Internet, ese foco de perdición y pecado, que les voy a contar a ustedes que no sepan ya. Si están todavía buscando destino para unos días de reposo, vayan borrando Australia de su mapa, ese país no tiene sentido del humor y, además, derrochan fondos sociales con entusiasmo y desdén.
Según leemos en Ars Technica, el primer ministro austral y su líder de la oposición (ambos en comandita) acaban de anunciar una iniciativa anti porno valorada en 189 millones de dólares con la que buscan (pásmense) acabar con los contenidos para adultos entre los internautas de su país.
De este dineral indecente, casi 90 millones de dólares irán dedicados a desarrollar un sistema de filtros que valga de criba gratuita de contenidos que el sistema público juzgue como inadecuados y que busca controlar de los ISP a los equipos domésticos. Otros 22 millones se dilapidarán en una campaña de concienciación para padres y no bajarán de 11 millones los que el gobierno canguro despilfarrará con charlas en colegios y centros educativos.
Ya el año pasado este moralista gobierno se pulió 116 en una iniciativa similar que ahora ha redoblado y que bordea el ridículo. En comunión con el lobby cristiano la Administración se platea incluso imponer penas de cárcel a aquellos que tengan cinco (seguro que la cifra no es aleatoria) o más películas pornográficas.
En fin, sonrían, Australia pilla lejos.