Si Internet es el sitio en el que cada vez pasamos más tiempo, quizá empieza a ser normal que la Red se convierta también en el lugar en el que presentamos nuestro respeto a los que faltan.
De repente ese espacio personal al que nos asomamos a diario se queda estático, deja de actualizarse y empieza a languidecer. Su protagonista desaparece, ha muerto. ¿Dónde podemos acudir a llorar su ausencia? ¿Cuál es el lugar para que esta comunidad virtual enjuague su luto? Vía wmmna llegamos a un par de cementerios virtuales en los que se rinde homenaje y se ofrece un rincón para el recuerdo a aquellos usuarios de MySpace fallecidos.
La necesidad de llorar a los que parten también se traslada al metaverso: una empresa holandesa ha abierto un crematorio en Second Life.
en España ya había unas cosa parecida
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