Estos sitios no podrían existir sin la complicidad objetiva de un buen número de actores económicos franceses que tienen interés financiero en que el sistema perdure. La economía de la piratería en Internet es una larga cadena de actores que, en su mayor parte, no aparecen a la luz pública pero que sacan un provecho de esta actividad ilegal. Para que los sitios de descarga o streaming sean accesibles a los internautas hace falta que alguien los aloje y suele ocurrir que esos alojadores sean de nacionalidad francesa.
Además, para ganar dinero estos sitios firman contratos publicitarios con grandes anunciantes que cobran comisiones de marcas francesas.
Luc Besson
El director de cine francés ha hecho cuentas y le sale una cifra redonda: al día se ven de forma no controlada medio millón de películas en su país. Y ha puesto el grito en el cielo. Ya ha conseguido cobrarse su primera pieza.
hmmmm… me voy a bajar algo de Luc Besson, a ver si se me pasa el mal sabor de boca de sus declaraciones…