Sí, ya no hay hijo de vecino que no vaya armado con una cámara a un concierto (quien dice cámara dice ese invento infernal llamado smartphone). Y no sólo eso, a día de hoy hay gente que no sabe programar un mando a distancia, pero sabe perfectamente cómo llegar a casa tras un concierto y enchufar el video en YouTube. ¿Y si a alguien se le ocurre reunirlos todos en uno sólo?
Se trata de una actuación de Death Cab For Cutie el año pasado junto a la Filarmónica de Los Angeles. La idea es buena. Ahora bien, para la próxima sólo hace falta encontrar a un mejor editor, y que ustedes empiecen a tener mejor pulso a la hora de sacar la camarita… ¡Ah no, eso ya sería Life in a Day!
Esto es un Lenny Kravitz que va caminando por Nueva Orleans y escucha de fondo unos acordes que le suenan familiares… Es el coro de una iglesia interpretando en plena calle su ‘Fly Away’. Como buena estrella 2.0, Lenny lleva siempre una cámara a mano y…
Las estrellas se han dado cuenta que la batalla hace tiempo que dejó de librarse en la MTV. Es más, salvo milagrosas y estrafalarias excepciones, el videoclip ha dejado de ser un formato rentable y atractivo.
Ahora la Pop Culture está en YouTube. Lo habíamos comprobado gracias a los usuarios (chinos imitando a los Backstreet Boys o llorones reivindicando a Britney). Viendo que anónimos se hacían famosos gracias a internet, ahora son las mismas estrellas las que llenan la red con sus andanzas. Abajo los intermediarios, que viva la viralidad.
PD: Atención fans. A través de su Twitter, Lenny suele ser muy activo. Incluso le podéis ver fregando platos…
PD2: Glee está haciendo mucho daño…
Clavilux 2000 es un piano de 88 teclas que con un poco programación y con una proyección vertical, crea este sorprendente efecto visual.
Un proyectode Michael Götte y Veldana Sehic.
_vía: fubiz
Free streaming services are clearly not net positive for the industry and as far as Warner Music is concerned will not be licensed. The ‘get all your music you want for free, and then maybe with a few bells and whistles we can move you to a premium price’ strategy is not the kind of approach to business that we will be supporting in the future.
?Edgar Bronfman, CEO de Warner
Esta compañía ya se fue de YouTube para volver. Pero es un síntoma y una mala noticia no sólo para Spotify, sumen a Pandora o Deezer a la lista de posibles daños colaterales.
vía >JNSP
José Bono ha demostrado esta mañana (con apenas un gesto tontorrón) que la clase política de este país vive feliz en la prehistoria. Como bien recoge Javier Casal, el presidente del Congreso de los diputados, (quizá por hacer la gracia, quizá por pura ignorancia) ha descrito una memoria extraíble como un “ingenio electrónico” durante la presentación de los Presupuestos Generales del Estado.
Convencido estoy de que al señor Bono le ha parecido acertada su ocurrencia y que ni es consciente del sonrojo y la vergüenza ajena que ha provocado a su alrededor. Ahora hagan conmigo el ejercicio de recalcular sus expectativas sobre Administración Electrónica, reglamentos sobre nuevas tecnologías y desarrollo de la Sociedad de la Información.

Comprar discos dejó de ser una experiencia gustosa para convertirse en una transacción cuando las cajas de los CDs empezaron a contener sólo un trozo de plástico. Nos escatimaron el libreto y pasó a ser una buena idea bajarse la música de Internet.
A comienzos de los 90 estuve en un concierto de los Rolling Stones en el Vicente Calderón. Guardé la entrada de aquel evento durante años en mi cartera y tenía un cajón lleno de tickets de Jane´s Addiction, Depeche Mode o los Pixies. Cada uno diferente de las otros.
Me acordé leyendo a Nacho:
Las entradas de conciertos no son un producto de los proveedores de ticketing sino todo lo contrario, las empresas de ticketing existen porque la gente compra entradas y detrás de eso, está la pasión emocional de muchísimas personas para la cual cada actuación es un momento irrepetible y especial en la vida. Las soluciones tecnológicas, ahorran tiempo, son cómodas y son rápidas; pero en algunos casos dejan al ser humano y a sus sentidos fuera del escenario.
El otro día compré una entrada en entradas.com. Sin entrar en debates de experiencia de uso, el sistema funcionó. La única manera de conseguir físicamente el ticket era en un cajero de CajaMadrid. Cual fue mi gran decepción al encontrarme esto:Un ticket de papel térmico finísimo, exactamente igual que la cuenta cualquiera de una cafetería. Máxima efectividad pero cero emoción. Nada más y nada menos que John Fogerty reducido a unos caracteres ASCII de una base de datos (!).
La entrada es imprescindible para nostálgicos.
Ese ticket frío y desangelado habla el lenguaje del ingeniero, del empresario y del político no el de un ser humano que tiene sentidos y emociones.
Si las encuestas electorales tuviesen los márgenes de fallo que tienen las empresas de medición de audiencias de Internet nadie las tomaría en serio. En cambio compañías como Nielsen o ComScore son referencia a la hora de invertir cantidades millonarias a pesar de que sus resultados sean totalmente incongruentes cuando no directamente risibles.
Hulu, la compañía emergente en el sector del vídeo en Internet acaba de retar a Nielsen a que revise sus mediciones después de enfrentarse a un escenario totalmente desquiciado: mientras que ComScore les adjudica una audiencia mensual 42 millones, Nielsen rebaja la cifra hasta los 9 millones.
Mientras que nadie explique como se puede digerir un abanico tan confuso, va a ser complicado ganarse la confianza de los anunciantes y el reto no es menor: el sector que se podría medir con más exactitud hace el ridículo asumiendo los resultados de empresas auditoras tan poco rigurosas.
El cine español se desmorona. Dice el Observatorio Europeo del Audiovisual que, pese a a ser el tercer país productor de filmes de Europa, el cine patrio sólo sedujo durante el 2008 a un 1,4% del público europeo.
Para ser exactos, ninguna producción española figuró el año pasado entre las 20 cintas más vistas por nuestros vecinos. Nuestras cifras, siendo honestos, se desploman: no sólo perdemos cuota en Europa (a este 1.4% hemos llegado tras perder casi un punto en un año), sino que tampoco nuestra producción nacional seduce en casa: España registró la mayor caída de Europa de espectadores, un 7,8% menos que el año pasado, lo que se traduce en 9,1 millones menos que en 2007.
A final los productores españoles acabaran pidiendo aparecer en redes de P2P, significará que alguien ve las películas que se hacen en nuestras fronteras.
Ha llegado un punto en el que comprendo la aversión de Moyano a Twitter. Pero está claro, incluso él sabe que esto se ha convertido en un fenómeno que va más allá de esa herramienta que durante meses utilizamos los usuarios más avanzados de la red, esos que en algún momento nos creímos pequeños dioses con el don de responder públicamente a eso de What are you doing.
El tiempo ha pasado y las cosas han cambiado. Sí, muchos siguen creyéndose Dioses pero Twitter se ha llenado de maduritas en buena forma, de marujas modernas, de tipos graciosetes e incluso, si se fija uno bien, encuentra cosas como esta…

Ahora sí es verdad, con estrellas del porno twetteando sus vidas el escenario es más amable, más humano, más físico. Ahora es cuando Twitter empieza a formar parte de la sociedad estadounidense, e incluso ya hay más de uno navegando a través del servicio sólo con el ratón en la mano…
Susan Boyle se ha depilado las cejas, ha apañado ese corte de pelo de caniche y ahora viste más animosa que cuando dejó patidifuso al jurado de ‘Britain´s Got Talent’. Y todo eso lo habrá pagado de su bolsillo ya que, por ahora, no se va a hacer rica con su exitazo en la Red.
ReadWriteWeb recoge unos cálculos realizados por ‘Times Online’ según los cuales el canal de televisión ITV se ha dejado por el camino de la fama de Boyle alrededor de un millón de dólares en ingresos no generados.
Su actuación ha sido vista cerca de 100 millones de veces (casi 50 en la cuenta de YouTube de un fan del programa) y la cifra de conversión podría subir hasta los 1.87 millones siendo más optimista. ?Pero por ahora todo ese enorme fenómeno se ha sustanciado en nada.