Según las Sagradas Escrituras, cuando Dios echó a Adán y Eva del Jardín del Edén les envió una serie de maldiciones que a día de hoy debemos seguir pagando: las mujeres paren con dolor, existen las redes de blogs comerciales y sobre todo… nuestro refresco de Cola se queda sin gas tras dos días en el frigorífico. La palabra horror tiene su mejor ejemplo en cualquier té de esos que resulta de una Pepsi o Coca Cola sin burbujitas. Un completo desastre.
El ser humano no está cualificado para resolver tal desacato físico, y por más que se apriete la tapa el resultado es el mismo. Así que una vez más demos gracias a la tecnología, que viene a hacernos la vida feliz y a darnos un refresco chispeante. El aparatito en cuestión se llama Fizz Saver y no es más que un dispensador que nos dará estilazo frente a los amigos que vengan a casa. Y todo por tan sólo 12,98 dólares.
Ojalá sea cierto, que esta sea la salvación de la gran maldición, y que no resulte un vil engaño para tenernos entretenidos mientras Estados Unidos planea un nuevo orden mundial…