Cuando Phil Schiller salió de su casa el 9 de enero por la mañana su hijo le preguntó: “Papá ¿Puedes decirnos ya en qué has estado trabajando hasta ahora?”. El chaval le estaba preguntando al jefe de marketing de Apple apenas unas horas antes de que Steve Jobs presentase en público, tras dos años de desarrollo secreto, el famoso iPhone.
Mantener la discreción es una de las cosas que mejor saben hacer en Cupertino y con el iPhone han echado el resto, en este caso no se trataba de un desarrollo del todo propio ya que tenían tres socios de mucho fuste: Cingular, Yahoo y Google que han permitido a Apple mantener su forma de trabajar para que ni un solo detalle saliese a la luz antes de tiempo.
¿Y cómo se guarda un secreto de este calibre? Pues no se pierdan este artículo de Fortune en el que se dan las claves: 30 meses trabajando sobre prototipos incompletos, haciendo firmar clausulas de confidencialidad muy estrictas, presionando a la prensa y a algunos bloggers y, sobre todo, aprendiendo a guardar silencio en casa y (sobre todo) no hablando del trabajo ni al calorcito de la almohada con la familia.