Cuando Lenovo se hizo con IBM ya se barruntaron posibles problemas geopolíticos, el salto de calidad que daba la industria china y cómo se hacía con un pilar de la historia económica de Estados Unidos no gustó a muchos y se intentó parar la operación de muchas maneras (no todas honestas).
Ahora que la nueva marca ya opera con normalidad en todo el mundo (y que presenta resultados interesantes), empiezan a aparecer los fantasmas. El Departamento de Estado norteamericano ha anunciado que va a desconectar 900 ordenadores de Lenovo de sus redes de alto secreto por temor a ser espiado por algún tipo de autoridad china. Los flamantes 16.000 equipos de esta marca que ha comprado EE UU están ahora bajo sospecha y sólo operaran en redes de información desclasificada.
Lo mejor del caso es que los equipos se ensamblan en Carolina del Norte y México.
Quería puntualizar que Lenovo solo se hizo con la producción de ordenadores personales. Los servidores, y el resto de abundante negocio siguen siendo operados por la originaria IBM.