
Acabamos de volver de Los Angeles donde hemos ido a pasar un par de días con SanDisk. La compañía americana presentaba su nueva tarjeta microSD de ocho gigas y, aprovechando el anuncio, montaba un fiestón por todo lo alto en Sunset Boulevard: tres espectaculares garitos que dieron cabida media docena de conciertos (Common, Linkin Park, Supernatural…).
Quizá lo más reseñable del evento es que es ahora una empresa como SanDisk la que se coloca en el centro de la industria del entretenimiento. Este tipo de saraos siempre han estado liderados por las disqueras y ahora son sociedades de otro sector completamente diferente las que toman las riendas y montan, por ejemplo, una noche de conciertos.
SanDisk considera que no hay que buscar muy lejos para encontrar el motivo, ellos sólo desarrollan los productos que sus clientes les piden. En resumen: memoria, mucha memoria, y muy pequeñita: lo suficiente como para poder cargar con toda la música, las fotos y las películas sin llevar mucho cacharro y sin preocuparse por características técnicas.
Mike Wong, uno de los máximos responsables de comunicación de la marca, nos comentaba (justo antes de un concierto privado de Linkin Park) que para ellos la industria del ocio está cambiando y los roles de cada sector implicado también. Para Wong ya no es hora imponer un formato o de ceñirse a un rango de actividad sino de competir por ofrecer al usuario una solución global que le quepa no ya sólo en el bolsillo, sino en el teléfono móvil y que le permita interactuar con su entorno online (almacenar en el bolsillo, subir a Internet y compartir en redes sociales).
La demostración de poderío por parte de Sandisk fue bastante impresionante. Mientras que la industria del disco languidece y apenas si tiene ya poder mediático, compañías como Sandisk que se permiten el lujo de tomar Sunset Boulevard y aparecer escoltadas por grandes estrellas de la música que están encantadas de sumar uno más a sus canales de comunicación con los seguidores y de distribución de sus creaciones.
Con este panorama por delante ¿A alguien le importa sobre que canal o en que formato disfrutamos de contenidos multimedia?
Joe, qué bien lo pasamos!!
Sobre la pregunta final, está claro. A la gente le da exactamente igual el formato, mientras los “innombrables” no nos suban cada año el impuesto revolucionario que aplican a todo soporte digital que pueda contener archivos multimedia. A este paso tendremos que pagar por la capacidad que tiene nuestro cerebro para almacenar datos…
Un saludo!