
Penes, créditos, fármacos: la vida de un usuario de correo electrónico está trufada de pequeñas miserias. El ‘spam’ no sólo es molesto, sino que además busca minar nuestra moral y nuestra estima. Pasas un par de días sin abrir el buzón de correo y allí te espera un enorme catálogo de ruinas sociales.
Afortunadamente Linzie Hunter ha venido para salvarnos. Esta diseñadora gráfica afincada en el Reino Unido se ha propuesto convertir el correo basura en una forma de arte. ¿Método? Convierte cada ‘asunto’ de los mensajes de ‘spam’ en estupendos ejercicios caligráficos. ¿Resultado? No se lo pierdan.