Quiénes somos

Subiéndose al carro

Vaya por delante el Disclaimer de que trabajo muy de cerca con el departamento de Medios Interactivos de RTVE, pero no quería dejar pasar la más reciente acción que RTVE.es ha puesto en marcha con motivo del estreno de lo nuevo de U2. El portal de la corporación, empeñado en oler a nuevo tras tantísimos años oliendo a alcanfor, ha decidido tirar de un nuevo fenómeno de la red para preestrenar el disco: Spotify.

Es una acción de doble filo: da esa imagen de cool y subidos al carro de las nuevas tendencias en la red, a la vez que beneficia al servicio estrella de música a la carta, dándolo a conocer más allá de círculos especializados -me han dicho que no llame nerd a nadie-.

Curiosamente, el enlace que ponen en la página de la pública es la única forma de llegar al nuevo disco de U2 en Spotify -Eso sí, cuidado con tus datos y lee la letra pequeña si te das de alta a través de dicha página-. Este apoyo de los medios tradicionales puede ser el empujón necesario para que grandes discográficas se atrevan a promocionar su material a través de este fantástico servicio. Yo cada día soy más fan de Spotify, aunque no hasta el punto que alega mi clon twittero… ¡Que siga el show!

22 de Febrero, 2009 por Arturo J. Paniagua
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La tiranía de la mediocridad

Si el iPhone fuese un teléfono móvil yo no tendría uno. Si ahora se pega en mis bolsillos con una BlackBerry es por todo lo demás. Ya saben ustedes, la experiencia de uso, lo de navegar por Internet y claro, el sinfín de aplicaciones tontunas que se pueden descargar para quemarle la batería al chisme.
Y quizá en ese brillante camino para el cacharro de Apple esté gestándose un fenómeno mediocre. Efectivamente señores, hace meses que leemos un montón de promesas que colocan al terminal de Cupertino en el centro de nuestro espacio social: trabajo, ocio, comunicaciones y servicios en una sola pantalla.
Pero la realidad es que la mayor parte del mercado de aplicaciones se ha convertido en un rastrillo. Arrasan las gratuitas y sobreviven las de “a un eurillo”. Y claro, así es complicado poner una empresa a trabajar para sacar un buen programa que va a quedar sepultado por las baratijas y del que va a ser muy complicado sacar rendimiento.
Los desarrolladores se lamentan de que es complicado conseguir volumen suficiente para hacer rentable su trabajo (no es fácil vender más de 100.000 copias de una app con el actual sistema de promoción de la plataforma de descarga) y asumen que los factores de éxito están fuera de su control. En resumen hay que esforzarse por entrar en alguno de los ‘tops’ y luego confiar en mantenerse el tiempo suficiente para cubrir costes de programación.
Mi iPhone por ahora está nuevo y apenas si le he cargado un par de esas tontunas. ¿Alguna recomendación por encima de la frontera del euro? ¿Algo que merezca la pena y justifique las quejas de los programadores? ¿Me estoy perdiendo algo que valga más que una moneda?

15 de Diciembre, 2008 por Ícaro Moyano Díaz
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“Gente disparando sobre conferenciantes molestos”

Seguro que cuando todos muramos y subamos al cielo habrá un bedel haciendo recuento del tiempo perdido a lo largo de la vida laboral de cada uno de nosotros. Y no estará midiendo los ratos que pasamos en la máquina de café, no. Estará sumando las horas eternas que usted y yo hemos dilapidado haciendo powerpoints.
Hacer una presentación es un auto de fe de resultados siempre melancólicos. ¿O es que a alguien le encantan sus propios ppts? Siempre son largos, muchos son tediosos, y casi todos tienen un aroma aburrido (ahora lo siento por ustedes si han padecido alguno de mis turrones).
Así que señores, si alguno de ustedes tiene ahora mismo una presentación entre las teclas, pase antes por este vídeo y haga examen de conciencia. Recuerde, ese programa es el demonio y hay que saber dominarlo (es como ser un jedi, que parece fácil pero al final caes al lado oscuro de las animaciones absurdas y los ‘wordarts’ impertinentes).
Nada de puntos interminables, nada de parrafadas, cuidado con los gráficos ilegibles y, por favor, sean breves.

“In fact the term ‘bullet point’ comes from people firing guns at annoying presentors”

Muchas gracias.

15 de Septiembre, 2008 por Ícaro Moyano Díaz
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Google omnipresente

Sí, cuando Sergey y Larry fundaron en 1998 una prequeña empresa llamada Google, se supone que se dedicarían a las búsquedas en internet. Según creían los niñitos de Stanford, las cosas no se hacían bien y decidieron utilizar un algoritmo de búsqueda diferente. Allí comenzó la leyenda que en algún momento, según teme más de uno, nos llevará al lado oscuro.

Parece que no hay que tomarse en broma aquel plan para dominar el mundo que adorna una de las paredes del Googleplex. De repente hemos visto como una empresa que nació de un buscador ha empezado a crecer a golpe de talonario y se ha hecho con una plataforma de blogs, con una herramienta de edición de documentos, mapas detalladísimos hasta la saciedad, la plataforma de vídeos más importante de la red y eso por no contar las exitosas opciones publicitarias que la empresa posee.

Bien, se trata de ampliar el negocio en internet, adquiriendo empresas afines. Eso dirán ustedes y yo lo rebatí en su momento, cuando Google sacó a la luz su propia suite de automatización de emisoras de radio -con la excusa de aupar su Adsense for audio-. Ahora desde la empresa nos anuncian su nuevo paso para conquistar la red: un maldito chat animado.

Cuando ustedes creían que las salas de chat estaban fuera de moda, va Google y se marca una especie de Second Life para que usted lo cuelgue en su web a modo de sitio para divagar. ¿Cual es el problema? Obviaremos que allí no hay cervezas, pero además se trata de un entorno horrorosamente animado y complicado de configurar -requiere instalar una especie de plugin-. Y amigos, hoy día, ponerselo fácil al usuario suele ser un punto a favor -sino pregunten en Twitter o en Tuenti-.

Por lo pronto, en Lively ustedes seguramente encontrarán a los freaks de siempre, sólo hay que ver el enorme listado de salas abiertas -apenas horas después de darse a conocer el servicio- para darse cuenta. A estas alturas, yo ya me creo cualquier cosa sobre el ex-buscador y ahora gran empresa acaparadora. ¿Qué será lo próximo?

09 de Julio, 2008 por Arturo J. Paniagua
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Archivado en Empresas, Internet, Programas

Siempre con condiciones, claro

Si tu idea es buena, seguro que alguien es capaz de mejorarla. Si tu empresa funciona, llegará quien le saque aún más brillo. Si eres generoso, la comunidad te reportará beneficios.
La cultura del mashup ha dado a Internet una diferencia fundamental sobre el resto de los sectores económicos: cada proyecto es liderado por un equipo que ofrece a agentes externos la posibilidad de implementar funciones, servicios o herramientas que beben del código de origen pero ofrecen nuevas salidas.
Abundan los ejemplos, piensen por ejemplo en YouTube que, gracias a su API, se ha convertido en el señor indiscutible del sector del vídeo en Internet y ha permitido desarrollos externos absolutamente espectaculares.
Y ahora piensen en Flickr, el servicio de fotos más popular de la Red cuyo API ha permitido herramientas de todos los colores para gestionar imágenes, subirlas o navegar por el sitio.
La comunidad ha ofrecido así mejoras sustanciales o alternativas interesantes al tronco principal. Pero sin pasarse. El desarrollador de una de las mejores aplicaciones de escritorio para Flickr sobre Mac cuenta en su blog que la compañía ha suspendido su cuenta. Y así, de la noche a la mañana flickery ha desaparecido porque, dicen desde la empresa, les generaba demasiado tráfico.
¿Opciones? Muy pocas, el servicio ha dejado de funcionar y ahora toca renegociar con Flickr para que vuelvan a abrir su API a este servicio. Así, la cultura del mashup enseña la otra parte de la moneda: muy bonito lo de escribir aplicaciones estupendas pero en última instancia los que tienen la manilla del grifo no le deben explicaciones a nadie.

21 de Mayo, 2008 por Ícaro Moyano Díaz
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Cuidado con los sobreentendidos

Soy usuario de Apple, lo he sido de Windows y he tenido algún equipo corriendo con Linux. Y cada vez soy más vago, lo reconozco. Esta tendencia natural a la pereza me pega cada día más a mi MacBook. ¿Motivos? Sencillo: con Apple apenas si hago mínimos esfuerzos a la hora de trabajar con mi ordenador. Verán, es fácil, en MacOSX todo es lo que parece, los iconos son significantes y no hay demasiados desajustes semánticos entre lo que quiero hacer con el equipo y lo que sé hacer. La música está en una carpeta en la que pone ‘música’, para instalar un programa sólo hay que arrastrarlo a ‘aplicaciones’ y el entorno de uso es, en general, intuitivo y amable. Ustedes, que usan Windows en su mayoría, saben de que les hablo y si han padecido el novísimo Vista todavía andarán desentrañando el funcionamiento general del sistema operativo con tanto entorno en 3Ds y demás zarandajas. Pero el caso de Linux es diferente: si bien el resultado final es totalmente satisfactorio, el camino de adaptación no es todo lo evidente que sería deseable: desde que instalas Ubuntu (por ejemplo) hasta que empiezas a disfrutarlo hay un montón de dilemas semánticos que no se resuelven con la fluidez que sería de esperar. Mucha de la culpa tiene que ver con los sobreentendidos, con la sensación de que todo el mundo entiende situaciones que no son nada comprensibles para un usuario básico tales como la diferencia entre ‘guardar’ y ‘exportar’ o el proceso de instalación de una aplicación. Hagan, si quieren, la misma prueba que el editor de este blog que puso a su novia delante de un ordenador con Linux y le propuso un ‘recorrido’ estándar por el sistema. Erin, la novia, pudo resolver sola retos como grabar un CD o conectarse al Messenger, pero se las vio amargas para instalar un programa o lograr ver un vídeo en YouTube.
Quizá en esta disonancia reside el motivo para que Linux sea todavía tan minoritario: no es fácil de usar a priori y, sobre todo, no es intuitivo para un usuario medio por culpa, sobre todo, de los sobreentendidos.

28 de Abril, 2008 por Ícaro Moyano Díaz
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Desconfíen de las máquinas

Seguro que alguna vez ustedes han recurrido a un traductor automático y han asistido, con estupor, al resultado que ofrecen estos programas: las traducciones resultantes son bizarras, las frases resultan inconexas y todo parece muy aproximativo cuando no directamente falsario. El trabajo de traductor es mucho más complicado de lo que parece y no es prudente (o no siempre) dejarlo en manos de una máquina.
Pero no todo el mundo es tan cauto como usted y yo, y a veces el embrollo puede tomar dimensiones considerables. ‘Babel Fish’, el traductor de Yahoo, ha estado a punto de provocar un incidente diplomático entre Holanda e Israel por culpa de unos periodistas que mandaron un correo electrónico ‘extravagante’ al ministerio de Exteriores holandés. Una simple equivocación por parte del traductor desencadenó una cadena de malentendidos que acabó resolviéndose entre cuerpos diplomáticos.
Internet, que no te puedes fiar.

07 de Noviembre, 2007 por Ícaro Moyano Díaz
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Alimento para la bestia

¿Has instalado ya Leopard? ¿Quieres más? Pues no puedes dejar pasar esta oportunidad. Chris Pirillo se ha currado una recopilación de las 100 mejores aplicaciones para Mac. (Inciso: nosotros si hemos instalado Leopard y estamos encantados)

07 de Noviembre, 2007 por Ícaro Moyano Díaz
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Atracón de utilidades

A todos nos pasa. De repente un día necesitas convertir un archivo de audio, pasar un vídeo a otro formato o hacer un pdf y no tienes a mano ese programita útil y ligerito que te solucione el embrollo. Tranquilo, ya no tienes que andar buscando más: Codswallop ha recogido en una sola lista todas las herramientas de conversión de formatos que se te ocurran. Del típico generador de PDFs a los muy divertidos creadores de politonos o los siempre útiles adaptadores de formato para llevarse los vídeos en el iPod. De nada, disfruten del atracón

06 de Septiembre, 2007 por Ícaro Moyano Díaz
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Lo que no fue

Sin duda lo mejor de fin de año son las listas. Si ya comentábamos hace unos días una de predicciones, la que hoy tenemos entre manos es mucho más divertida. La revista Wired mira un año más hacia atrás (sin ira) y recopila todos aquellos productos que al final no fueron, todas aquellas apuestas que viven el sueño de los justos a la espera de ver la luz el año próximo (o nunca). Ustedes dirán “vaporware”. No sean malvados y reconsideren: no es vaporware, es ingenio mal invertido.
No les vamos a reseñar el top 10, pero si queremos compartir con ustedes aquellos proyectos que nos llenan de calorcito el corazón… y que esperamos poder ver en el ya cercano 2007.
- El primero fue la estrella de la primavera. ¿Quién no quería un Optimus-103? Este teclado iba a convertir el trabajo en diversión. ¿Quieren uno? Sigan esperando.
- Desde el E3 se espera con entusiasmo ‘Spore’, ese juego creado por el padre de los Sims y que parecía tan alucinante que hasta los sectores más religiosos se molestaron. Parece que la demora apunta ya a la segunda mitad de 2007.
- En febrero parecía un hecho que en breve íbamos a poder disfrutar de Skype para Symbian. ¿Ustedes lo han visto? Nosotros tampoco (y eso que había hasta capturas). Sin duda era el mejor regalo para un móvil con wifi, pero parece que todavía toca esperar para hacer grande a la serie N de Nokia
La lista de Wired suma siete más a estas tres promesas sin cumplir y destaca dos premios especiales a aquellos productos que llegaron in extremis. Han acertado: la PS3 y Windows Vista se han salvado por los pelos.

27 de Diciembre, 2006 por Ícaro Moyano Díaz
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