
Ahí lo tienen, se trata de un fino trabajo de pastelería que un ciudadano estadounidense -esas cosas no pasan en España- regaló a su mujer en el día de su cumpleaños. Es una dulce recreación pastelera de la Nikon D700 dSLR hecha en una pastelería de Pennsylvania llamada Granny Schmidt’s.
Ver esto hace que uno se plantee cual es la relación entre gadgets y pasteles. Tan diferentes entre sí, pero a la vez unidos por los corazones de freakies que hornean sus bollos con forma de iPhone, de Wii o de Blackberry. Mientras tanto, aquí al otro lado del océano, ¡las alegorías son tan diferentes! En serio, a estas alturas uno ya no sabe con qué sorprenderse.
Eso sí, el señor en cuestión fue muy listo. Esta era la mejor manera de hacerle gracia su señora, sin tener que regalarle la cámara en cuestión, que sale por unos 3.000 dólares.