Lo bueno de las métricas es que valen para un montón de cosas. Incluso para trazar perfiles de solidaridad. GlobalGiving es una de esas iniciativas estupendas que pone en contacto a proyectos solidarios con posibles contribuidores individuales. La plataforma es sencilla: tú dices lo que puedas dar y ellos te ofrecen alternativas para invertir tu dinero directamente desde la web.
Y claro, gracias a las herramientas de estadística se pueden extrapolar datos generales sobre los generosos ciudadanos que se rascan el bolsillo. Como es normal la mayoría de los usuarios que llegan hasta el web corren sobre un PC con Windows y Explorer y a partir de aquí empiezan las estadísticas curiosas. El resumen es rápido: los macqueros son mucho más generosos que el resto a la hora de contribuir con proyectos solidarios y se gastan casi el doble que el resto de internautas colocándose muy por delante de PCeros y, vaya, linuxeros.
¿Quizás porque, en términos generales, los macqueros tienen también más poder adquisitivo?
No quiero reducir a que “tener dinero”==”ser más generoso”, ya que para mi la verdadera generosidad no siempre coincide con aportar económicamente.
Por cierto, muy buen blog.
Totalmente de acuerdo con Antonio. En general, Mac ofrece un buen producto pero a un precio altísimo. Así que para comprártelo tienes que tener un poder adquisitivo bastante alto. No olvidemos que, a día de hoy, por ejemplo, puedes tener un portátil completo con Windows o Linux por menos de quinientos euros y que el Mac más básico no baja de los mil.
No imagino al “mileurista linuxero” que a duras penas llega a fin de mes donando grandes cantidades de dinero…
Me parece que eso de que Mac es caro, está bastante pasado de moda. Hoy en día un iBook o un iMac son ordenadores muy asequibles amigos. Supongo que algo tendrá que ver el tema económico pero lo que sí es cierto es que el perfil social de un maquero suele ser ¿de mente más abierta?.
saludos!
:)
No creo que sean de mentalidad más abierta que un usuario de Linux.
Y digo esto a pesar de que soy un triste güindosero.