Que Joe Biden no es parte de la fórmula de cambio que Obama lleva paseando durante meses, es una cuestión política a debatir. Si bien es cierto, su gran experiencia viene a darle un poco más de peso y experiencia a la campaña del Bambi moreno, pero hay un punto que también hace que el candidato a Vicepresidente por el Partido Demócrata no sea un hombre de confianza.
De nuevo nos alejamos de la cuestión política: si se averigua en el currículum de Biden, se descubre rápidamente que es un gran aliado de la RIAA y que precisamente no está a favor de los principales principios de Internet, con la privacidad y la libre circulación de información y cultura por delante.
El político ha apoyado iniciativas que buscaban perseguir a todo aquel que compartiera contenidos en la red, e inclusive grabar y reproducir contenidos grabados de una emisión por internet o vía satélite. Vamos, lo que se dice un compañero de copas perfecto para los peces gordos que custodian los derechos de autor -y de paso se enriquecen-.
Lo dicho, no sé si este hombre será el mejor ejemplo del “Yes, We Can”; pero claro, hay que arañar votos incluso de los sectores más rancios de la sociedad estadounidense.