
Hace unos días vinculé -a propósito del riesgo que suponen ciertos errores en la barra del navegador- la web ‘404 Research Lab‘, en la que se explica cómo funcionan las páginas de error y cuáles son sus orígenes. Además echa abajo un mito que desconocía sobre la existencia en el CERN de una habitación (la 404, como no) donde según la leyenda se creó Internet. Al parecer esa estancia no existe, como la página que uno busca cuando en el navegador se muestra el famoso error. Pero si algo me ha llamado la atención es la galería que ofrece el sitio sobre variaciones del mensaje ‘página no encontrada’, organizada en categorías como adultos, geeky, tontas, chocantes, interactivos… En message.sk pueden verse más ejemplos de esta práctica, que hace menos frustrante el hecho de no encontrar lo que uno buscaba.