Si usted se llama Alba, Marcos o Silvia lo siento, su buzón seguro que está más sucio que el mío. Dice la Universidad de Cambridge que el correo basura también entiende de nombres y así, las direcciones que empiezan por las letras A, M, S, R, y P reciben un 40% de mensajes de ‘spam’ frente al 20% de aquellas cuentas cuyo comienzo se deletrea desde las Q, Z e Y.
El doctor Clayton, profesor responsable del estudio, achaca este fenómeno a los ‘spammers’, que son de natural vago y se dedican a bombardear con sus mensajes a aquellos nombres que ya saben que son reales y mayoritarios y no investigan granjas nuevas de usuarios.
Así que ya sabe, si quiere mantenerse al margen de tentadoras ofertas para alargar sus genitales, abra una cuenta de correo que empieza por un número o un símbolo. Si se llama Alfredo, mienta.
Estoy en el top 4 con esa R. ;)