Ustedes lo padecen a diario: la Industria de la música está empeñada en colarse en su ordenador para frenar esa oleada de material delictivo que se cuela desde Internet a su disco duro.
Parece que el foco de todo mal se aloja entre las lucecitas de su router y resulta que no, que lo de la Red no era para tanto. Miren el caso británico: las disqueras invirtiendo enormes sumas de dinero para evitar que los jovenzuelos se pasen el día compartiendo archivos y resulta que la técnica para hacerse con la música no es tan sofisticada. Concretamente la mayoría de los adolescentes isleños prefiere copiar los CDs de sus amigos o hacerse con una copia de su disco duro. Vamos, incluso algunos todavía graban la radio.
Así que el empeño es en vano: Internet no es el problema, el reto es encarar una nueva era en la que el precio del plástico (o del formato) no es el factor decisivo de la Industria de la música. Cuando el 95% de los jóvenes (casi la totalidad del mercado) ha decidido que no se somete a la política de facturación habitual obviamente hay que cambiar de rumbo y salir de la dialéctica victimista de que la Red acaba con el negocio.
para este tema es bastante iluminador el documental ‘good copy bad copy’ de girl talk. ahora que, mientras las grandes empresas puedan sacarle dinero al rollo victimista, este no se va a terminar…
un saludo,