Lo que ha mejorado todo. Discúlpenme el ataque de nostalgia pero, cuando servidor estaba en la facultad, apenas si un puñado de alumnos estaba familiarizado con las nuevas tecnologías (no se crean, eran mediados de los noventa) y prácticamente ningún profesor (hablamos de la Universidad Complutense) se manejaba con soltura frente a un ordenador.
Y ahora, apenas una década después, resulta que la electrónica de consumo es moneda corriente (y masiva) al menos en los centros superiores de Estados Unidos.
En los campus americanos un 75,8% de los estudiantes carga con un portátil (veinte puntos porcentuales más que hace apenas dos años). Pero en el bolso llevan más cacharros: un 86% lleva un teléfono móvil y un 12% incluso maneja un ’smartphone’. Pero todavía tienen hueco en los bolsillos para un reproductor multimedia con el que disfrutan de música un 76%.
El estudio de Educase también confirma que la Red se ha convertido en un aliado educativo para los universitarios. Sobre todo para los de ciencias que pasan casi 22 horas a la semana conectados, 7 horas más de los que cursan carreras de letras.
Obviamente hay un cacharro que va cayendo en desuso: cada vez menos jóvenes tienen un ordenador de sobremesa. Méritos del wifi…