Clavilux 2000 es un piano de 88 teclas que con un poco programación y con una proyección vertical, crea este sorprendente efecto visual.
Un proyectode Michael Götte y Veldana Sehic.
_vía: fubiz
Free streaming services are clearly not net positive for the industry and as far as Warner Music is concerned will not be licensed. The ‘get all your music you want for free, and then maybe with a few bells and whistles we can move you to a premium price’ strategy is not the kind of approach to business that we will be supporting in the future.
?Edgar Bronfman, CEO de Warner
Esta compañía ya se fue de YouTube para volver. Pero es un síntoma y una mala noticia no sólo para Spotify, sumen a Pandora o Deezer a la lista de posibles daños colaterales.
vía >JNSP
José Bono ha demostrado esta mañana (con apenas un gesto tontorrón) que la clase política de este país vive feliz en la prehistoria. Como bien recoge Javier Casal, el presidente del Congreso de los diputados, (quizá por hacer la gracia, quizá por pura ignorancia) ha descrito una memoria extraíble como un “ingenio electrónico” durante la presentación de los Presupuestos Generales del Estado.
Convencido estoy de que al señor Bono le ha parecido acertada su ocurrencia y que ni es consciente del sonrojo y la vergüenza ajena que ha provocado a su alrededor. Ahora hagan conmigo el ejercicio de recalcular sus expectativas sobre Administración Electrónica, reglamentos sobre nuevas tecnologías y desarrollo de la Sociedad de la Información.

Comprar discos dejó de ser una experiencia gustosa para convertirse en una transacción cuando las cajas de los CDs empezaron a contener sólo un trozo de plástico. Nos escatimaron el libreto y pasó a ser una buena idea bajarse la música de Internet.
A comienzos de los 90 estuve en un concierto de los Rolling Stones en el Vicente Calderón. Guardé la entrada de aquel evento durante años en mi cartera y tenía un cajón lleno de tickets de Jane´s Addiction, Depeche Mode o los Pixies. Cada uno diferente de las otros.
Me acordé leyendo a Nacho:
Las entradas de conciertos no son un producto de los proveedores de ticketing sino todo lo contrario, las empresas de ticketing existen porque la gente compra entradas y detrás de eso, está la pasión emocional de muchísimas personas para la cual cada actuación es un momento irrepetible y especial en la vida. Las soluciones tecnológicas, ahorran tiempo, son cómodas y son rápidas; pero en algunos casos dejan al ser humano y a sus sentidos fuera del escenario.
El otro día compré una entrada en entradas.com. Sin entrar en debates de experiencia de uso, el sistema funcionó. La única manera de conseguir físicamente el ticket era en un cajero de CajaMadrid. Cual fue mi gran decepción al encontrarme esto:Un ticket de papel térmico finísimo, exactamente igual que la cuenta cualquiera de una cafetería. Máxima efectividad pero cero emoción. Nada más y nada menos que John Fogerty reducido a unos caracteres ASCII de una base de datos (!).
La entrada es imprescindible para nostálgicos.
Ese ticket frío y desangelado habla el lenguaje del ingeniero, del empresario y del político no el de un ser humano que tiene sentidos y emociones.
Si las encuestas electorales tuviesen los márgenes de fallo que tienen las empresas de medición de audiencias de Internet nadie las tomaría en serio. En cambio compañías como Nielsen o ComScore son referencia a la hora de invertir cantidades millonarias a pesar de que sus resultados sean totalmente incongruentes cuando no directamente risibles.
Hulu, la compañía emergente en el sector del vídeo en Internet acaba de retar a Nielsen a que revise sus mediciones después de enfrentarse a un escenario totalmente desquiciado: mientras que ComScore les adjudica una audiencia mensual 42 millones, Nielsen rebaja la cifra hasta los 9 millones.
Mientras que nadie explique como se puede digerir un abanico tan confuso, va a ser complicado ganarse la confianza de los anunciantes y el reto no es menor: el sector que se podría medir con más exactitud hace el ridículo asumiendo los resultados de empresas auditoras tan poco rigurosas.
El cine español se desmorona. Dice el Observatorio Europeo del Audiovisual que, pese a a ser el tercer país productor de filmes de Europa, el cine patrio sólo sedujo durante el 2008 a un 1,4% del público europeo.
Para ser exactos, ninguna producción española figuró el año pasado entre las 20 cintas más vistas por nuestros vecinos. Nuestras cifras, siendo honestos, se desploman: no sólo perdemos cuota en Europa (a este 1.4% hemos llegado tras perder casi un punto en un año), sino que tampoco nuestra producción nacional seduce en casa: España registró la mayor caída de Europa de espectadores, un 7,8% menos que el año pasado, lo que se traduce en 9,1 millones menos que en 2007.
A final los productores españoles acabaran pidiendo aparecer en redes de P2P, significará que alguien ve las películas que se hacen en nuestras fronteras.
Ha llegado un punto en el que comprendo la aversión de Moyano a Twitter. Pero está claro, incluso él sabe que esto se ha convertido en un fenómeno que va más allá de esa herramienta que durante meses utilizamos los usuarios más avanzados de la red, esos que en algún momento nos creímos pequeños dioses con el don de responder públicamente a eso de What are you doing.
El tiempo ha pasado y las cosas han cambiado. Sí, muchos siguen creyéndose Dioses pero Twitter se ha llenado de maduritas en buena forma, de marujas modernas, de tipos graciosetes e incluso, si se fija uno bien, encuentra cosas como esta…

Ahora sí es verdad, con estrellas del porno twetteando sus vidas el escenario es más amable, más humano, más físico. Ahora es cuando Twitter empieza a formar parte de la sociedad estadounidense, e incluso ya hay más de uno navegando a través del servicio sólo con el ratón en la mano…
Susan Boyle se ha depilado las cejas, ha apañado ese corte de pelo de caniche y ahora viste más animosa que cuando dejó patidifuso al jurado de ‘Britain´s Got Talent’. Y todo eso lo habrá pagado de su bolsillo ya que, por ahora, no se va a hacer rica con su exitazo en la Red.
ReadWriteWeb recoge unos cálculos realizados por ‘Times Online’ según los cuales el canal de televisión ITV se ha dejado por el camino de la fama de Boyle alrededor de un millón de dólares en ingresos no generados.
Su actuación ha sido vista cerca de 100 millones de veces (casi 50 en la cuenta de YouTube de un fan del programa) y la cifra de conversión podría subir hasta los 1.87 millones siendo más optimista. ?Pero por ahora todo ese enorme fenómeno se ha sustanciado en nada.
La reina de la casa está en mitad de un asedio del que no parece demasiado fácil salir con la bolsa llena. El crecimiento de Internet (y del sector de las nuevas tecnologías) no había, hasta ahora, enseñado los dientes a la televisión, pero el cambio en las pautas de consumo está empezando a arañar al mueble más importante del salón.
A la evidencia de que cada vez vemos más la tele con el portátil en las rodillas, se empieza a consolidar una tendencia nueva: vemos la tele después de hacer otras cosas. Concretamente, vemos la tele cuando hemos apagamos la consola de videojuegos. En el recién publicado ‘State of the Video Gamer’ de Nielsen se destila un nuevo tipo de televidente : jugones que disfrutan de la 360 o la PS3 durante el prime time televisivo y que ven los programas que les interesan más tarde del horario estrella gracias a los sistemas de grabación que les permiten consumir a su gusto y no al del programador.
Lo que parece evidente es que el horizonte publicitario se pone cada vez más cuesta arriba para la televisión convencional, pero por ahora tampoco hay un relevo que esté recogiendo esa inversión: ni plataformas como YouTube han inventado la pólvora ni los videojuegos están explotando de forma consolidada la inserción de publicidad ‘ingame’.
Ya, todos nos hemos quedados sorprendidos con la participación de Steve Wozniak en el Dancing With Stars estadounidense. Ese gracejo para mover las carnes con un inusitado estilo cautivó a la audiencia televisiva. Mientras, nosotros nos quedamos con las ganas de encontrar una versión española del geek maduro que se convierte en mascota televisiva.
A pesar de la campaña montada en internet para mantener al bueno de Woz en el programa, finalmente fue expulsado del programa -eso sí, recuerden que por el camino dejó, por ejemplo, a Denise Richards-. Aunque bromeando, Jimmy Kimmel ha dado con el próximo encargo del geek de moda…
Dicen los expertos en marketing, que la sensación que ha causado Woz con su participación en el programa, ha ayudado a distraer un poco las preocupaciones por un Steve Jobs que sigue de baja. No hay que ser tan retorcidos, esto sólo es baile… torpe, descoordinado y risible, pero baile al fin y al cabo.