La implantación de las empresas estadounidenses en Europa suele ser ruidosa. El diferente marco legal de este continente acarrea problemas y desajustes que acostumbran a dirimirse en los tribunales o con una importante merma de la imagen pública de la empresa. Microsoft es claro ejemplo de este calvario mediático y legal en el que lleva años empantanándose con, cada vez, peores resultados.
La marcha de Google tampoco está siendo demasiado brillante. El mes pasado el gigante se vio obligado a asumir una sentencia en Bélgica que supone un duro golpe a su modelo de trabajo. Los editores de prensa digital de ese país han conseguido que el buscador tenga que negociar una autorización antes de enlazar los contenidos de estos medios, esta sentencia, de reproducirse en otros países supondría un desastre descomunal.
Pero además Google ha tenido problemas incluso con sus marcas comerciales: el nombre de Gmail (su popular correo electrónico) no le pertenece en este continente ya que fue registrado con anterioridad por un empresario alemán (y para colmo de males el dominio de su buzón en Polonia le fue levantando por un grupo de poetas locales).
Con estos precedentes Google ha decidido tomar la delantera contratando en toda Europa diferentes grupos de presión para empezar a influir en la opinión pública y explicar su visión de “la expansión de una Internet libre y abierta”. La idea es contratar ‘lobbystas’ en diez principales capitales europeas para lograr un canal de comunicación más amplio con los estamentos políticos, reguladores, judiciales y empresariales del viejo continente y consensuar visiones comunes sobre la nueva economía, la regulación de la propiedad intelectual o la evolución del mercado publicitario para evitar así controversias más dolorosas para el coloso de Mountain View.
Lo que no entendió Microsoft, parece que si lo va a entender Google, entrar en Europa como un elefante es peligroso.
Está bien que al menos desde Europa se le paren los pies a Google, pese a la buena imagen que tradicionalmente ha tenido, cada vez va camino de hacerse un gigantesco monopolio como Microsoft, eso no beneficia a nadie, pero falta otra cosa para evitar ese monopolio: Alternativas de calidad. Los servicios de google suelen ser innovadores y de calidad. Me niego a pensar que todos los buenos cerebros están ahí