácora. ¿Hay formas automáticas de poner en valor algunos contenidos sobre otros?
Con la que está cayendo, al norte de los Pirineos hay quien mueve capital como para lanzarse a una aventura informativa. Jean-Marie Colombani, ex director de ‘Le Monde’ (papel) lidera desde hoy la edición francesa de Slate. La popular revista online norteamericana cruza el océano para ponerse un .fr como apellido y cubrir un hueco en la red vecina.
Un equipo corto (entre siete y ocho personas), un acuerdo con su matriz para distribuir sus contenidos en Francia y una apuesta por el análisis de la actualidad, las firmas y “una fuerte plusvalía editorial” son las credenciales de un proyecto que ha amasado algo más de tres millones de euros para evolucionar hasta el equilibrio de caja en 2012.
Yo tampoco veo ‘Mira quien baila’, ahora vayamos al lío. Resulta que la edición norteamericana de dicho concurso danzante da un paso adelante y ha presentado entre su plantel de bailarines a Steve Wozniak el fundador en SegWay de Apple.
¿No les parece a ustedes lo más? A nosotros si. Ahora necesitamos un candidato para dar unos pasos certeros y rumbosos con Anne Igartiburu. Vale, la aportación local (hasta ahora) es un torero. ¿Pero es que no hay un emprendedor, blogger o gurú patrio que sea capaz de menear las caderas con un merengue? Propongan sus nombres, no sean tímidos.
vía>JuanTomas