Señores, felicítense, estamos de récord. Resulta que el año pasado se batieron todas las marcas históricas de consumo televisivo. Efectivamente, la media diaria en España de exposición a la caja del salón subió hasta las 3 horas y 47 minutos diarios.
¿Motivos para este empacho? La TDT (¿si?), los éxitos deportivos españoles y, pásmense, la crisis. Eso dice la Corporación Multimedia, que también añade que 3.5 millones de españoles (esto es casi un 8% de la población) pasaron más de 10 horas al día sentadito frente a la tele. Diez horas, diez.
En el podio de exposición al mueble de la casa Aragón, Andalucía y Cataluña. Por cierto, todavía hay esperanza. Un grupo de edad reduce su nivel de ingesta televisiva. Los nativos digitales, aquellos que tienen menos de 24 años tragaron el año pasado 144 minutos diarios, menos que en años anteriores. Aquí los motivos son más evidentes: hay pantallas más atractivas.
¿Es por que tenemos mejor conexión en la oficina? ¿Es por que no encontramos demasiado absorbente en el trabajo? Sea cual sea el motivo la conclusión es demoledora: nos pasamos la jornada laboral brujuleando en YouTube.
Dice Nielsen que el 65% de los contenidos de vídeo se consumen en horario de oficina y una enorme mayoría en el proveedor de Google. Concretamente entre las nueve de la mañana y las cinco de la tarde se produce el ‘prime time’ del vídeo en Internet.
Vamos, mientras que usted y yo deberíamos estar sudando el salario, realmente estamos puliéndonos el porcentaje de productividad viendo chorraditas.

Todo el mundo hace listas en diciembre, así que para diferenciarse del resto, una publicación del renombre de Time hace un mega Top 10 que comprende 50 listados diferentes que van “desde la elección de un impactante presidente hasta un colapso económico histórico -con una webcam de cachorritos y los Juegos Olímpicos de por medio-”.
Y es cierto, todo lo que queda de por medio queda recogido en algo que más que una serie de listas, es una estupenda entretención de domingo por la tarde, y un buen resumen de la actualidad en el 2008. Sí, incluso recoge nuestro ‘Yes Wen Can’ particular y deportivo y varios sucesos de la que llaman una de las mejores series de televisión del año: la campaña electoral estadounidense.
También resulta curioso que entre lo que nos propone Time, se encuentre el Top 10 de vídeos virales con ‘Where the Hell is Matt’ o la llorosa historia del León Cristiano a la cabeza. En cuanto a tecnología, se reseñan los mejores gadgets del año, en una lista que se nos antoja distante a los que vivimos en este tercer mundo del cacharro; y además, ya hay lugar para seleccionar las mejores aplicaciones para el iPhone -muy significativo-.
Vienen mal dadas, hay crisis y toca recortar gastos superfluos. Así que vamos a ir olvidándonos de lujos. En los años de la Gran Depresión el cine fue la vía de escape tanto como los VHS hicieron menos amargos los malos años ochenta o los DVDs nos acompañaron cuando la economía mundial tuvo un hipo a comienzos de siglo.
¿Y cual será el soporte de ocio que nos hará más leve este trago? Lo más evidente es pensar en la televisión por cable o en los DVDs pero las cifras apuntan en otra dirección: es Internet la que va a capitalizar el dinero dedicado a gastos audiovisuales.
Así, dice Nielsen, la venta de DVDs está empezando a tropezar y, según recoge el NYTimes, el mal momento por el que empiezan a pasar algunas familias hace que corten el grifo de la televisión por cable. Los tiempos de ajuste hacen que el ingenio aflore: ¿para que pagar por algo que se puede encontrar más barato? ¿Para que pagar por algo que en Internet se consigue gratis?
JupiterResearch apunta con claridad hacia el nuevo camino: cuando el bolsillo sufre las primeras víctimas son el cine y los paquetes de televisión de pago. ¿A qué no estamos dispuestos a renunciar? Efectivamente, la conexión a Internet.
Por ahora el reembolso que le supone a la Industria del ocio multimedia su inversión en Red es pequeño. Pero hay recorrido: regalar películas en YouTube es el sendero fácil, iTunes es el destino obvio, pero también empiezan a aflorar opciones como Hulu. Revisen la lista: ninguna de las alternativas tiene formato físico. El DVD fue el último gran soporte de masas. Vayan arrinconando su flamante Blu Ray (ay, espero que no tuviesen un HD- DVD) y hagan hueco a su conexión a Internet y, como mucho, guarden un espacio para un disco duro decente. El plástico ha pasado a mejor vida.
¿Tienes un par de docenas de horas libres? Bien, pues entonces pásate por el nuevo servicio de música de la MTV. Efectivamente, esa MTV que parecía haber sucumbido en la era de YouTube ha presentado su nueva cara.
La idea es sencilla: todos los vídeos musicales de la historia disponibles a un click. Y nada más. Nada. No busque aquí contenidos de otro tipo, sólo hay vídeos musicales.
El proyecto, que ya ha levantado aplausos, llega en un momento complicado y no tiene un futuro despejado: el reinado de otras plataformas es más que evidente. Pero la idea es prometedora y el catálogo da vértigo (las negociaciones para conseguir todo esa discoteca han debido de ser pavorosas).
Por ahora los ránkings no son demasiado fiables pero si dejan clara una tendencia: nos encantan los ‘oldies’. Entre los más vistos y los más valorados triunfan éxitos de décadas pasadas muy por delante de bisoñas estrellas actuales. ¿La desgracia? El top 1 es Dire Straits…
Afortunadamente también hay clásicos sobresalientes.
Sábado por la tarde, y créanme, este es uno de los momentos de la semana en los que la pereza se hace presente en cualquier ser humano que haya trabajado más de ocho horas los cinco días anteriores. ¿Lo único que apetece? A falta de otras actividades, lo mejor es buscar en el cubo de la basura:
El guruísmo se hace presente: Algunos ya hablan de ponerle fecha de caducidad a la Web 2.0 e incluso se atreven a mencionar las características que debería tener la Web 3.0. ¿Cual es el afán de etiquetar todo? La evolución es necesaria, y debe tender a mejorar los servicios con la comodidad de la audiencia como objetivo primordial, no a crear fenómenos o definiciones que encasillen el crecimiento de cualquier servicio de internet.
Pelea de gatas en la Casa Blanca: No lo nieguen, la industria del porno siempre ha sido tremendamente creativa a la hora de parodiar la realidad. Esta semana la noticia en varios blogs ha sido el anuncio de Nailin Paylin, una película en la que una actriz parecida a la candidata republicana a la vicepresidencia, se dedica a poner a raya a los rusos y a tener algo más que un debate con otras actrices parecidas a Hillary Clinton y Condoleezza Rice. Claro, el estreno será antes del 4 de noviembre. Internet como gran promotor de la ¿cultura?
Infarto en la bolsa: ¿Serían ustedes capaces de decirme alguna empresa cuyas acciones se desplomarían si su CEO se enferma? Parece que a partir de ahora los accionistas de Apple deberían cuidar, arropar y dar un besito de buenas noches en la frente al maltrecho Steve Jobs. Sólo un rumor es la demostración de que el ejecutivo es una especie de Mesías… y lo peor es que frente a la palestra no se deja ver con ningún apóstol.
Obama, Obama, Obama: Está claro, si no llega a ganar las elecciones de noviembre, al menos el candidato demócrata habrá cambiado la forma de hacer campaña electoral. No sólo aparece en forma de aplicación para el iPhone, sino que todo lo que lleve su nombre se hace popular en la red: sea un adelanto de un episodio de Los Simpson o un monólogo de Sarah Silverman.
Tonterías melódicas: Para terminar una recomendación musical de esas tan modernas, que de no ser por internet, no conoceríamos.
La semana pasada se estrenó en Estados Unidos la nueva temporada de Prision Break. Más de 6 millones de personas se pegaron a la tele para ver el primer capítulo que, todavía, no se puede ver en las cadenas europeas. Pero claro, si se puede ver en Internet.
La premiere de la cuarta temporada de la serie es el contenido televisivo más descargado de los últimos días y, vaya cosas, la mayor parte de esas descargas provienen de Europa. Dos millones de personas ya han disfrutado de ese estreno y, para que se hagan una idea, un 12% de estos son polacos (apenas un 4% de las descargas tienen su origen en Estados Unidos). Obviamente España también figura en el top 10 de países que se han bajado la serie.
Y ahora calculen cuanto dinero está perdiendo la FOX por no coordinar mejor su calendario de estrenos (o no comercializar decentemente sus contenidos en red).
Las redes de P2P esto, las redes de P2P lo otro. Ahora que ya sabíamos que las redes de P2P eran el origen de todos los males nos va a tocar cambiar de diana. Tras varios años de crecimiento sostenido, el porcentaje de uso de Internet dedicado a los sistemas de intercambio no sólo se ha estancado, sino que pierde cuota.
¿Y esto a que se debe? se preguntaran ustedes. ¿Un ataque de honestidad global? No se engañen, se trata más bien de un cambio de paradigma. Si hasta ahora lo normal era consumir material descargado, la tendencia que empieza a abrirse camino es la de ver sin bajar.
Mientras que el tráfico por redes de P2P mengua, sube el consumo de vídeo en streaming en plataformas como el iPlayer de la BBC, obviamente YouTube, pero también nuevos servicios como Hulu.
La noticia es excelente además para los mayoristas de la Industria audiovisual: si casi todo lo que se movía en los sistemas de intercambio de archivo era material sin licencia, la mayor parte del consumo en herramientas de streaming es material “limpio”. El reto sigue siendo el mismo: monetizar el invento.
Bola extra: si ven ustedes una relación entre esta tendencia de uso y Chrome han acertado.
El moderno es un señor que siempre busca cómo estar a la última y que se hable de él. Quizás, los peores son los que se dedican a la música, y el señor Thom Yorke -con su ojito apagado- encaja perfectamente en la descripción. Tras demostrar que su sacrosanto grupo ya no va a innovar más en su carrera musical -lo llaman encontrar “un estilo propio”-, Radiohead empezó a buscar otras vías.
Primero fue el “paga lo que quieras” que hicieron con su disco In Rainbows, algo catalogado como un experimento, que probablemente no repitan más. Ahora, los ingleses han logrado que esta semana se hable de ellos por algo innovador, novedoso, creativo y tecnológico… pero mal planteado.
El videoclip de House of Cards no utiliza cámaras de vídeo, sino que está hecho gracias a dos tecnologías que utilizan escáneres y lásers que capturan y recrean superficies cercanas -el ojito de Yorke- y escenarios muchos más grandes. Para el colmo de la modernez, Google anda haciendo promoción del invento en una página especial que incluye un making of y parte de los datos utilizados para generar el vídeoclip, por si alguien se atreve a hacer un remix.
Vayan y veanlo… Eso sí, si sufren epilepsia, huyan de Yorke y los suyos como si de Pokémons se tratase. Probablemente este sea el primer paso para una nueva técnica que en unos años podría dar mejores resultados, y que de momento sólo provoca mareos.
hora que parece que un juez va a obligar a Google a revelar un cerro de datos personales a Viacom, quizá ha llegado el momento de ponerse creativo con los métodos de entrega.
Según la petición, Google tiene que suministrar los datos de todos y cada uno de los vídeos que han pasado por YouTube y sus métricas de uso. Esto, como entenderán, es un montón de información, mucha de ella comprometida y, no me lo negarán, otro tanto inútil.
Viacom intenta probar que YouTube es un ingenio maligno diseñado para el delito. Es una opinión, sin duda. Pero quizá Google debería estirar su sentido del humor y entregar toda esta pila de logs en un formato innovador. El total de datos que piden los demandantes suma 12 terabytes. Yo estoy totalmente de acuerdo con este artículo, lo suyo sería llevárselos a Viacom en papel.
Impresos, todo un acto de desobediencia ciudadana ante un abuso manifiesto. Algo así como toda la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos de datos de tráfico y usuarios vídeo a vídeo. No me digan que no le daría un sabor diferente al juicio. Por cierto, el juez no ha precisado la forma de entrega. Sonrían, si Google se pone gracioso, sería posible.