Seguro que cuando todos muramos y subamos al cielo habrá un bedel haciendo recuento del tiempo perdido a lo largo de la vida laboral de cada uno de nosotros. Y no estará midiendo los ratos que pasamos en la máquina de café, no. Estará sumando las horas eternas que usted y yo hemos dilapidado haciendo powerpoints.
Hacer una presentación es un auto de fe de resultados siempre melancólicos. ¿O es que a alguien le encantan sus propios ppts? Siempre son largos, muchos son tediosos, y casi todos tienen un aroma aburrido (ahora lo siento por ustedes si han padecido alguno de mis turrones).
Así que señores, si alguno de ustedes tiene ahora mismo una presentación entre las teclas, pase antes por este vídeo y haga examen de conciencia. Recuerde, ese programa es el demonio y hay que saber dominarlo (es como ser un jedi, que parece fácil pero al final caes al lado oscuro de las animaciones absurdas y los ‘wordarts’ impertinentes).
Nada de puntos interminables, nada de parrafadas, cuidado con los gráficos ilegibles y, por favor, sean breves.
“In fact the term ‘bullet point’ comes from people firing guns at annoying presentors”
Muchas gracias.